Esta misma semana he concluido la lectura de otro de los libros de Matilde Asensi: El último Catón. Como es costumbre, paso a continuación a comentar las impresiones que me ha dejado, procurando no destripar el argumento a posibles futuros lectores.
- Autor: Matilde Asensi
- Año: 2001
- ISBN: 84-226-9224-4
El libro, ambientado en una época más o menos actual, nos narra las aventuras de tres personas dispares, una monja italiana, un profesor egipcio y un capitán de la Guardia Suiza, que son reclutados para investigar una misteriosa cadena de robos.
En concreto, están desapareciendo todas las reliquias de la Vera Cruz de las iglesias católicas, y parece ser que detrás de este misterio está la orden de los Staurofilakes. Desde las más altas instancias vaticanas, se encomienda al heterogéneo grupo que resuelva el misterio.
Nuevamente, la autora nos presenta un argumento demasiado lineal, en el que los protagonistas deben ir superando pruebas cual aventura gráfica. Lamentablemente, el nivel de la trama decae a partir de la mitad del libro, con lo que sólo se mantiene el interés por ver qué ocurrirá al final (que no voy a desvelar). Sí que resulta original y muy interesante cómo combina la resolución del misterio con la lectura de La Divina Comedia, de Dante. En ese aspecto el relato me ha sorprendido muy gratamente.
En resumen, el libro me ha gustado, pero me ha decepcionado un poco en el sentido de que, tras leer unas docenas de páginas, me dio la impresión de que iba a ser mucho mejor. En cualquier caso, recomiendo su lectura a los amantes de la literatura de misterio entremezclada con toques históricos. Y, por descontado, me ha parecido mejor que El Código DaVinci.
Ya he empezado a devorar otro libro, que comentaré cuando lo acabe y tenga un rato.




2 comentarios:
El último Catón también ha sido el último libro que he leído. Y la verdad a mi me pareció mejor de lo que comentas. Aunque bien es cierto que lo concatené al Código DaVinci y puede ser ese el motivo que me llevara a sacar buenas conclusiones sobre él, ya que el primero me pareció el típico libro de avión, un poco más amplio, pero muy sencillo de leer y muy muy previsible, y creo que de su éxito tiene más culpa una buena campaña de marketing que la calidad del escrito.
Al margen de su argumento y desarrollo, que sí es bastante lineal y previsible, a mi me ha parecido intrigante y con un guión bien llevado, sobre todo en su paralelismo con La Divina Comedia para solucionar las diferentes situaciones enigmáticas que se plantean. En algunos casos me imaginaba a George Stobbart resolviendo enigmas.
Por contra a mi lo que más me costó fue engancharme al libro, las primeras páginas se me hicieron eternas, pero al llegar al tercio del mismo me enganchó y las últimas treinta o cuarenta páginas las leí del tirón.
Lo que no me gusta tanto es la nueva ola de libros centrados en el mismo tema que están saliendo como setas alrededor del CDV. Todos ellos girando en torno a misterios inconfesables de la iglesia, sociedades secretas, etc. O bien los escritores se están quedando sin inspiración, o bien les llama el dinero cual J.J. Benitez. Creo que más bien es lo último.
El último Catón me pareció un libro entretenido, aunque del que tengo mejor recuerdo de la autora es de Iacobus, quizá por ser el primero que leí de ella, y también centrado en misterios religiosos, en este caso templarios, aunque en otra época bien diferente.
Yo llevo leyendo libros acerca de templarios, logias masónicas, búsqueda de reliquias y enredos eclesiásticos varios desde mucho antes de que apareciera El Código DaVinci. Sí que es cierto que el bombo que le han dado a este título haya podido contribuir a la popularización de este género.
En cualquier caso, El último Catón es anterior al Código y así, a bote pronto, la trilogía templaria de Nicholas Wilcox (títulos muy recomendables también) también es anterior a la novela de Dan Brown, y además se mezclan los elementos templarios con la búsqueda del grial y los nazis. ¿Qué más podemos pedir?.
También hay que resaltar que la literatura ambientada en la Guerra Fría ha perdido vigencia y bastante tirón, y es normal que los autores traten de ambientar sus obras en otro tipo de escenarios que aguanten mejor el paso del tiempo.
Otro tipo de novelas que me encantan son las ambientadas en la Segunda Guerra Mundial. Y un autor muy recomendable es Ken Follet.
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