miércoles, 29 de diciembre de 2004

Lecturas: Desembarco En Normandía (El Día 'D')

El último libro que he leído es más bien un documental acerca del Desembarco de Normandía, que tuvo lugar el 6 de junio de 1944, y que bastante gente califica como punto de inflexión del desarrollo de la Segunda Guerra Mundial en el frente Occidental.

  • Autor: Georges Blond
  • Año: 1951 (mi edición es de 1969)
  • Depósito Legal: B-38413-1969

El libro, como digo, trata de describir con cierto detalle todo lo que aconteció desde la concepción del plan de desembarcar en Europa por parte de los Aliados hasta el momento en el que se puede considerar que el desembarco estaba consolidado.

Las explicaciones son bastante claras, incluso cuando toca temas de estrategia militar. También se apoya en testimonios de gente que participó en los acontecimientos (recordemos que en el momento en que se escribió el libro apenas habían pasado 6 años desde el final de la guerra).

Tras la lectura nos podemos hacer una idea bastante precisa de qué ocurrió y porqué ocurrió así. Básicamente es lo que casi todo el mundo sabe: por un lado los aliados se volcaron en esta operación, especialmente con una supremacía aérea y naval aplastante, y por otro lado el mando alemán encadenó una serie de errores que le llevaron a la derrota. En cuanto a las experiencias de la guerra, el texto no es tan profuso en detalles como pueda ser el libro de Stephen E. Ambrose, Hermanos de Sangre. También es verdad que este último ha sido redactado basándose en multitud de entrevistas con soldados que estuvieron allí, y la historia se alarga más, desde el desembarco (en este caso ellos fueron lanzados en paracaídas) hasta la caída del Nido del Águila. En cualquier caso, se trata de un tema muy manido, tanto en cine, literatura, incluso en el ocio electrónico y los videojuegos, marco de muchas historias reales y de ficción, pero no por ello menos interesante.

En este libro se habla exclusivamente del plano militar, no entrando a valorar otras historias más en la onda del espionaje y las agencias de información y desinformación (supongo que por desconocimiento en aquella época).

El libro termina planteando la cuestión de si la supremacía marítima, el dominio del mar, es crucial a la hora de ganar o perder guerras. Quizás, vistos los últimos acontecimientos, esta afirmación haya quedado un poco desfasada, a la luz de la guerra primordialmente tecnológica que se plantea por un lado, y el terror, la matanza sin escrúpulos, que se plantea por otro. La guerra nunca hizo honorables a los hombres, pero si Sun-Tzu levantara la cabeza...

No tengo costumbre de poner enlaces comerciales, pero por si a alguien le interesa el libro, en Amazon puede encontrarlo en su lengua original (el francés).

También he encontrado un curioso artículo en francés, que no tengo tiempo de leer, pero lo haré en el futuro, en el que parece argumentar que el desembarco nunca tuvo lugar. Si alguno de vosotros tiene un rato y lo lee, me gustaría que comentara las conclusiones a las que ha llegado.

sábado, 25 de diciembre de 2004

Juegos: Splinter Cell Pandora Tomorrow (XBox)

Ayer, tras un par de semanas acabé este juego. La sensación es buena. Sin embargo, no llega al nivel de su primera parte, Splinter Cell. Ha sido programado por otro estudio diferente dentro de la propia Ubi Soft. Veamos por qué.

El juego tiene dos partes bien diferenciadas. Por una parte, un modo historia, para un solo jugador, que parece más bien una expansión del primer juego. Nuevos gráficos, nuevas misiones, nuevas situaciones, mismo motor gráfico (incluso yo diría que algo peor). Ahora Fisher puede ejecutar algunas acciones nuevas, como abrir puertas mientras va cargado con un cuerpo y el denominado giro SWAT, que le permite moverse entre pared y pared sin ser visto.

La aventura está ambientada en lugares tan dispares como París, Indonesia o Los Ángeles (por citar algunos). La historia es la típica de espías intentando capturar a un jefe guerrillero terrorista, no muy distinta de la que disfrutamos en la primera parte. En esta ocasión tendremos que capturar a Souhadi Sadono, un terrorista que planea liberar una cepa del virus de la viruela, causando miles de víctimas entre la población civil.

El juego está correctamente realizado, si bien no parece que esté tan pulido como el primer Splinter Cell. A veces los personajes atraviesan parcialmente objetos sólidos, como ejemplo de alguno de los defectos que podemos encontrar. No obstante, estas pegas no restan interés a la aventura, ni interfieren con lo que es el desarrollo del juego propiamente dicho. Los gráficos son muy buenos, los efectos de luz, soberbios, así como el uso de los visores nocturno y térmico. Entre misión y misión podremos contemplar secuencias cinemáticas muy bien realizadas y ambientadas.

Aunque tenemos plena libertad de movimientos, nuestros y de la cámara, el desarrollo de las misiones es demasiado lineal. En algunos puntos disfrutamos de alguna alternativa a la hora de silenciar a nuestros enemigos, pero es imposible perderse, no saber qué hacer ni, por desgracia, ejecutar las acciones a nuestro libre albedrío. El guión está muy predeterminado, y el camino que debemos seguir, casi siempre, es único.

El control del jugador es muy bueno, al menos con el Controller S. El sonido Dolby 5.1, espectacular. En todo momento sabremos de dónde proceden los tiros si hacemos caso a nuestro sentido del oído.

Al modo multijugador no le he dedicado mucho tiempo. Si bien el juego individual no se me dio mal, en multijugador soy nefasto. Me matan enseguida. Quizás no le haya cogido el tranquillo. Lo que sí me parece es que jugando como espía, en tercera persona, el juego se hace más fácil. En cualquier caso, será por falta de horas, pero no le encuentro la gracia, y eso que la idea de espías contra mercenarios (tercera persona contra primera) me parece muy buena.

El juego está completamente doblado y traducido al castellano. Si bien existe alguna falta de ortografía, la traducción y adaptación de los diálogos es bastante buena, y escuchar voces en castellano durante el juego, todo un lujo.

En resumen, un título recomendable si te gustan los juegos de sigilo e infiltración. La historia está bastante entretenida. El modo multijugador, si bien parte de una buena idea, no está todo lo compensado que debería. Además, si tienes la suerte como yo de encontrarlo de oferta por unos 20€, merece la pena.

Esperaremos a ver qué nos depara la próxima aventura de Sam Fisher, Splinter Cell: Chaos Theory, que saldrá a la venta sobre la primavera de 2005, y nuevamente programada por el estudio de Montreal, al igual que la primera parte.

miércoles, 22 de diciembre de 2004

Lecturas: El último Catón

Esta misma semana he concluido la lectura de otro de los libros de Matilde Asensi: El último Catón. Como es costumbre, paso a continuación a comentar las impresiones que me ha dejado, procurando no destripar el argumento a posibles futuros lectores.

  • Autor: Matilde Asensi
  • Año: 2001
  • ISBN: 84-226-9224-4

El libro, ambientado en una época más o menos actual, nos narra las aventuras de tres personas dispares, una monja italiana, un profesor egipcio y un capitán de la Guardia Suiza, que son reclutados para investigar una misteriosa cadena de robos.

En concreto, están desapareciendo todas las reliquias de la Vera Cruz de las iglesias católicas, y parece ser que detrás de este misterio está la orden de los Staurofilakes. Desde las más altas instancias vaticanas, se encomienda al heterogéneo grupo que resuelva el misterio.

Nuevamente, la autora nos presenta un argumento demasiado lineal, en el que los protagonistas deben ir superando pruebas cual aventura gráfica. Lamentablemente, el nivel de la trama decae a partir de la mitad del libro, con lo que sólo se mantiene el interés por ver qué ocurrirá al final (que no voy a desvelar). Sí que resulta original y muy interesante cómo combina la resolución del misterio con la lectura de La Divina Comedia, de Dante. En ese aspecto el relato me ha sorprendido muy gratamente.

En resumen, el libro me ha gustado, pero me ha decepcionado un poco en el sentido de que, tras leer unas docenas de páginas, me dio la impresión de que iba a ser mucho mejor. En cualquier caso, recomiendo su lectura a los amantes de la literatura de misterio entremezclada con toques históricos. Y, por descontado, me ha parecido mejor que El Código DaVinci.

Ya he empezado a devorar otro libro, que comentaré cuando lo acabe y tenga un rato.

domingo, 19 de diciembre de 2004

30 años y todavía en casa

El otro día escuchaba en la radio a una tertuliana de la cadena SER cómo exponía su teoría de por qué la edad media de emancipación de los jóvenes españoles era tan alta, rondando los 30 años.

Tras unos minutos de disertación, lo que entendí de lo que la buena mujer quería decir era, más o menos, que no nos íbamos de casa porque no nos daba la real gana. Argumentaba que, si bien, el precio de los pisos está por las nubes (y el de los alquileres no le va muy a la zaga), le resultaba muy chocante que, precisamente en esta época invernal, las pistas de esquí estuvieran llenas de jóvenes, de esos mismos jóvenes que no tienen dinero para independizarse.

Así que, en resumen, se trata de que no tenemos dinero para comprar un piso porque nos lo gastamos en pegarnos la vida padre en salir por ahí, viajar, efectuar caras actividades de ocio, mientras que en casa de papá y mamá tenemos la vida resuelta, una cama, servicio de lavandería, comida caliente, etc.

Pues bien, querida señora (cuyo nombre no recuerdo), ahora le voy a comentar yo cómo veo la situación, basándome en mi entorno y mis experiencias personales.

Precisamente esa gente que va a esquiar, suelen ser los que tienen acceso a comprar una vivienda. Tienen acceso porque, bien tienen un alto poder adquisitivo, bien porque papá y mamá les ayudan. Yo llevo cuatro años ahorrando para intentar comprarme un piso y, vamos, ni se me pasa por la cabeza irme a esquiar (por poner un ejemplo), simplemente porque no me lo puedo permitir.

Igualmente, al menos en mi círculo de amistades, todos aquellos que se pegan viajes de fábula, esos viajes que algún día me gustaría protagonizar, todos están independizados o en proceso de ello (con su pisito ya comprado). En cambio, los que no tenemos para piso, nos conformamos con ir de vacaciones a la Costa Marrón.

¿Será que me quiero comprar un palacio? Pues no, simplemente quiero acceder a una vivienda digna. Por supuesto que no me voy a comprar el primer cuchitril que me ofrezcan por 40 millones de las antiguas pesetas. Tampoco estoy tan desesperado (aunque estoy empezando a estarlo). Pero tampoco estoy buscando comprarme un pisito como el del Príncipe de Asturias. Con algo normal (que tenga las comodidades básicas y no se caiga a cachos) me conformo.

A lo que quiero llegar a parar es a que no es bueno generalizar. Aunque igual va a ser que esa señora tenía razón. Los jóvenes españoles somos unos derrochones y nos gastamos el sueldo en las pistas de esquí. Claro, y la vivienda en España es cara porque los españolitos podemos pagarla...

Yo de mayor no quiero ser informático. Quiero ser dueño de una pista de esquí.

domingo, 5 de diciembre de 2004

Lecturas: La Alternativa Del Diablo

Por obra y gracia del transporte público, entre semana suelo tener bastante tiempo para leer de camino al trabajo (ahora un poco menos ya que el trabajo me pilla más cerca). También soy de lectura bastante rápida, aunque no me suelo quedar con los detalles, sino con la idea general.

Es por ello que me he decidido a ir comentando los libros que vaya leyendo. No pretendo hacer una crítica literaria exhaustiva, sino más bien recordarme a mi mismo en el futuro de qué iba cada libro y qué impresión fue la que me dejó. Tampoco pretendo destripar argumentos, ni inclinar a mis posibles lectores a la lectura de unos u otros títulos.

Hoy comenzamos por el último título que ha pasado por mis manos: La Alternativa Del Diablo

  • Autor: Frederick Forsyth
  • Año: 1979
  • ISBN: 84-226-1147-3

Se trata de un libro de espionaje desarrollado en el marco de la guerra fría, a principios de los años 80. En él se relatan las historias de personajes muy diversos, desde la cúpula del Politburó, pasando por espías ingleses y norteamericanos, marinos nórdicos, emigrantes de los países del este, etc.

En principio el autor nos va introduciendo historias que, en principio, no parecen tener mucha relación entre sí, aunque con el transcurso del relato iremos comprobando que nada de lo que se nos cuenta esta ahí por casualidad. A modo de sinopsis, tratando de no revelar ningún secreto, el autor nos presenta una situación mundial en la que la Unión Soviética tiene un grave problema de escasez de trigo y, debido a esto, la confianza del gobierno de los soviets en su máximo mandatario ruso pende de un hilo. Más adelante, se verán implicados un grupo de independentistas ucranianos y un enorme superpetrolero construido en Japón.

El ritmo es trepidante. Las sucesivas tramas se van entrelazando para unirse en un apoteósico sorprendente final. El libro te engancha por su capacidad de cambiar de punto de vista de la historia en el momento adecuado, de manera que te deje con las ganas de saber, no qué va a pasar (no estamos ante una novela de misterio), sino más bien de cómo se van a resolver las situaciones planteadas. No obstante, hacia la mitad del relato la trama da un vuelco que hace que se precipiten los acontecimientos hasta el final (y que te hace engancharte aun más).

El libro me ha causado una grata impresión y me ha dejado un muy buen sabor de boca. De los tres títulos del autor que he tenido oportunidad de leer hasta ahora (los otros dos han sido Chacal y Odessa), éste ha sido el que más me ha gustado.

viernes, 3 de diciembre de 2004

Año nuevo, curro nuevo

Pues no va a ser así, pero porque me he anticipado en un mes.

Efectivamente, me he cambiado de trabajo. Así que ya no voy a ir ¡A Programar Flash! Eso no quiere decir que lo vaya a abandonar, ni mucho menos, pero sí que lo dejaré de lado profesionalmente, y le dedicaré parte de mi tiempo libre. Sigo pensando que hay muchas posibilidades en el mundo del Flash.

El caso es que yo abrí este blog pensando que iba a escribir mucho, mucho, mucho, y resulta que no tengo tiempo de nada. En particular, esta semana ha sido frenéticamente agotadora. Al menos, ahora llegan 3 días de "no ir al trabajo", en los que, aunque seguiré dándole vueltas a los pormenores del proyecto en que me he embarcado, al menos podré desconectar un poco y descansar.

En fin, será un mes y pico largo de apretón, y luego se relajará un poco el ritmo, de manera que espero volver a retomar mis habituales quehaceres. Algunos proyectos que tenía en mente tendrán que esperar, en la medida en que no pueda compatibilizarlos con mi tiempo libre actual.

Tampoco voy a cambiar el nombre al blog. El que tiene me parecía gracioso.