lunes, 26 de junio de 2006

Wii

Acabo de probarla, todavía estoy flipando...

Ya daré más detalles, pero es probable que sea la primera consola que compro el día de salida.

PD: Gracias a Melisa y a Blanca, que me han invitado a acompañarlas al evento.

ACTUALIZACIÓN

Aprovecho para añadir un enlace a las fotos de pésima calidad que he hecho durante el evento.

Y aquí tenéis a Blanca y a Iñaki (de Nintendo) peleando cada punto a cara de perro en el juego de tenis de Wii Sports.

Re: diseño

Este último mes en el trabajo ha sido agotador. Especialmente del 12 al 20 de junio. Hemos estado liados con el rediseño de 20minutos.es. El problema es que no ha sido sólo un lavado de cara (que todavía continúa puliéndose), sino que han cambiado algunos conceptos dentro del sistema de publicación y, ya que estábamos, también hemos aprovechado para tratar de mejorar algunos detalles en la plataforma.

La siguiente instantánea fue tomada el 20 de junio a eso de las 4 de la madrugada, justo en el momento en el que invité al diseñador, Ismael, a que apretara conmigo el "botón" que activaba la versión 2.0 de la página.

La cuestión es que pienso que él no se acababa de creer que lo de "apretar el botón" fuera tan literal. Así que su cara fue un poema cuando recargamos la página en el navegador y nos encontramos con esto:

Después de casi una semana, la plataforma ya se encuentra bastante estable, aunque nos quedan por corregir todavía algunos fallos antes de ponernos de lleno con nuevas sorpresas.

viernes, 23 de junio de 2006

Ya tengo DS Lite...

... y viene con un píxel tonto... hay que jorobarse...

Así que nada, mañana a la tienda a cambiarla, por las buenas o por las malas.

Grrrrrr

miércoles, 14 de junio de 2006

La decadencia de los salones recreativos

No pretendo pegar una chapa sobre las causas socioeconómicas que han provocado el derrumbe del mercado del recreativo en España (y parece que en parte del extranjero). Pero simplemente con contar algo que me ha pasado hoy igual se empiezan a entender algunas cosas.

Llevaba unos meses buscando una Mario Kart Arcade para probarla y ver qué tal. Bueno, no es que haya estado buscando todo el día, pero sí que, si pasaba por algunos de los pocos recreativos que quedan, me asomaba a ver si la tenían.

Hoy al mediodía he pasado por los recreativos que hay en la Calle Mayor de Madrid, casi llegando a la Puerta del Sol. Son bastante conocidos, por su ubicación y porque llevan abiertos desde que yo tengo uso de razón. Los tengo a mano del trabajo pero, curiosamente, hacía tiempo que no me pasaba.

He bajado las escaleras y, tras entretenerme un rato viendo a un chaval jugando al Virtua Tennis 3 (por cierto, tenía muy buena pinta y el chico no lo hacía mal), me he dado una vuelta por el salón. Allí estaba, al fondo, justo al lado de Out Run 2.

Así que me he rascado el bolsillo en busca del último euro que me quedaba, he colocado el asiento para llegar bien a los pedales y me he puesto masos a la obra (mejor dicho, al volante).

He tratado de disfrutar cada detalle, así que nada de pulsar los botones compulsivamente para pasar las aburridas pantallas de presentación e instrucciones. He elegido un personaje, cómo no, a Mario. La máquina me ha hecho una foto con las napias y el bigote del fontanero (no sé muy bien para qué). He elegido el nivel en el que iba a competir (el fácil para empezar) y ya está todo listo para empezar.

Comienza la carrera. Seis vueltas a un circuito sencillito. Tensión. Mucha igualdad. Los objetos vuelan aquí y allá, algo diferentes que los de la versión para consola (se echan de menos las setas, los plátanos y las conchas de colores). Al final, en la penúltima vuelta logro distanciarme un poco y gano la carrera con holgura, sintiéndome orgulloso de haber demostrado tanta pericia en mi primer intento.

Cualquier aficionado pensaría, bueno, pues ahora a por el siguiente nivel, a ver hasta dónde llego con una moneda. ¡Pues no! Si quieres seguir, echa otro eurito, dice la maquinita. ¡Y una porra, menudo timo!

El jugar a las máquinas recreativas siempre contó con dos alicientes: poder disfrutar de una tecnología que no podíamos tener en casa ni soñando y la tensión que te produce el estar concentrado y poniendo todos los sentidos para llegar un poco más lejos con esa última moneda de la paga semanal, aprender los trucos, sacarle todo el jugo a la máquina y ser capaz de tirarte horas jugando a un precio bajo.

El primer aliciente hace tiempo que desapareció. Ya prácticamente desde la Playstation, y más ahora con monstruos tecnológicos como XBox 360, podemos disfrutar de esa calidad gráfica cómodamente en nuestro sofá. Quien más o quien menos tiene periféricos adaptados a los juegos que más le atraen, como pistolas, volantes con force feedback, alfombras de baile, instrumentos musicales, joysticks arcade, etc.

Por tanto, nos queda el hecho de tratar de rentabilizar nuestra inversión con maestría. Así que, si quitamos eso, ¿qué nos queda? Si yo gané la carrera, ¿por qué no puedo seguir jugando, no lo merezco?

Pocas veces me verán ya por los recreativos. Si acaso para jugar al futbolín o al pinball, que conservan la magia de antaño. Para el resto de cosas, me apañaré con las consolas y el ordenador.

PD: Bueno, quizás me deje vencer por la tentación para probar ese Virtua Tennis 3.

viernes, 9 de junio de 2006

La generación de los 8 bits

Completando a la anterior entrada, aquí os pongo una foto de los 4 sistemas más representativos de la era de los 8 bits en España:

La verdad es que la comparativa no es del todo justa, ya que debería haber fotografiado el Spectrum 48K y el Amstrad CPC 464 para que todas fueran máquinas del mismo segmento. No obstante, si hablamos de precio, la cosa está más igualada entre estas cuatro.

¿Cuál os parece más bonito? ¿Y cuál tiene, para vosotros, el mejor teclado?

Yo tengo que reconocer que el MSX me ha sorprendido muy gratamente. Eso sí, el Spectrum seguirá siendo para mí el mejor (subjetivamente hablando).

miércoles, 7 de junio de 2006

Coqueteando con el lado oscuro

Algunos de mis amigos, usuarios y seguidores del Spectrum es posible que me retiren el saludo ante lo que van a ver:

Gracias a Eduardo, conocido del mundillo del Spectrum, he conseguido completar por fin el "cuarteto de los 8 bits" (Spectrum, Amstrad CPC, Commodore 64 y MSX) con este impecable Sony HitBit HB-75P.

La verdad es que es una pasada el ordenador. Robusto, con un buen teclado, euroconector y un par de ranuras para cartuchos. Además, se ve que Eduardo es un tío cuidadoso, ya que está en perfectas condiciones. Viene con su cajita, sus manuales y algunos juegos, entre los que he podido probar Arkanoid y Desperado:

En fin, una boca más que alimentar...

Y la pregunta por la que más de uno, como dije antes, me retirará la palabra es: ¿cómo pudo no triunfar este ordenador en España? Porque, aparentemente, le da sopa con ondas a los Spectrum y Amstrad de la época.

lunes, 5 de junio de 2006

Mis "20minutos" de fama

Parafraseando a Andy Warhol (permitiéndome una pequeña licencia literaria), además de colaborar con los chicos y chicas de plastico.tv, de vez en cuando, en mi trabajo de verdad me dejan meter las zarpas y escribir alguna cosilla. Así que aquí os pongo el resultado de mi primera publicación (y espero que no sea la última):

No os fiéis de la firma. Somos varias personas las que hacemos esta columna en el suplemento de los miércoles, así que se decidió usar un pseudónimo (para el que no nos hemos roto mucho la cabeza, todo sea dicho).

sábado, 3 de junio de 2006

Lecturas: La mano del diablo

El agente especial Pendergast vuelve a la carga en una nueva trama de intriga y asesinatos.

  • Autores: Douglas Preston y Lincoln Child
  • Año: 2004 (2006 edición española)
  • ISBN: 84-9793-892-5

Preston y Child son dos autores que acostumbran a trabajar juntos y ya han firmado una larga lista de novelas de intriga policíaca. Quizás la más conocida sea El Ídolo Perdido, que fue llevada al cine en el año 1997. Y son bastantes las que protagoniza el agente especial del FBI Aloysius Pendergast.

En este relato, al igual que en El Ídolo (y en algunos otros), volverá a estar acompañado por el teniente Vincent D'Agosta (con la graduación de sargento en esta ocasión), al más puro estilo Sherlock Holmes y Watson. El sargento D'Agosta pone es el contrapunto de humanidad terrenal al lado de la genialidad de Pendergast.

En esta ocasión, los protagonistas tendrán que investigar lo que parecen violentas muertes causadas por el mismo Satanás, quien viene a cobrarse la deuda que contrajeron las víctimas al venderle su alma, o eso trata de aparentar el responsable de las matanzas. Por increíble que parezca y, aunque está claro que no es el diablo el autor de las muertes, no podremos ni imaginar por dónde van los tiros, al menos desde un primer momento.

Además, siguendo los cánones establecidos, existe una segunda trama entrelazada, que nos narra la historia de un convicto con ansias mesiánicas que logra convocar a centenares de personas acampadas en pleno Central Park de Nueva York. Por desgracia, tal y como está planteada y, sobre todo, tras ver cómo se resuelve, se trata de una parte del relato totalmente prescindible, que parece haber sido incluida para aumentar la longitud del libro y como paréntesis para crear impaciencia en el lector.

Asesinatos en serie, misterios sobrenaturales, etc., son típicos argumentos del género policíaco. No obstante, uno de los puntos fuertes de esta novela es que el móvil de los crímenes no queda claro hasta más allá de la mitad de la trama. Además, aparte de sorprendente no deja de ser parcialmente plausible, lo cual lo aparta de la típica fantasmada a lo película de Hollywood que se suelen sacar los autores de la manga para tratar de explicar hechos inverosímiles. Las deducciones que van haciendo los policías, cómo van desmadejando el ovillo, no se basan en "ciencia infusa", sino que todo está perfectamente argumentado. Tampoco pueden faltar a la cita las escenas de acción, incluso alguna de sexo.

No voy a tardar en ponerme con el siguiente de la lista, La danza de la muerte. Al parecer, continúa la parte de la historia que queda más difusa. Y casi que suspiro aliviado al ser así, ya que antes de empezar tuve ambos en la mano y tuve que decidir a boleo por cuál comenzaba. Esta vez salió bien la jugada.