domingo, 29 de octubre de 2006

No compres cosas que no puedes pagar

No me gusta alimentar demasiado el blog de cosas que veo en otros sitios (porque, seguramente, mis pocos y esporádicos visitantes ya las habrán visto por ahí). Pero este vídeo me ha hecho mucha "gracia", y, como el que puse acerca de las nuevas hipotecas sin amortización, refleja la realidad de una forma precisa.

Visto en escolar.net.

sábado, 21 de octubre de 2006

Pequeño paréntesis

Parece que fue ayer cuando volví de vacaciones de verano (que este año fueron de relax total y no se me hicieron excesivamente cortas, pese a que duraron apenas dos semanas y algún día más). Y, en realidad, ha transcurrido poco más que mes y medio. Pero el caso es que, por unas cosas o por otras, me da la impresión de que haya transcurrido año y medio.

Así que me marcho otro par de semanas (no es que me haya salido de "ahí", ya lo tenía decidido desde antes del verano).

La primera de ellas, a la playa, a tomarme la vida con mucha filosofía y, sobre todo, a descansar y desconectar de todo. La segunda, ya de vuelta, pero a poner un poco de orden en mi vida para prepararme para los cambios que se avecinan (profesional y personalmente).

La pena es que no hayan podido ser 15 días de desconexión total, pero urgencias en el trabajo me han hecho tener que posponerlo una semana y, lo que es peor, hacer que ya no coincidan los días libres con los de mi novia. Espero que el esfuerzo haya merecido la pena.

Sólo deseo volver con fuerzas para aguantar el tirón, al menos hasta las navidades, donde tendré la oportunidad (si nada se tuerce), de pillar algunos días de asueto.

viernes, 20 de octubre de 2006

Lecturas: La Orden Negra

Últimamente la verdad es que estoy leyendo poco. El trayecto hasta Callao no es muy largo y, ahora que trato de madrugar un poco más para llegar antes al trabajo (y marcharme antes, cosa que no siempre consigo), los vagones van más llenos y es más complicado sentarse o, tan siquiera, hacerse un hueco en el que poder leer de una forma medianamente cómoda.

Además, ha coincidido una época en la que mis proveedores habituales de libros (mis amigos) no me han pasado ninguna novedad, y en el catálogo del Círculo de Lectores no encuentro nada que me llame la atención. La cuestión es que, al ser socio, estás obligado a hacer un pedido cada dos meses. Mi madre (que es la socia), no suele hacer el pedido, bien porque tampoco ve nada que le motive, bien porque no dispone de mucho tiempo para leer, así que me cede a mí el testigo.

No obstante, hoy me apetecía hacer una breve reseña de un libro que ya leí hace unas semanas: La Orden Negra.

  • Autor: José Calvo Poyato.
  • Año: 2005
  • ISBN: 84-672-1947-5

Se trata del típico libro de los que me gustan, pero que ya me están empezando a aburrir un poco por su temática similar y, en parte, oportunista, subiéndose al carro de la moda. Los ingredientes: nazis, templarios, sociedades secretas, el grial...

En esta ocasión, el autor del libro es español, y la acción transcurre en nuestro país, concretamente en Barcelona. Unos papeles de Himmler, que fueron robados durante una visita a España en 1939, de repenten vuelven a salir a la luz, desencadenando una serie de acontecimientos previsible: hay gente que sigue interesada en hacerse con ellos a cualquier precio.

El libro es corto, se puede leer casi de una tacada (a mí me llevó 3 ó 4 días por lo que comentaba de que el trayecto es corto). Y la verdad es que estoy pensando, pero no se me ocurre ningún punto destacable del relato. Como comentaba antes, resulta de lo más previsible. Los personajes no son nada creíbles, en especial en lo que se refiere a la relación entre el triángulo de protagonistas. Las escenas de acción son pobres y no crean el ambiente de tensión necesario. En fin, los malos son muy malos y crueles. Por otra parte, da la impresión de que se nos quiere presentar a los protagonistas como gente corriente cuando, en realidad, se comportan como héroes.

Si tuviera que resumirlo en dos palabras: totalmente prescindible. Y la pregunta que me gustaría ser capaz de responder (admito que no lo soy) es: ¿qué cambiaría en el libro para hacerlo más apetecible? Porque la impresión que deja al finalizarlo es como que se ha desaprovechado una buena oportunidad para contar una interesante historia. No es que todo él sea malo, sino más bien parece que le faltara esa pieza que, de repente, le diera sentido a todo.

Espero tener más puntería con el proxímo relato que caiga en mis manos. Los últimos me han defraudado un poco (ni siquiera los he comentado por aquí). Mientras, seguiré jugando con mi Nintendo DS (lástima que no haya cobertura WiFi en el metro).

martes, 10 de octubre de 2006

¿Feria del videojuego?

Esta tarde, estaba en el Carrefour cuando he visto un cartel que me ha llamado la atención:

Me parecía mentira lo que estaba viendo. ¡Pero si no estamos en Navidades!, he pensado. Una exposición sobre videojuegos. ¿Será tan mala como la que hicieron en Kinepolis con la película Cars como excusa?

No he podido ver mucho, ya que estaba cerrado, pero más que una feria de videojuegos parece un stand publicitario de Nintendo. Y anda que no tiene delito sacar a la palestra a la Gamecube a estas alturas... pero WTF!

En fin, para el que esté interesado en pasarse a echar unos vicios con Gamecube y Nintendo DS, creo recordar que ponía que estaría abierto el jueves, el viernes y el sábado (en el centro comercial Plaza Aluche).

sábado, 7 de octubre de 2006

La línea 3 ha vuelto

Por fin, después de tres veranos consecutivos de cierres por obras, parece que la Línea 3 del Metro de Madrid vuelve para quedarse.

Los nuevos trenes y andenes, más largos y con más capacidad, son lo más destacable de un conjunto de novedades entre las que también destacan otras más controvertidas, como la situación de un acceso a la estación de Sol en El Corte Inglés o la desaparición de las taquillas y los taquilleros/as.

El 30 de septiembre entró de nuevo en funcionamiento. Bueno, menos este "autómata" juguetón (que no sabemos muy bien qué es ni para qué sirve, pero da el cante que no veas).

Este error también se podía ver, al menos hasta el pasado viernes, también en el citado acceso nuevo a la estación de Sol.

martes, 3 de octubre de 2006

El final relajante de un día estresante

Hoy ha sido un día de mucho ajetreo en el curro. La clásica jornada de martes que ya se presenta cargada de tareas, muchas de ellas pendientes del día anterior y que, por unas cosas u otras, no consigues sacar adelante sin que, sin comerlo ni beberlo, te caigan nuevos marrones.

El caso es que, después de doce horas en la oficina y aledaños, por fin me he dispuesto para volver a casa. Iba paseando hacia el autobús, procurando refrescar un poco mi estresada mente, cuando he pasado por la entrada de los recreativos de la calle Mayor y he pensado: "¡qué narices, voy a echar una partidilla!"

Mi primer objetivo ha sido el Virtua Tennis 3, máquina de la que ya he hablado en alguna ocasión, y que no deja de ser una versión supervitaminada gráficamente de las dos entregas anteriores. Pero bueno, siempre mola sentarte en una cómoda banqueta y ponerte frente a una pantalla de 28". Eso sí, he salido escaldado, dos derrotas en tercera ronda (la mitad de la máquina, más o menos) y dos euritos menos en el bolsillo.

Ya me iba para casa cuando, de camino a la salida, he visto un pinball, Ripley's Believe It or Not!, y he visto que costaba la partida 50 céntimos, justo la última moneda que me quedaba. Así que, como si de un "doble o nada" se tratase, la he invertido. Y la verdad es que ha sido la mejor inversión en "vídeojuegos" (que me perdonen los puristas) que he hecho en mucho tiempo. Habré estado como media hora jugando. Al acabar me dolían los dedos y todo. No es que sea muy bueno, pero he tenido buena suerte.

La primera partida ha sido normalita, pero me ha tocado una partida extra en la lotería. La segunda ha sido mucho mejor, he conseguido otra partida extra por puntuación (me encanta el sonido que hacen cuando lo consigues, ese clack estridente). Y la tercera casi ha sido la más floja, pero lo cierto es que estaba pensando más en irme que en otra cosa. Lástima no haber podido canjear los créditos por una partida en otra máquina, porque ya no me apetecía nada seguir golpeando la bola.

Al final resulta que he amortizado los dos euros y medio porque, con la tontería, me habré tirado cerca de una hora en los recreativos.

Es una verdadera lástima no tener sitio en mi casa para albergar una máquina de pinball, cualquiera que fuese. Pero ya me va a costar encontrar sitio para la recreativa...

PD: Por cierto, creo que ésta es mi entrada número 100. Cuando comencé con el blog, casi de broma, hará un par de años, no pensaba que llegaría tan lejos.