miércoles, 25 de marzo de 2009

Lecturas: Maus Relato de un Superviviente

La vida sigue...

Un impulso algo irracional me llevó a seleccionar este libro en el pedido bimestral que hacemos en casa al Círculo de Lectores. No recuerdo si había leído alguna crítica positiva, o bien si la vitola de ser un "ganador del Premio Pulitzer" fue lo que captó mi atención, pero el hecho es que ha sido uno de los pocos (por desgracia) libros que he leído últimamente.

  • Autor: Art Spiegelman
  • Año: 1980-1991 (publicación original), 2007 (esta edición)
  • ISBN: 978-84-672-3220-2

Maus no es un libro convencional, sino una novela gráfica. Gracias a eso me lo he podido ventilar en apenas dos sesiones de lectura. Los recursos propios del cómic permiten a su autor contar una historia que, por desgracia, es bien conocida, de una forma distinta.

Maus son dos historias en una. La principal es la historia de Vladek, el padre de Art, como superviviente del holocausto nazi. Cuenta la historia de la familia judía, de cómo se ganaban la vida en Polonia hasta que llegó la ocupación y fueron perdiéndolo todo (incluso un hijo) hasta acabar en Auschwitz y salvar la vida de milagro, pudiendo escapar finalmente a los Estados Unidos vía los países escandinavos.

La segunda historia es la propia relación entre padre e hijo mientras este último está confeccionando el propio libro (algo así como cuando los pintores se autorretratan en sus obras).

Creo que me ha gustado más la forma de contar el relato que el propio relato en sí. No sé si porque, en realidad, no aporta ningún punto de vista novedoso. La metáfora de las personas vistas como animales (ratones los judíos, gatos los nazis, cerdos los polacos) ya supone una perfecta descripción de cuál fue la situación en Polonia durante la guerra, sin necesidad de haber leído nada.

Merece la pena pegarle una lectura (se lee muy rápido) y, a la vez, recrearse en los detalles de las ilustraciones. Nunca está de más recordar la tragedia que supuso la Segunda Guerra Mundial y la importancia de las relaciones familiares, por muy toscas que puedan llegar a ser.

domingo, 15 de marzo de 2009

Chuchilla, te voy a echar mucho de menos

Tengo muy claro lo que siento y tengo muy claro que quiero compartirlo, pero no tengo claro cómo expresarlo.

Hoy mi hermana va a tener que sacrificar a su perra, con la que ha compartido estos últimos doce años y pico. Toda la vida del animal y casi la mitad de la suya propia.

No era mi mascota, pero también compartí con ella muchos ratos cuando vivía en casa de mis padres. Recuerdo perfectamente su llegada a casa, cómo usaba el sonido del mecanismo de mi reloj despertador para dormirla, cómo me recibía cuando volvía muy tarde de trabajar con la orquesta, cómo me gruñía cuando le hacía de rabiar y cómo me lamía la mano cuando le hacía mimitos.

Durante estos últimos meses, varios aspectos de mi vida pasada están muriendo, dejando unos huecos tremendos que va a ser imposible rellenar. Éste va a ser uno de ellos. El animal padece una enfermedad degenerativa, el Síndrome de Cushing, por el que lleva algunas semanas mal y ésta última sufriendo como no se merece. Hoy ha acabado por fin su calvario, porque ni siquiera ha dado tiempo a llegar al veterinario, ya que ha fallecido en el coche de camino.

Wallace, una parte de ti siempre estará aquí, con la que ha sido tu familia.

viernes, 6 de marzo de 2009

¿Para qué sirve Internet?

Vaya pregunta tan genérica que planteo hoy. Fede, majete, ¿no tienes otra cosa mejor que hacer? ¿Te aburres? Simplemente estoy esperando a que termine la lavadora, escuchando a los Yellowjackets, y me he acordado de que llevaba algunos días sin actualizar el blog.

Evidentemente, la idea no es contar para qué sirve Internet, sino para qué me ha servido a mí. Y centrándolo, sobre todo, en lo personal y en la posibilidad que me ha ofrecido para relacionarme con gente. En lo profesional está claro para qué me sirve, me da de comer.

Creo que puedo dividir mi experiencia como simple usuario de Internet en dos etapas bien diferenciadas: la primera, que va desde el año 1994 hasta, aproximadamente, 2004; la segunda, desde ese año hasta ahora. Las herramientas disponibles y, de hecho, el conocimiento de la Red por parte del gran público han experimentado innumerables cambios y evoluciones en estos quince años. No sé si ahí radica la clave de la separación en dos etapas tan claras, o bien está más relacionado con mi propio crecimiento personal.

Durante mis primeros años en Internet, principalmente me manejaba con cuatro herramientas: el correo electrónico (como ahora), las páginas web (nada que ver con las actuales, con funcionalidades muy "primitivas", aunque ya había foros, wikis y otro tipo de herramientas colaborativas), el IRC (o chat) y los grupos de noticias o USENET. Durante esta primera etapa de exploración y descubrimiento continuo, me centré en buscar información acorde con mis aficiones. De ahí llegué a un grupo de noticias denominado es.comp.sistemas.sinclair (antiguamente no se accedía por web, sino que había que usar clientes especiales o bien la funcionalidad que suelen incorporar los lectores de correo). Ahí conocí a gente muy interesante que compartía mi misma inquietud por ese ordenador, el Spectrum, que cambió nuestra vida durante la niñez. Ese grupo de gente formamos lo que hoy es speccy.org, uno de los repositorios más importantes de información en castellano sobre ese ordenador. Pero no sólo, eso, sino que nuestro contacto y, en algunos casos, amistad, ha trascendido la pantalla del ordenador.

He ejemplificado el caso más claro, pero ha habido alguno más. Por resumir, aquella primera etapa me sirvió para conocer gente nueva que compartía mis aficiones, mis gustos y que, de no haber existido Internet, no habría podido llegar a conocer nunca, debido a que vivimos en diferentes ciudades (incluso, algunos, en diferentes países).

Curiosamente ahora, en la segunda etapa, en la de las "redes sociales", que todo el mundo usa para conocer a gente nueva, yo las estoy usando (principalmente Facebook) para tratar de recuperar el contacto con gente que hace siglos que no veo. Gente de antiguos trabajos, de la Facultad, de las vacaciones de verano o, incluso, del colegio.

Lo más insólito del tema es que la gente te suele agregar sin problemas pero, ¿para qué? Porque, en realidad, sí, los localizas pero, por regla general, no recuperas el contacto. Aunque yo ya me siento satisfecho con haber vuelto a ver a dos compañeros del bachillerato después de quince años (y están estupendos los dos) y haber contactado con uno de mis grandes amigos de aquella época (a ver si consigo quedar con él).

Y a vosotros, en lo personal, ¿qué es lo que os ha aportado Internet?

Por cierto, creo que la lavadora ya ha acabado.