miércoles, 17 de junio de 2009

Rutas por la sierra de Madrid

Hace unas semanas andaba pensando en algún sitio desde el que se pudieran hacer buenas fotos de la luna llena. Un emplazamiento, preferiblemente en alto, con buenas vistas y la orientación adecuada. Se me ocurrió que un buen lugar podría ser el Mirador Luis Rosales, al que ya he subido en alguna ocasión anterior. Pero necesitaba comprobar la orientación (afortunadamente, si no el chasco podría haber sido tremendo).

Ya metidos en harina, empecé a maquinar, como suele ser habitual en mí, y se me ocurrió que podría ser una buena idea aprovechar la subida para ver amanecer. Así que, allí estaba yo, a las 6 de la mañana, en el aparcamiento de las Dehesas, con mi mochila, mis botas de montaña y un arsenal de linternas y pilas, preparado para el ascenso.

El día ya empezaba a clarear, así que mis ojos se acostumbraron enseguida a la luz ambiente y no fue prácticamente necesario el uso de ninguna iluminación artificial. El único problema es que mi intención era subir por la pista, por la cual hay como una hora de subida a ritmo normal hasta el mirador, y sólo me quedaban tres cuartos de hora hasta amanecer. Así que debía darme prisa.

Todo para "casi nada". Digo esto porque, aunque pude hacer alguna foto interesante, como la que pongo a continuación, según iba subiendo iban creciendo mis sospechas de que, efectivamente, el mirador apunta hacia el sur, y al este hay una pedazo de montaña.

Las 7 de la mañana y mi "punto de observación lunar" había resultado un completo fiasco. Llegados a este punto, sólo podía hacer dos cosas (como casi siempre). Dar media vuelta con las orejas agachadas o seguir hacia adelante. Recordaba que, siguiendo la pista, hacia el Mirador de la Reina, iba a parar al Puerto de la Fuenfría. Quizás desde ahí... Así que, un par de barritas energéticas para el buche y a seguir andando.

Como era de esperar, se confirma el dicho de que "detrás de una montaña, hay otra más alta", porque, por más recovecos que sigue la carretera, la visual hacia el este está vetada en ese punto de la sierra. Llegué a coronar el puerto, donde había unas vacas pastando y me di la vuelta, ya sí, deshaciendo lo andado, camino del aparcamiento.

Si bien la subida había sido totalmente en solitario, ya de bajada me crucé con gente. De hecho, nada más emprender la vuelta, venía un corredor a buen ritmo. Impresionante. Una de las sensaciones más curiosas del día fue llegar al coche y comprobar cómo el aparcamiento se había llenado y la gente estaba preparándose para subir a hacer rutas, cuando yo volvía ya de tres horas de caminata.

Lo bueno de madrugar (tan obscenamente como lo hice aquel día) es que, cuando llevas un buen rato haciendo cosas, todavía es pronto. Ya que estaba con el coche por la zona, decidí subir al Alto del León, sólo por contemplar las vistas y hacer alguna foto.

Parece éste un buen colofón a una mañana en contacto con la naturaleza. Pero no, todavía quedaba lo mejor. Cuando ya volvía por la A6, de vuelta a Madrid, de repente se me cruzó el cable y me dije a mí mismo: "¿por qué no te pasas por Navacerrada? Todavía es pronto". Así que dicho y hecho, me desvié en Villalba y para Navacerrada que me fui.

Una vez allí, decidí llamar por teléfono a mi amigo Miguel para chincharle un poco y, de paso, para preguntarle si el sabía de algún sitio con las características que andaba buscando. Me sugirió subir a la Bola del Mundo. Se ve desde Navacerrada, pero me desaconsejó la subida por dura. Me recomendó hacerla desde Cotos. En principio no tenía ninguna intención de subir, la verdad, pero me acerqué a Cotos para inspeccionar el terreno y dejarlo todo preparado para otra ocasión.

Estando en Cotos recordé que tengo que volver algún día a Rascafría y El Paular, que hace años que no voy, y es un sitio que me gusta. Pero el objetivo de ese día, que era la Bola del Mundo, queda muy lejos desde Cotos (aunque luego me he informado de por dónde va la ruta que lleva hasta allí, y no es para tanto.

De vuelta a Navacerrada, nuevamente se me cruzó el cable (que lo debo de tener bastante tocado, por lo que se ve), aparqué el coche y pensé: "pero si la cima se ve desde aquí, ¿tan dura es la subida?". Ya no tenía barritas (ni hambre), pero compré una botella de agua y tiré para arriba.

La subida no es exagerada, ya que hay una pista de cemento que lleva hasta arriba. Eso sí, yo la encontré a medio camino, ya que de primeras tiré recto por el medio de la montaña, con un par... Y en unos cuarenta minutos estaba en la cima, mojándome con una fina lluvia. Éste es el sitio (al menos uno de ellos) que andaba buscando. Y, por fin, pude dar por finalizadas mis pesquisas.

Ahora sólo queda esperar a otra luna llena, ya que la última coincidió con un fin de semana lluvioso a rabiar (bueno, el que rabié fui yo, sinceramente), para volver a subir a hacer el reportaje fotográfico de rigor. Sé que será complicado, porque las condiciones meteorológicas en la montaña son imprevisibles, pero habrá que intentarlo, más ahora en verano que será más probable que no haga mal tiempo.

Como suele ser habitual, he colgado en Flickr el álbum de fotos de la "aventura".

martes, 16 de junio de 2009

XIX Carrera Urbana de Carabanchel

El pasado domingo 14 de junio, a las 09.00h se celebró la XIX edición de la Carrera Urbana de Carabanchel (Caurca). Es la segunda carrera popular de 10km en la que compito este año (aunque el verbo competir no es muy apropiado en este caso, ya que mi reto principal es acabar la carrera y, el secundario, hacer mejor tiempo que en la carrera anterior. En esta ocasión, he acudido acompañado de mi cuñado Paco y de un compañero suyo de trabajo y nuestro del equipo de fútbol 7, Alfonso.

El recorrido tenía como plato fuerte subir General Ricardos prácticamente en su totalidad, desde Marqués de Vadillo hasta Muñoz Grandes, aunque en el kilómetro 7 nos esperaba la sorpresa de un duro repecho hasta llegar a Aguacate, de esos que resultan inesperados y que te destrozan el ritmo.

Era la primera carrera para Paco, y la ha conseguido completar, de manera que ya estamos mirando nuevos retos y él, la posibilidad de bajar tiempos. Yo, en esta ocasión, no conseguía recuperar las pulsaciones en los tramos llanos y en bajada, así que he preferido no forzar demasiado y acabar con un tiempo de 54'53" según mi pulsómetro. Alfonso, por su parte, está hecho todo un Forrest Gump. Teniendo en cuenta que, en el kilómetro 3, les sacaba a ellos dos unos 3 minutos de ventaja, y que ha acabado 2 minutos antes que yo, su actuación sólo se puede calificar de "carrerón".

En fin, reto superado y a pensar en los siguientes. Por mi parte, intentaré variar un poco el entrenamiento, introduciendo series de velocidad, a ver si consigo bajar los tiempos, ya que me he quedado un estancado en los 53-54 minutos.

domingo, 14 de junio de 2009

Lecturas: El niño con el pijama de rayas

"El niño con el pijama de rayas" es el típico libro que sale de vez en cuando y que, sin saber muy bien por qué, todo el mundo se está leyendo, se acaba de leer o se va a poner con él, y que te encuentras en primera plana de las estanterías de las librerías, centros comerciales y demás tiendas donde se venden libros. Además, también se ha realizado recientemente una adaptación cinematográfica, lo cual ayuda sin duda a aumentar su popularidad.

Últimamente, como ya he comentado alguna vez, estoy leyendo bastante menos, por no decir nada, desde que no voy en transporte público a trabajar. Pero tanto hablarme de él, al final ha terminado por despertar mi curiosidad. Así que teniendo en cuenta que es un libro corto (poco más de 200 páginas, con letra "grandecita"), he aprovechado la generosidad de una compañera de trabajo para pedírselo prestado y leérmelo, a ratos, en poco más de una semana.

Es un libro muy fácil de leer. La historia que narra es sencilla, directa, y se podría resumir en apenas unos párrafos. Pero, en este caso, la historia no es lo importante (es más, es de sobra conocida). ¿Dónde radica, pues, su encanto?

Lo que me ha sorprendido gratamente es la facilidad con que el autor nos hace meternos en la piel del niño protagonista. La clave está en la forma de contar la historia, que no es otra que el punto de vista del muchacho. Esa inocencia a la hora de enfrentarse a una realidad tan dura como el Holocausto. Asombra la candidez de las preguntas que hace, su interpretación de la realidad o su manera de rebelarse contra lo que no le gusta. En resumidas cuentas, la sencillez (que no simpleza) de los razonamientos de un niño, de su punto de vista ante el mundo.

Supongo que justo ese enfoque es la clave de que haya alcanzado tanta difusión.

Por otro lado, sospecho que es un relato al que se le puede sacar todavía más partido leyéndolo en su idioma original (inglés), pero también es probable que uno tenga que poseer cierto nivel si quiere estar capacitado para hacerlo.

martes, 2 de junio de 2009

Carrera Liberty (Segunda Edición) - El desenlace

Como comentaba en la anterior entrada, este año me he vuelto a apuntar a la Carrera Liberty, así que es la segunda vez que la corro y la primera que repito prueba. Lo cual viene muy bien para conocer el recorrido y saber de antemano dónde están los puntos complicados del trazado.

En esta ocasión el objetivo era bajar de los 50 minutos, objetivo que no he podido cumplir. No sé si en condiciones normales lo hubiera conseguido, pero la caminata que me marqué justo el día anterior, y de la que hablaré en otro momento, no es la mejor forma de afrontar una carrera como ésta. Ya lo sabía el sábado cuando andaba pateando el monte, pero no fui plenamente consciente hasta que me levanté el domingo por la mañana. Y una vez subiendo la Castellana ya me di cuenta de que no lo iba a conseguir. Ni siquiera en la cuesta abajo de Príncipe de Vergara me vi con fuerzas, tampoco quería que me diera un jamacuco. Eso sí, el último kilómetro lo hice en 4:30.

Mi tiempo final fue de 54:15, como se puede ver en la clasificación general, eso sí, inferior al tiempo obtenido el año pasado. Así que, por lo menos, no vamos para atrás como los cangrejos.
Como siempre, dejo por aquí el vídeo de la llegada. Aparezco a los 50 segundos por la parte derecha.



Creo que para mejorar mis tiempos debo entrenar más series de velocidad, al menos una vez por semana. Ahora no es que las entrene poco, es que no hago ninguna, y así me va.

Dentro de poco menos de dos semanas tendré una nueva oportunidad, en la Caurca.