domingo, 31 de octubre de 2010

HTC Dream: Probando versiones de Android

Hace ya más de un año que me hice con mi primer smartphone. La verdad es que, tras el "subidón" inicial, durante el cual estuve recopilando información y me atreví a actualizar la versión de Android que venía instalada (la 1.1, una auténtica vergüenza por parte de Movistar), dejé el teléfono un poco "abandonado" por varios motivos. El primero, es que me duró poco más de una semana intacto. En la primera caída, se me rajó la pantalla, aunque sigue funcionando. El segundo, es la duración de la batería, bastante escasa en cuanto te pones a hacer uso de la conexión de datos.

Un poco antes de este verano retomé el interés y me animé a instalar nuevas versiones del sistema operativo. Anduve trasteando con la 1.6 y, al final, me decidí a instalar un Android 2.2. Probé varias versiones de esta última hasta que me quedé con una que me ha durado hasta ahora. Aparte, compré una batería nueva, de más capacidad (y tamaño), con lo cual el teléfono empieza a ser móvil "de verdad".

Aunque Android 2.2 está muy bien funcionalmente, es demasiado para este terminal. Las aplicaciones van un poco lentas. Pero, sobre todo, el principal problema es que te quedas enseguida sin espacio de almacenamiento para instalar programas nuevos. Con lo cual, nuevamente, pierde su gracia.

Ayer decidí volver a la versión 1.6. Pero, buscando en los foros de HTCManía, encontré que la gente recomendaba la instalación de una ROM de Android 2.1 que, por lo visto, va bastante bien en el HTC Dream. Es la TooFast... tooFurius!, y es la que instalé.

Llevo un día con ella y es pronto para sacar conclusiones, pero de momento las aplicaciones se mueven de manera más fluida y he podido instalar un buen puñado de ellas sin quedarme sin espacio libre. Seguiremos informando.

sábado, 30 de octubre de 2010

Adiós Windows, hola Linux

Hace ya unos cuantos años, cuando salió Windows Vista, tuve un presentimiento: "Windows XP sería la última versión de Windows que usaría. Cuando me tocara actualizar, sería a otro sistema operativo". Efectivamente, así ha sido. En todo este tiempo Windows Vista ha fracasado y Microsoft ha lanzado una nueva versión de su sistema operativo: Windows 7. Pero no, tampoco lo voy a instalar.

En el trabajo ya cambié a Ubuntu hace unos meses, y la verdad es que no sé por qué no cambié antes. Aunque todavía tengo que afinar el rendimiento de mi portátil, estoy más que contento. Y cuando me ha tocado trabajar alguna vez desde casa, donde todavía tenía Windows, me sentía bastante "torpe".

Y en casa, era cuestión de tiempo, o de que petara el Windows. Como andar reinstalando siempre da pereza, ha sido lo segundo lo que ha precipitado los acontecimientos. Un buen día Windows decidió dejar de arrancar, así que llegó el momento de pasar a Ubuntu.

No pretendo entrar en guerras sobre cuál es la mejor distribución de Linux. Lo primero es porque no tengo ni idea de cuál será la mejor, y lo segundo porque, dependiendo de las necesidades, será más óptimo elegir una u otra. Yo he escogido Ubuntu porque parece estar bastante difundida, es sencilla de instalar y su base es Debian, la distribución que más conozco desde que, allá por el año 95, instalé mi primera Slackware.

Lo primero que hice fue arrancar con un Live CD con Ubuntu 10.04, para poder volcar el contenido del disco duro a una unidad externa, y poder disponer de todos los ficheros que pueda necesitar en el futuro. En mi caso, ya tenía la mayoría de información en un disco duro externo, así que este paso no es obligatorio, pero sí hubo un par de cosas que tuve que recuperar de mi malograda partición de Windows.

Lo siguiente fue formatear el disco e instalar Ubuntu desde el propio Live CD.

En poco más de una hora tenía nuevamente un ordenador básicamente funcional. Teniendo navegador (mi opción por defecto es Google Chrome), editor de textos (gEdit), suite ofimática (OpenOffice) y reproductor multimedia, ya tienes cubiertas casi todas las necesidades.

Así que, de ahora en adelante, iremos viendo cuáles son los programas que necesito en mi día a día (u ocasionalmente) y qué solución buscamos para disponer de ellos:

  • Buscar un sustituto para Linux que ofrezca las mismas funcionalidades.
  • Ejecutar el mismo programa bajo Wine.
  • Ejecutar el mismo programa en una máquina virtual.

Demo de Need For Speed Hot Pursuit

Es lo bueno de esta generación, tener tanto en Playstation como en XBox la posibilidad de probar las demos de algunos juegos (no salen todos) antes de comprarlos. La mayoría de las veces te ahorras mucho tiempo y dinero. En el caso de Nintendo, no tienen plataforma de descarga de demos oficial, pero hay otras maneras de probar los juegos.

Éste es el caso. Antes de ayer hubo actualización de la Playstation Store (creo que suele ser habitual que las hagan los miércoles), y había leído que salía la demo de la última entrega de esta saga. La verdad es que tengo muy buenos recuerdos de Need For Speed, sobre todo de las primeras entregas (donde todavía pretendían ser un "simulador").

Me gustan los juegos de coches. Pero los que se acercan más a la simulación que al arcade (para eso ya tengo OutRun o la saga Metropolis Street Racer/Project Gotham). Aunque creo que mi última (y única) esperanza va a ser Gran Turismo 5, me gustaría pensar que hay otras alternativas. Pero no va a ser este Need For Speed.

Voy al grano, quiero que perdáis menos tiempo leyendo esto que el que perdí yo probando la demo.

Después de descargar e instalar más de giga y medio, te tienes que tragar una maravillosa introducción en vídeo en la que te venden lo maravilloso que es el juego. Oiga, que no quiero que me vendan nada, si me he instalado la demo es porque quiero probarlo, ya me formaré yo una opinión. Una vez que te tragas el vídeo, vas al menú principal en el que, como es natural, están capadas casi todas las opciones. Así que vamos al grano, que son los cochecitos.

Nos toca estar en la piel del poli, para intentar detener una carrera callejera clandestina. Ahí van los locos infractores y sus cochazos de lujo. Vamos a por ellos.

La primera en la frente. ¿Cuál es el botón para la cámara interior? Parece que no hay. Mierda... Bueno, me da que este juego va a ser arcade.

Tenemos que detener la carrera, ¿y cuál es la estrategia? Pues estampar a los corredores, uno tras otro. Así, sin más. Así que vamos al lío y empezamos a embestirlos, primero uno, luego el otro y así hasta que acabamos con los cuatro. Se acabó. "Congratulations" y tal, y fin de la demo.

Conclusión: el juego podría llamarse perfectamente Need for Burnout y santas pascuas.

viernes, 29 de octubre de 2010

Juegos: Super Princess Peach (Nintendo DS)

Parece que Bowser se ha cansado de la táctica típica y tópica de raptar a la princesa para que Mario acabe rescatándola (y, de paso, derrotándole, para dejarle en el más espantoso de los ridículos). Así que Bowser ha capturado el sensacetro pero, esta vez, son Mario y sus colegas los que han sido secuestrados. Así que la Princesa Peach, que estaba dando un paseo (y se libró del ataque de Bowser), tendrá que echar mano de todo su valor y, especialmente, de sus sentimientos para, ayudada por la sombrilla Brillita, rescatar a nuestros amigos.

Primeras impresiones

Estamos ante la clásica estructura de los plataformas de Nintendo. Tendremos que recorrer 8 mundos distintos, tanto en ambientación gráfica y sonora como en los retos a los que nos enfrentemos, cada uno con 5 fases y un enemigo final al que deberemos derrotar.

Para ello, contaremos con las acciones básicas de saltar, golpear con la sombrilla y recoger a los enemigos, usando a Brillita como si de una pala se tratase. También podremos efectuar otros movimientos, como derrapar para poder colarnos en sitios pequeños u otras habilidades que iremos adquiriendo con el transcurso de la partida (bien cuando lleguemos a ciertos puntos de la aventura, bien comprándolas en la tienda).

Pero la novedad, cómo no, radica en el uso de las posibilidades especiales de la Nintendo DS: el micro y el lápiz táctil. Y, lo más importante, en el carácter sensible de la Princesa Peach. En la pantalla táctil encontraremos 4 iconos que representan los sentimientos de la princesa: alegría, furia, calma y tristeza. Cada uno de ellos nos servirá para realizar diversas acciones. Por ejemplo, la tristeza le hará llorar a lágrima tendida, lo que puede ser útil para apagar fuegos o regar plantas que crecerán como por arte de magia. La alegría le hará volar y girar sobre sí misma, lo que le permitirá, además, dispersar la niebla. La furia le posibilitará quemar objetos inflamables y derretir el hielo. Por último, la calma le permitirá recuperar energía. El dominio de los sentimientos de Peach es la única garantía de que podamos completar el juego en su totalidad. Por cierto, tendremos una barra de energía que se irá agotando conforme la princesa vaya expresando sus sentimientos, y que podremos recargar recogiendo joyas o haciendo que nuestra sombrilla engulla a algunos enemigos.

En algunas fases, como en las que la princesa va buceando por el océano, habrá que soplar en el micro para disparar. Un detalle original pero algo cansado tras un rato. Menos mal que los enemigos tampoco nos agobiarán demasiado. No me imagino jugar a un matamarcianos de esta manera, porque uno acabaría por comprender al lobo de los tres cerditos.

En cada una de las fases los objetivos son múltiples: el primero y más obvio es superar cada pantalla para avanzar hasta la siguiente. El segundo objetivo, en orden de prioridades, consiste en rescatar hasta 3 Toads por pantalla. Y el tercer objetivo consiste en hacernos con el mayor número de monedas posible. Más tarde explicaremos qué podemos hacer con tan pingües beneficios monetarios, aparte de adquirir nuevas habilidades, como ya se ha comentado.

En la sexta fase de cada mundo nos enfrentaremos a un enemigo especial, diferente en cada uno de ellos. Primeramente, deberemos superar algún tipo de prueba basado en el uso del lápiz táctil para, a continuación, enfrentarnos al enemigo que corresponda. Antes de pasar al combate, se nos darán algunas pistas sobre cómo podremos acabar con nuestro adversario. Casi siempre (por no decir siempre), tendremos que hacer uso de nuestros sentimientos para llevar a buen puerto nuestra misión. Como detalle curioso, creo que es el primer juego del mundo de Mario en el que hay que dar más de 3 golpes a cada enemigo final para acabar con ellos.

Ni que decir tiene que contamos con una energía limitada, representada por una serie de corazones. El contacto con los enemigos nos hará perder energía y, si no la recuperamos, bien recogiendo corazones, bien gracias a nuestro sentimiento de calma, moriremos irremediablemente y tendremos que recomenzar la partida desde la última fase completada.

Además de la aventura principal, podremos ir desbloqueando una serie de minijuegos y puzzles que nos harán pasar un rato divertido como complemento. Esto lo haremos a base de gastar las monedas que hayamos ido recolectando. Por tanto, de vez en cuando es recomendable pasarse por la tienda para ver qué podemos comprar.

Gráficos

Los gráficos son alegres y coloridos, con un toque que algunos podrían calificar como ñoño o infantil. A mí me da la impresión de estar viendo el mundo a través de los ojos de Peach. Los personajes son los clásicos del universo Mario. Encontraremos Toads, Koopas, Goombas, hasta el mismísimo Bowser, con un toque a lo Yoshi's Island, pero perfectamente reconocibles, por supuesto.

De acuerdo, no son unos gráficos tridimensionales de última generación, pero el acabado es prácticamente perfecto, ningún personaje desentona y el triple scroll de fondo ayuda a crear una sensación visual que podríamos calificar de envolvente. Encima, al no ser un juego excesivamente frenético, podremos detenernos a contemplarlos tranquilamente, captando toda la riqueza de detalles, en especial en los movimientos de nuestra protagonista y su sombrilla.

Sonido

El sonido es muy bueno, en la línea de prácticamente todos los juegos de Nintendo. Las melodías son frescas y divertidas, con gran variedad de ritmos y muy pegadizas. Todo ello acompañado efectos sonoros de buena calidad que, sin ser espectaculares, no desmerecen en absoluto el resultado final.

Además, por si fuera poco, podremos ir comprando (nuevamente haciendo uso de las monedas que hayamos reunido) el acceso a las diferentes melodías para poder disfrutar de ellas desde el menú principal. Todo un acierto.

Jugabilidad

La de un buen plataformas, es decir, directa y sin complicaciones. Desde el primer momento estaremos dando botes por la pantalla. Además, según vayamos avanzando, se nos irán dando pistas y consejos a modo de tutorial, por lo que la lectura del manual de instrucciones puede obviarse completamente.

Encontraremos, eso sí, dos diferencias que se nos antojan curiosas. Por un lado, en esta ocasión nuestro personaje se desplazará corriendo "por defecto", y tendremos que usar uno de los botones para hacer que camine despacio. Como normalmente se suele hacer al contrario, muchas veces me he sorprendido a mí mismo apretando el supuesto botón de "correr" cuando en realidad no hacía falta. Por otro lado, al tener los iconos de los cuatro sentimientos en la pantalla táctil, no vamos a perder tiempo en sacar el lápiz para presionarlos, sino que directamente los activaremos a dedazo limpio (lo cual hace que podamos fallar en el momento más inoportuno).

Según avancemos también será lógico que vayamos adquiriendo nuevas habilidades, así que siempre existe la opción de volver a aquella fase que se nos resistió pero usando los movimientos recién aprendidos, lo que, quizás, nos permitirá completarla habiendo desvelado todos sus secretos.

Vida del juego

Una vez que hayamos acabado (que no completado) el juego se nos abrirán dos posibilidades. Por un lado, podremos seguir recorriendo los mundos para acumular monedas y comprar todos los objetos que tengamos pendientes (habilidades, músicas, minijuegos, etc.). Por otro lado, tras derrotar a Bowser, obtendremos una nueva habilidad para nuestra sombrilla, así como tendremos la posibilidad de desbloquear nuevas zonas en cada mundo.

Por otra parte, en este caso no dispondremos de un modo multijugador que nos permita alargar su vida indefinidamente. Una vez comprados todos los objetos disponibles, se acabó lo que se daba. Eso sí, siempre nos quedarán los puzzles y los minijuegos que, aunque para pasar un ratillo están bien, tampoco son especialmente adictivos.

Dificultad

Puede que sea éste el punto más débil del juego, especialmente para los más versados en esto de pegar saltos y esquivar enemigos. No es nada extraño completar cada uno de los mundos sin perder una sola vida y, los enemigos de final de fase, una vez que se les coge el truco, tampoco opondrán mucha resistencia. Es más, antes de enfrentarnos a ellos se nos darán algunas pistas que nos privarán de esa interesante fase de ensayo-error hasta que conseguimos averiguar su punto débil.

No obstante, su facilidad, ayudada por su estética, puede contribuir a atraer a aquellas personas que se sientan frustradas ante la desesperante dificultad de otros títulos de plataformas.

Conclusión

Super Princess Peach podría parecer un aperitivo de lo que se nos viene encima, que no es otra cosa que New Super Mario Bros. Quizás no haya sido el mejor momento para lanzar este juego, ya que las comparaciones son odiosas. Sin embargo, parece que este título podría servir de enganche para aquella gente que se siente frustrada al jugar a los plataformas clásicos, difíciles a más no poder, donde un píxel determina la diferencia entre coger aquella vida extra situada en un lugar imposible o caer al vacío y perder la última que nos quedaba. El ritmo de juego es bastante pausado, los enemigos no nos agobiarán, existen múltiples caminos de reenganche para completar cada fase y, por si fuera poco, si morimos volveremos a empezar tras el último nivel completado.

Como juego para portátil es casi perfecto. La partida sólo se guarda al completar un nivel pero, en este caso, no son muy largos, por lo que prácticamente podremos jugar el rato que queramos. Si no, siempre nos quedará la opción de dejar la consola suspendida. Además, contamos con los minijuegos, los puzzles y la posibilidad de disfrutar de todas las músicas (algunas son realmente estupendas).

No se trata de otra cosa que del mundo de Mario visto desde la perspectiva de Peach. Lo cual no tiene por qué ser un inconveniente.

Ficha técnica

PlataformaNintendo DS
ManualEspañol
VocesN/A
TextosEspañol
MultijugadorNO
Recomendado
Lanzamiento24/05/2006
Precio39,95 €
PEGI3+

Puntuación

  • Sonido: 8/10
  • Gráficos: 8/10
  • Jugabilidad: 9/10
  • Vida: 7/10
  • Dificultad: 6/10
  • Total: 7,6/10

Este análisis fue publicado originalmente en plastico.tv el 07.06.2006.

martes, 26 de octubre de 2010

Resolución Full HD en el portátil con Windows XP

Hace tiempo que los ordenadores dejaron de ser unos aparatos extraños que cuatro locos teníamos en casa y pasaron a ser un electrodoméstico más de la casa. Supuestamente, los sistemas operativos (mayoritariamente Windows, por cuota de uso, pero también Linux y Mac OSX) nos hacen la vida sencilla y nos presentan una interfaz bonita y usable mediante la cual somos capaces de llevar a cabo las tareas de la forma más cómoda posible.

Muchos años después de que alguien inventara el término Plug & Play (enchufar y listo, en traducción libre) y que la tecnología hiciera honor a su nombre (no como al principio, que era más algo como plug and pray (enchufar y rezar), ¿es posible que adquieras un monitor Full HD y que tu portátil sea incapaz de mostrar la resolución del panel, 1920x1080? Pues sí, es posible.

Al final, gracias a Internet y los buscadores (Google), lo que antiguamente se solucionaba llamando al amigo espabilado (en el buen sentido) de turno, ahora lo puedes encontrar en multitud de foros. Porque lo normal es que haya alguien en el mundo que, anteriormente, haya sufrido el mismo problema que tú, y que otro alguien, ese amigo espabilado, le haya dejado por escrito una solución a su problema.

Aquí el enlace: http://komku.blogspot.com/2009/10/how-to-get-1920x1080-full-hd-resolution.html.

Es bastante triste que te tengas que buscar así las castañas para algo tan "tonto" como enchufar el portátil a un monitor externo. Y más aún que la solución consta en "hackear" los drivers de la tarjeta gráfica. Pongo lo de hackear entre comillas porque se trata de cambiar unos valores en un fichero de texto. Vamos, que no hay que reprogramar el chip en ensamblador ni nada por el estilo, simplemente "habilitar" el driver. O, más bien, desbloquear la resolución, que parece que venga capada de fábrica (hay que crear un nuevo modo de vídeo 1919x1080).

Al final he acabado cambiando a Ubuntu (ya lo iré contando más adelante), pero anduve con este parche unos cuantos meses para poder utilizar el monitor grande, y lo pongo aquí por si a alguien le resulta de interés.

sábado, 23 de octubre de 2010

Madrid corre por Madrid 2010

El pasado 26 de septiembre participé en la que, seguramente, será para mí la última carrera de la temporada (ya veremos si llegamos a tiempo de la Carrera de las Empresas, aunque me extrañaría mucho). Fue la Madrid corre por Madrid.

La verdad es que, después del verano, no estoy en el mejor estado de forma posible. Últimamente tengo bastante trabajo y no estoy bajando a correr ni a practicar otros deportes con la regularidad deseada, pero bueno. El objetivo sigue siendo acabar las carreras de 10Km. De todas formas, se pueden extraer algunas conclusiones interesantes.

La carrera daba comienzo a las 09.30h. Fuimos con la camiseta del evento y el chip puestos, ya que los recogimos el día anterior en las instalaciones del Canal. El chip era de usar y tirar (aunque no nos enteramos hasta llegar a la meta).

La mañana no era demasiado fría, así que buen ambiente para correr. La participación, de más de 10.000 personas. Así que se preveía un inicio lento, y así fue. Salir del Retiro nos costó lo suyo, llegando al primer kilómetro tras casi 8 minutos de ¿correr? ¿andar? Entre la aglomeración de gente y las malas sensaciones, estaba claro que no iba a ser un día para hacer mi mejor marca personal. Y así fue finalmente, alcanzando la meta sobre la hora.

La organización me envió, a las pocas horas de terminar la carrera, vía SMS, mis tiempos: 1h00'36" y paso por los 5Km en 36'07". Mi clasificación fue el 7407 general y 1673 veteranos.

Viendo los tiempos, curiosamente hice la segunda mitad de la carrera bastante rapidito, en 24 minutos. Podría pensar que hubiera sido capaz de hacer el total en 48, lo que sería mi mejor marca personal. Pero no creo que hubiera hecho la segunda mitad tan rápido de haber ido la primera a un ritmo normal. Ya veremos a ver qué tal la próxima vez.

En estos vídeos podéis ver mi llegada y la de mi cuñado, que me acompañó (como casi siempre) en la carrera:

jueves, 14 de octubre de 2010

Lecturas: El juego de Ender

El juego de Ender es uno de esos libros escritos hace más de veinte años que podría pasar por un título recién estrenado.

  • Autor: Orson Scott Card
  • Año: 1977/1985
  • ISBN: 978-84-96581-57-9

Probablemente sea porque el trasfondo social de la raza humana no ha cambiado mucho en los últimos cientos (por no decir miles de años). Y la realidad futura que se nos expone, no difiere demasiado de la sociedad actual.

O bien sea por la ambientación futurista. Aunque bien es cierto que el futuro que nos "vendieron" durante casi todo el siglo pasado no se parece demasiado (al menos en la forma) a lo que nos está tocando vivir. Eso sí, cuando, en una parte del relato, se nos expone algo parecido a lo que son las "redes sociales" actuales, no se puede evitar que un escalofrío te recorra la espalda. Vaya mente preclara la del señor Card.

El autor nos presenta una sociedad del futuro, en guerra contra un enemigo común (y podría pensarse que imaginario) en la que, entre otras muchas restricciones, está prohibido tener más de dos hijos. El gobierno de los Estados Unidos tiene en marcha un programa de entrenamiento para encontrar y formar al líder que liderará la batalla definitiva contra los Insectores.

Ender es un "tercero" (esto es, el tercer hijo de un matrimonio). A sus padres se les permitió concebirlo porque estaba destinado a ser ese líder. Y, de hecho, a lo largo del relato queda patente que lo está de veras.

Al muchacho se le priva de su niñez. Desde bien pequeño está monitorizado por el gobierno y, en cuanto tiene la aprobación y llega el momento, a edad bien temprana, es enviado a la escuela de combate, para comenzar su adiestramiento.

La historia es una metáfora de muchas cosas. De la sociedad competitiva, que busca al mejor, no importa a qué precio. Del gobierno controlador y autoritario, disfrazado de demócrata. De la unión frente al enemigo común. Del sinsentido de la guerra.

No me gusta hablar del final de los libros, por no dar pistas y dejar que quien así lo desee pueda leerlo sin sentirse condicionado de alguna manera. Pero he de decir que el de este libro no me ha gustado demasiado. Aprovechando el trasfondo de crítica social que atesora, se le podría haber dado un giro argumental un poco más "oscuro". Si alguien lo ha leído y le interesa, no me importa comentar cuál sería el final que le habría dado yo.

En cualquier caso se trata de una lectura grata, rápida (son apenas trescientas y pico páginas) y amena. Y tiene una segunda parte, "La voz de los muertos", que supongo que leeré tarde o temprano.