Durante estas Navidades he conseguido sacar unos ratillos para dedicarle a este fantástico juego y acabarlo.

Se trata de una puesta al día de todo un clásico de los vídeojuegos: Prince Of Persia, creado por Jordan Mechner allá por finales de la década de los 80 para los ordenadores y videoconsolas que campaban por aquella época, y del que se han hecho versiones ¡hasta para ZX Spectrum!

El argumento nos habla de un joven príncipe persa que debe desentrañar la maldición que ha caído sobre los dominios de su padre, debido al oscuro poder de una daga mágica. En cuanto a la mecánica de juego, intenta ser una puesta al día de lo que el clásico ya supuso, esto es, un plataformas tridimensional en el que debemos calcular muy bien nuestros saltos y acrobacias si no queremos dar con nuestros huesos en el frío suelo. Todo esto se combina con secuencias de acción en las que debemos combatir a daga y espada contra los antiguos guardianes de palacio, ahora poseídos por la maldición de la daga del tiempo. Por último, será necesario resolver algunos puzzles, tampoco muy complicados, limitándose su resolución la mayoría de las veces a mover determinados objetos por el escenario.

El juego se simplifica gracias a los poderes de la daga del tiempo que, cada cierto intervalo, nos permite guardar la partida y tener una visión de lo que sucederá a continuación, o sea, de lo que tenemos que hacer para superar el siguiente escenario.

La mecánica, si bien es algo repetitiva, nos engancha gracias a la plasticidad de los movimientos del príncipe, lo que nos lleva a querer superar el siguiente reto y así sucesivamente hasta que llegamos al final de la historia.

Técnicamente es un gran juego. El control con el pad se hace de forma muy intuitiva y nos permite realizar todo tipo de cabriolas, así como atacar a nuestros enemigos con suma facilidad, pero sin perder en ningún momento la suavidad de movimientos. Tan sólo se notan pequeñas ralentizaciones del motor gráfico en pocos y precisos momentos en los que hay muchos objetos en movimiento combinados con efectos de luz y niebla.

En el aspecto sonoro es soberbio. Haciendo gala de la potencia de la XBox, el sonido nos envuelve en nuestro camino. Además, la banda sonora se va adaptando a nuestras andanzas, transitando entre clásicas melodías orientales y algo de rock eléctrico.

Como regalo sorpresa, al acabar la historia se desbloquea el Prince Of Persia original, para que podamos disfrutarlo en la XBox. En mi caso, recordando viejos tiempos. Para usuarios más jóvenes, puede ser un auténtico descubrimiento. También hay un par de trucos que nos permiten desbloquear tanto Prince Of Persia 2 como un remake tridimensional del primer nivel del juego original. Todo un detalle nostálgico.

Además, me quedan por ver un par de vídeos documentales en los que se explica cómo se hizo el juego. La partida grabada ha registrado una duración de unas 10 horas de juego, pero creo que no cuenta las veces que te matan y debes reintentar una escena.

En definitiva, una compra muy recomendable. En este caso, además, su secuela ya está disponible en tiendas. Habrá que catarla. Por otra parte, parece que últimamente estoy dando con buenos juegos. A ver cuál será el siguiente elegido.