Estamos ante todo un clásico de los videojuegos, el fontanero Mario. ¿Qué puedo contar a estas alturas del buque insignia de Nintendo? Ha protagonizado un buen puñado de juegos, el primero de ellos como protagonista en 1985 (Mario Bros), si bien ya apareció en algunas recreativas y maquinitas (game & watch) anteriores de Nintenido, en la serie Donkey Kong.

El cartucho contiene dos juegos. Por un lado, Super Mario Bros 3 (en el que voy a centrar el comentario ya que es al que más he estado jugando). Por otro, Mario Bros, un plataformas mucho más simple, de la primera época de Nintendo, presentado con un aspecto renovado.

El primero de ellos se puede considerar que es un remake de un remake, ya que se trata la versión para Game Boy Advance del Super Mario Bros 3 de SNES, incluido en Super Mario All Stars, y que es una remasterización del clásico Super Mario Bros 3 para NES.

El juego es un clásico plataformas 2D, en la línea de los juegos de Super Mario hasta la Nintendo 64. Hasta la fecha fue el juego de desarrollo más largo. Además, en esta versión (desconozco si también es así en las anteriores, las poseo pero todavía no las he probado), permite elegir a nuestro protagonista entre Mario o su hermano Luigi.

Como novedad, aparte de convertirnos en Super Mario comiendo setas, encontraremos disfraces nuevos, como el disfraz de mapache (que permite volar), el disfraz de rana (que permite nadar mejor), etc. El uso adecuado de estos disfraces nos facilitará mucho la vida en ciertas fases del juego. Eso sí, nuestro principal talento deberá ser saltar con precisión entre plataforma y plataforma.

Progresar en el juego no es demasiado difícil, ya que obtendremos bastantes vidas extra por el camino. Además, no es necesario completarlo del tirón, como pasaba con el Super Mario Bros original, sino que podemos guardar la partida entre fase y fase. Los "jefes" de final de "mundo" tampoco son excesivamente complicados (salvo el último). Todos tienen su punto débil y basta con encontrar la táctica adecuada para derribarlos tres veces y hacerles morder el polvo.

Desde luego que este título da justo lo que se espera de él. Mucha acción, muchas fases, secretos ocultos y un jefe final, Bowser, al que todavía no he tenido narices a vencer. La pega es que si ya hemos jugado a las versiones anteriores, el juego no aporta nada nuevo. En mi opinión es una lástima que Nintendo esté explotando tanto el filón de los refritos en su consola portátil y no se dedique a exprimir un poco su imaginación, como sí que parece que están haciendo con su nueva consola DS.

El juego también tiene un modo multijugador que, para variar, no he podido probar.