Que me gustan las frikadas y los juegos musicales no es una novedad. Tengo en mi poder una alfombra de baile, para jugar al Stepmania y a los Dance Dance Revolution. También tengo las congas de Donkey Konga (éstas por partida doble). Anduve un tiempo detrás de las maracas de Samba de Amigo (y puede que las consiga algún día). Y también anda por ahí un Beatmania de Playstation con su mando original.

Así que Guitar Hero parece uno más de la familia. Un nuevo juego musical en el que el reto consiste en dar al botón adecuado y en el momento preciso. ¡Bah!, qué aburrido y repetitivo, ¿no? Pues yo no sé si será por el controlador (imitación a una guitarra eléctrica Gibson con sus botones en el mástil y su tecla para puntear), la lista de canciones cañeras incluidas (todas son covers, eso sí, pero bastante bien hechos) o la longitud de las mismas, pero el caso es que te pones delante de la pantalla, te cuelgas la guitarra, subes el volumen y, de repente, parece que estés tocando en pleno Wembley abarrotado. O seré yo, que a veces me flipo un poco.

Guitar Hero es fácil o, al menos, a mí me lo parece. Incluso en el modo más difícil de los cuatro disponibles, puedes pasarte una canción fallando estrepitosamente en el punteo, siempre que hayas sido cuidadoso tocando los riffs en las estrofas y el estribillo. Pero bueno, hoy día los juegos ya no son como antaño, cuando te equivocabas en un salto por un pixel y te mataban todas las vidas. Hoy están hechos para disfrutar. Y lo que sí se puede asegurar es que, con este juego, se disfruta.

Eso sí, si no se tiene vergüenza, mejor en compañía de otros, que es más gracioso. Sólo echo en falta algún temita de mis idolatrados Dire Straits.

¿Cuál será el próximo? ¿Sing Star?