Esta semana, ya bien entrados en el mes de septiembre, con la jornada intensiva acabada y los niños en los colegios, es el momento en el que estoy empezando a comprobar el verdadero sentido de ir en coche a trabajar o no.

Hoy especialmente ha sido un día duro, hora y cuarto para ir y casi 50 minutos para volver. Para dar referencias, en metro se tarda hora y cuarto, aproximadamente. En moto, serían unos 20-25 minutos.

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Lo peor no es el tiempo que se tarda, sino el andar todo el rato arranca-para-arranca-para... La verdad, si voy a tardar tanto tiempo, casi prefiero el metro. El coche tiene la ventaja de ir de puerta a puerta, el ir fresquito (o calentito) sin necesidad de soportar el olor corporal del resto de los curritos (que los hay más limpios y más guarros), el poder acercarte a medio día a jugar un partido de fútbol o pádel. Las principales desventajas son el precio, los atascos y que, en días como hoy, no ahorras tiempo.

Tengo que echar mis cuentas, pero la balanza se está inclinando de nuevo del lado de la scooter, opción que llevo algunas semanas planteándome. Y, realmente, la cuenta es fácil, sumando el precio de la moto, el equipamiento y el seguro (considerando que el mantenimiento cueste más o menos lo mismo que para el coche, por simplificar), hay que calcular cuánto tiempo tardaría en amortizar el gasto frente al ahorro en tiempo y gasolina.

¿Algún motero entre el público que me quiera/pueda aconsejar?