Me he perdido (de momento) varios títulos de los que se consideran "imprescindibles" en la Playstation 2. El motivo: me he centrado bastante en un puñado de géneros, juegos de coches (para disfrutarlos con volante), Guitar Hero (lo mismo pero con la guitarra) y el PES. No he catado sagas como Ratchet & Clank, Jak & Daxter, Devil May Cry u Onimusha, por citar algunos ejemplos. También God Of War fue uno de ellos.

Sin embargo, esta segunda parte me ha llamado la atención, hasta tal punto de jugar con ella de principio a fin, prácticamente sin dejarlo (en varios sesiones de días diferentes, claro está).

Continuando (supongo) la historia de la primera parte, Kratos, convertido en nuevo dios de la guerra, siembra el pánico y la destrucción, por lo que Zeus decide quitárselo de encima. Sin embargo, no lo consigue y, con ayuda de Gaia, emprenderá un viaje que le llevará a enfrentarse con el mismo Zeus.

God Of War 2 llega con la vitola de ser el el último gran juego para la longeva consola de Sony, antes de ser sustituida por su sucesora, Playstation 3 (cuestión que tiene visos de ir para largo). Y, claro, un título de estas características no surge cada día.

Es un juego que exprime al máximo el hardware de Playstation 2. Y lo hace de una forma muy inteligente. Al representar un entorno tridimensional con cámara libre, no se pueden hacer trucos que permitan ahorrarse cálculos, ya que nunca sabremos dónde va a colocar el jugador la cámara. En este caso, como el control de la cámara está implícito, esto permite saber exactamente qué objetos están en el plano de visión (e incluso, afinando, qué caras de dichos objetos), con lo cual el resto de cálculos se obvian, dando una impresión de mayor calidad.

También permite configurarlo en modo progresivo y panorámico, con lo que se gana en espectacularidad (si la televisión o el monitor de turno lo permiten). Es una característica interesante que deberían implementar todos los juegos de nueva hornada (y me estoy acordando especialmente del estancado Pro Evolution Soccer).

En sí su mecánica no tiene nada del otro mundo, es un mata-mata sin complicaciones. Es prácticamente lineal y resulta muy difícil perderse. En alguna ocasión necesitaremos haber obtenido algún objeto antes de poder seguir avanzando, y poco más. Desde luego que es ideal para llegar después de un duro día de trabajo y matar todo bicho viviente pulsando los botones del pad sin ton ni son y con un encefalograma más plano que Keira Knightley.

Al concluir el juego se desbloquea un nuevo nivel de dificultad, por si todavía nos hemos quedado con ganas de más, que no es el caso. En resumen, un buen juego, entretenido y técnicamente bien realizado, que nos hará disfrutar sin complicaciones. Pero si lo encontramos de oferta, mejor que pagar los 60 eurazos de rigor. Al fin y al cabo, tampoco es para tanto.