Aunque nunca he leído un cómic suyo, siempre me han gustado las aventuras de Batman. Desde que jugaba en los tiempos del Spectrum al Batman de Jon Ritman. He visto todas las películas que se han rodado, la primera, tercera y cuarta en el cine, y con un interés decreciente, por qué no decirlo. Todo eso cambió cuando vi (en casa, no me la jugué a ir al cine) Batman Begins.

De hecho, que me gustara tanto el enfoque de Batman Begins, presentando a un superhéroe más "humano", es el principal causante de volver al cine para presenciar la, hasta ahora, última aventura del "caballero oscuro".

Batman, El Caballero Oscuro, es una película con un argumento muy emotivo, un elenco de actores de excepción y una puesta en escena trepidante que hace que las dos horas y media que dura no se hagan largas para nada.

Nuevamente tenemos al Joker como el malo de la película. A diferencia de la interpretación de Jack Nicholson, muy histriónica y "de cómic", la de Heath Ledger es más "natural", es el típico villano al que le vas cogiendo tirria poco a poco y que, todavía, es capaz de sorprender y ser peor de lo que se esperaba. En general, la puesta en escena va muy en la línea de Batman Begins, apuntando hacia el realismo y separándose de la estética del cómic.

La recomiendo encarecidamente a los amantes del cine de acción y amantes de las buenas historias. La de esta película, no por ser previsible, deja indiferente, ya que toca de cerca valores humanos del día a día.