Desde la fractura de la pierna, la recuperación prosigue su curso, pero lentamente. Seguramente que no quede como antes, así que puede ser un buen momento para ir cambiando mis hábitos deportivos. Probablemente no pueda darle tanta caña al fútbol, ni al baloncesto o al squash (estos dos últimos ni los he vuelto a probar).

Así que una buena opción, para alternar con las carreras a pie, puede ser retomar mi afición por el ciclismo. Cuando tenía 15 años mis padres me compraron una bici de montaña del Alcampo, en la época en la que se empezaron a poner de moda. Y no había fin de semana que no me fuera con algún amigo a recorrer la Casa de Campo.

Aquella bici quedó abandonada, por falta de uso, en un rincón de la terraza de mis padres, y hace unos años que la tiré a la basura, ya que estaba muy oxidada y en malas condiciones; no iba a merecer la pena arreglarla, ocupaba sitio y no tenía perspectivas de volver a utilizarla.

Por tanto, ha habido que adquirir una bici nueva:

Bicicleta Rockrider 5.3

En realidad han sido dos, ya que esto de salir a pasear en bici se puede hacer perfectamente en pareja.

Y para hacer un seguimiento de las rutas, después de un tiempo usando Strands, me inclino por Endomondo.