Mi Playstation 3 "murió" la otra noche. Estaba echando un partido al PES y se apagó sin avisar. Cualquier intento de encenderla da como resultado unos pitiditos, una luz amarilla que dura menos que un suspiro y la luz roja parpadeando. Parece que es el final que el destino les tiene reservadas a todas las de su generación, o eso llevo años leyendo en los foros. "Pero yo a la mía la trato bien. Está limpia, bien ventilada y tampoco juego tanto". Uno piensa que nunca le va a tocar, hasta que le toca. En un último estertor, encendiéndola a la vez que mantenía pulsado el botón para expulsar el disco, conseguí recuperar el BluRay de Gran Turismo 6. PES y GT6 han sido su rutina de los últimos meses.

Es la primera videoconsola/ordenador que me deja de funcionar. Las primeras veces siempre son duras. Y lo que me temo es que no sea la última. Lo curioso es que, teniendo en casa cacharros que llevan conmigo 30 años, haya sido uno de los “últimos" en llegar, hace 7 años, el que haya palmado primero. La mayoría de las cintas de Spectrum todavía cargan, aunque con el divIDE ya no sea necesario su uso. Qué vamos a contar de los rocosos cartuchos. Como mucho hay que soplar antes de introducirlos en la consola y a jugar. Siempre he tenido más temor al fallo de los lectores ópticos. Por eso, siempre que puedo, de manera oficial o "no oficial", hago uso de disco duro y métodos de carga alternativos, y así ha sido el caso de PS2, XBox, Wii y XBox 360.

Hay más de 40 juegos en la estantería más otro puñado comprado digitalmente que esperan a ser jugados o rejugados. L.A. Noire, Red Dead Redemption, Resident Evil 6, God Of War III, Shadow Of The Colossus HD, son algunas buenas razones para adquirir una sustituta. Aunque, el que sea nueva, no me asegura que vaya a durar para siempre. Pero el verdadero problema no está ahí, sino todo lo que se ha quedado atrapado en la consola antigua. Nos quejábamos de la época en que las pilas de los cartuchos se agotaban, o que el contenido de las memory cards se corrompía (sobre todo si eran fabricadas en China, no oficiales y de dudosa calidad).

Ahora mismo no tengo manera de recuperar las partidas guardadas. No me importan tanto las de los juegos que ya he acabado, sino de los que le doy cierta continuidad. Sin ir más lejos: Gran Turismo. Horas y horas de diversión, de mi vida, sin posibilidad de ser recuperadas. En estos momentos te acuerdas de todas aquellas historias de datos perdidos y copias de seguridad que no se hicieron a tiempo. Ya me encargo de tener todos mis datos y documentos a buen recaudo, pero esto no es más que un juego. ¿También tenemos que estar preocupándonos de estas cosas?

De hecho, después de leer montones de páginas de Internet, no me ha quedado claro que sea posible mantener una copia de seguridad de los datos. Al menos sin pasar por caja y suscribirte a PSN+. Porque la herramienta de copia de seguridad que incorpora la consola ya te avisa que hay ciertos contenidos que es posible que no se exporten, aquellos con DRM o para los que el creador del software haya decidido no concederte esa posibilidad. Volvemos al tiempo de las tarjetas de memoria. Se te estropea la tarjeta, te aguantas.

Éste parece ser el futuro que nos espera. Y no me gusta. Los videojuegos, al menos los mainstream, son cada vez menos un producto y más un servicio. VGAAS, VideoGames As As Service. Pagamos por jugar a un juego durante un tiempo limitado. Y, si queremos seguir jugando, en el mejor de los casos tendremos probablemente que volver a pasar por caja. Estoy hablando de las remasterizaciones en alta definición que están tan de moda en los últimos años.

Por eso son tan importantes los proyectos de preservación, tanto hardware como software. En el caso del Spectrum, que es el que más conozco, tenemos proyectos de preservación de software como WOS o SPA2 y El Trastero, emuladores y proyectos de preservación de hardware. Cosas como el ZX-Uno son muy necesarios, ya que las máquinas originales algún día (más pronto que tarde) dejarán de funcionar, y un emulador nunca será tan fidedigno como un clon por hardware. No obstante, esto no es siempre aplicable, ya que de la mayoría de máquinas no se dispone de la información suficiente para construir un clon y, además, suelen estar protegidas por leyes de propiedad intelectual y patentes. O bien son máquinas demasiado complejas y potentes para ser clonadas.

Recapitulando: sé que tengo un problema con la duración de las cosas. Siempre he sido muy cuidadoso, y pienso que van a permanecer funcionales durante toda la vida. Así que, cada vez que se me rompe algo, me llevo un chasco muy grande. No es solo mi colección de cacharros. Los electrodomésticos de casa cumplirán 10 años dentro de poco, y empezarán a fallar. La nevera ya lo hizo. También habrá que ir pensando en cambiar el colchón, dar una mano de pintura, etc.

El tiempo pasa, hace mella en lo material y, como decía en el título, todo es efímero, incluidos nosotros.

La foto de la luz amarilla de la PS3 la he tomado de sergi7sm.wordpress.com