Hoy el plan es un poco improvisado, porque se trata de continuar la visita del día anterior. Hemos vuelto a Omaha para visitar el Cementerio Americano y el Museo Overlord.

En el cementerio la visita es gratuita. En el centro de visitantes podemos contemplar una pequeña exposición explicativa, nuevamente, de la historia del desembarco. Para entrar hay que pasar por arco de seguridad (el primer lugar aquí). Luego, se accede al impresionante cementerio con vistas al mar donde descansan los restos de más de 9.000 soldados bajo unas cruces (o estrellas de David) perfectamente alineadas.

Viendo el cementerio y el papel que los norteamericanos tuvieron en la II Guerra Mundial, se puede entender un poco mejor porqué ese afán de ser los "policías del mundo". Obviamente, gracias a la guerra se enriquecieron bastante, pero también pagaron un alto precio en vidas humanas por liberar al continente europeo del yugo nazi.

Cementerio Americano de Omaha Beach

El Museo Overlord es de reciente creación (2013) y en él se pueden contemplar bastantes vehículos, indumentaria y armamento en unos interesantes dioramas a tamaño real. Algunos de los vehículos que allí se encuentran han sido restaurados y están en perfecto orden de marcha. Además de indicarlo, se nota porque son los que están ubicados cerca de unas puertas de garaje, así que imagino que en ciertos eventos especiales los sacarán a pasear.

Museo Overlord

Hemos terminado a eso de las 15.30 h y, como no tenemos previsto bajar de nuevo a la playa a ver el otro museo que allí se encuentra, parece una buena idea ir adelantando alguna visita planificada para días posteriores.

Nos hemos dirigido a Sainte-Mère-Église para comer allí y, después, visitar el Airborne Museum. Muy parecido al museo anterior, con abundante material muy temático de los paracaidistas. Al entrar, se sugiere la instalación de una app de realidad aumentada. Tenía buena pinta pero me ha dejado colgado el teléfono, así que no he seguido intentando usarla.

La visita ha transcurrido entre las 16.45 h a 19.00 h, hora de cierre, y ha terminado de una manera un poco abrupta; estábamos viendo un vídeo en el edificio "The Ronald Reagan Franco American Conference Center" y lo han detenido a medias. Tras ello, hemos dado un paseo por el pueblo, que es bastante pequeño, y visitado la iglesia de cuyo campanario quedó colgado el paracaidista John Steele.

Sainte-Mère-Église

En este pueblo el aparcamiento es de pago, siendo la tarifa de 2€ por el día completo. Probablemente se podía aparcar de manera gratuita, pero como íbamos un poco justos de tiempo, no hemos buscado más. Hay que decir que no todos los coches tenían visible el ticket del parquímetro.

Como nos sobra algo de tiempo, hemos decidido visitar Utah Beach. Muy vacía cuando hemos llegado, con el museo ya cerrado, hemos dado una vuelta por la playa y por los monumentos conmemorativos, uno de ellos situado encima del búnker alemán que vigilaba el lugar.

Utah Beach

De vuelta a Caen hemos parado en un pueblecito, Sainte-Marie-du-Mont, que está en fiestas. Hemos probado nuestra (mala) suerte con una versión un tanto puñetera de la máquina de los ganchos. A diferencia de las que podemos encontrar habitualmente en España, esta versión no consta de palanca, sino de dos botones. Uno mueve el gancho hacia la derecha y, el otro, hacia atrás. El tiempo disponible para maniobrar es ridículamente corto. Así que os podéis imaginar lo complicado que es. Por eso el precio de la partida es de 20 céntimos, en vez del euro habitual. Tras degustar un delicioso crèpe y dar un paseo leyendo los variados paneles informativos con historias del desembarco, hemos vuelto al coche para, finalmente, regresar al hotel.

Sainte-Marie-du-Mont

Mañana será día de "relax". Iremos a la playa a bañarnos, posiblemente a Sword para así hacer poker de playas, y por la tarde está por ver qué haremos.

Salimos a las 11.00 h de la mañana y volvimos al hotel a las 22.45 h, habiendo recorrido algo menos de 200 kilómetros.