No creo en las casualidades, pero no deja de ser una divertida coincidencia que hoy haya vuelto al mismo lugar donde hace poco más de cinco años y medio asistí a la presentación de la, entonces, revolucionaria Nintendo 3DS. En un momento en el que las tres dimensiones estaban de moda en el cine y en la televisión, la compañía japonesa nos ofrecía una experiencia visual más allá del plano de la pantalla sin necesidad de unas gafas adicionales.

Pero no hemos venido hoy a hablar de Nintendo, que me lío. Como decía, hoy he vuelto a la calle Sánchez Bustillo, 7 de Madrid, donde ya no está la Galería Salvador Díaz, pero donde sigue abierto un espacio de exposición en el que Sony ha organizado lo que llama el "VR Gate". Un lugar en el que está presentando su nuevo dispositivo de ocio electrónico: las gafas de realidad virtual Playstation VR.

Vender este tipo de tecnología no es tan sencillo como echar mano del marketing tradicional, inundar los espacios publicitarios con tu marca y sentarte tranquilamente a contar los billetes (¿Pero no habías dicho que ibas a dejar de hablar de Nintendo?). Como ya ocurría con la tecnología 3D, la mejor manera de vender el producto es que puedas probarlo. Por ello, Sony ha organizado este "showroom", en el que el público puede inscribirse, acudir y probar las gafas y varios de los juegos las demostraciones disponibles durante media hora.

Tenía cita a las 17.00h y, aunque en la inscripción avisaban de que se recomendaba acudir con diez minutos de antelación, no me ha sido posible y he llegado en punto. Tras firmar la típica hoja relacionada con la Ley de Protección de Datos (ya que te fotografían y graban mientras estás dentro) y una pequeña encuesta que no tengo muy claro si tenía relación directa con el evento, pasamos dentro. Hay ocho cabinas, si no me equivoco, y dentro de cada una se pueden probar diferentes juegos. La chica que me acompañó durante mi estancia me preguntó de entrada si estaba interesado en probar algún juego en concreto. Y, cómo no, me fui directo a Driveclub VR. La verdad es que tampoco sabía cuáles eran las otras posibilidades.

Además de la consola y las Playstation VR, la cabina disponía de unos cascos 3D, un asiento Playseat con vibración y un volante con force feedback. Ni me fijé en la marca y el modelo, porque fue ponerme las gafas y sentirme sentado dentro de un súper deportivo. Sí, los gráficos no son todo lo buenos que nos gustaría, pero para mí son lo suficientemente detallados para no estropear la sensación de inmersión, que es lo que realmente importa. Miras a tu alrededor y estás en el asiento del conductor del coche. Lo único que se hace raro es no ver tu propio cuerpo, porque el interior está rodeado con todo lujo de detalles. Y, obviamente, se acabó eso de pulsar un botón para mirar hacia los lados o hacia atrás. Aquí es cuestión de girar la cabeza.

Jugando a la demo de Driveclub VR

De repente, la máquina está engañando de alguna manera a tres de tus cinco sentidos: la vista, el oído y el tacto. Sólo puedo decir que es tremendo, estás "virtualmente" dentro del coche. Y se conduce mucho mejor que con una pantalla. Me atrevería a decir incluso que mejor que con los montajes con tres pantallas que suelen hacer los más aficionados a la simulación. El problema es que hay partes de tu cuerpo que no están en sincronía con esas sensaciones. Ante la ausencia de la aceleración y el movimiento que se debería experimentar de acuerdo con esas imágenes y sonidos, te puede sobrevenir una leve sensación de mareo, especialmente cuando paras el coche.

Hay mucha gente que se está quejando de la mala calidad de los gráficos. Independientemente de eso, que no creo que sea para tanto, sinceramente, y de que Driveclub no es precisamente mi juego favorito de coches, ya que es demasiado condescendiente con el conductor, demasiado "arcade", por decirlo de alguna manera, la inmersión es brutal. Para mí, desde luego, el futuro de los simuladores de conducción pasa por la realidad virtual. Y tengo que reconocer que la experiencia con este juego me resultó mucho mejor de lo que esperaba.

El momento de quitarme el casco y levantarme del asiento fue un poco complicado debido a ese ligero mareo. De ahí, la muchacha de Sony me acompañó a otra cápsula donde pude probar otro juego, esta vez sentado en una silla y con los mandos Playstation Move. Se trata de "Until Dawn: Rush of Blood". Es una especie de "tren de la bruja" donde tenemos que ir disparando con dos pistolas a la par que aparecen monstruos, animales semidespedazados y bichos raros intentando asustarte. Aquí sí que se ve tu cuerpo, y es del todo extraño mirarte a las manos y ver que tienes agarradas dos pistolas y que detrás de las muñecas se extienden tus propios brazos. Por lo demás, aquí la sensación de mareo es un poco mayor, sobre todo cuando el vehículo en el que vas montado cae por una pendiente tipo montaña rusa.

Lo que es tremendamente curioso es la enorme diferencia entre lo que está experimentando el jugador y lo que un expectador puede apreciar desde fuera. Da la impresión de que la persona que está inmersa en la realidad virtual ha perdido la cabeza. Lo podéis comprobar vosotros mismos en este vídeo que me grabaron mientras jugaba a Until Dawn, con algún sustillo entre medias. La imagen que mi memoria recuerda de esa experiencia está totalmente disociada de lo que presenta el vídeo.

Respecto a los mareos tengo que puntualizar un par de detalles, para poner la situación dentro de su contexto. El primero es que, cuando probé el kit de desarrollo de Oculus también me mareé un poco, así que no esperaba ninguna mejora en ese sentido. El segundo es que llegué al evento con prisa, cansado y con la comida en la boca. Claramente no era la mejor disposición para probar las gafas.

Volviendo al punto de partida, tras probar la 3DS no estaba muy convencido. Sin embargo, tres años después acabé comprándola. Es más, hoy día tengo una New 3DS XL, que mejora la calidad de aquella primera versión, y estoy bien contento con ella. ¿Qué ocurrirá con Playstation VR? Teniendo en cuenta lo mucho que me ha gustado la experiencia, especialmente con lo que pueden llegar a ser los juegos de conducción, pero con las dudas razonables sobre la potencia limitada de la consola y el hecho de ser una primera versión de la tecnología, ¿me haré con este dispositivo? Sólo el tiempo lo dirá y en este blog lo contaré.