Con los libros, al igual que con las películas y con los videojuegos, tengo un serio problema: se me olvidan los detalles y, la mayoría de las veces, hasta el argumento completo. Creo que es un problema de mi cerebro, que espero que no vaya a más. No deja de ser curioso que, incluso, siga recordando diálogos completos de películas que vi antes de los 15 años y, por el contrario, no ocurra lo mismo con casi ninguna de las que he visto posteriormente.

Cicatriz

Digo esto porque ya han pasado unos meses desde que terminé la lectura de Cicatriz, de Juan Gómez-Jurado. Y eso quiere decir que ya he empezado a olvidar el final y los detalles del argumento. Sin embargo, voy a aprovechar este defecto a mi favor. En cualquier caso, no me gusta desvelar detalles de lo que ocurre en la trama de los libros que comento, así que eso no va a ser un problema. Pero, a diferencia de mi forma habitual de proceder, que es hablar del libro poco después de terminarlo, en esta ocasión voy a compartir las sensaciones que me han quedado tiempo después. Sé de primera mano que al autor le sirve de ayuda cualquier comentario y crítica constructiva que se haga de su trabajo, así que espero que también le sea de utilidad.

Cicatriz me gustó. Es un buen relato que te mantiene enganchado. Sin embargo, me gustó más El Paciente. No sé exactamente cuál es la razón. Quizás por el contexto de la historia. Quizás porque el antagonista, el señor Smith, es más "odiable". O quizás porque, más o menos a mitad de la lectura, me sentí engañado. Y soy consciente de que no es un sentimiento justo, si es que los sentimientos lo son alguna vez, porque es culpa mía, no del escritor. Como decía, más o menos a la mitad del relato me di cuenta de que el protagonista de la historia no era Simon, sino Irina. Fallo mío. Simon es informático, como yo, y eso me hizo sentirme identificado a las primeras de cambio. Además, el contexto de startup tecnológica funciona como un imán para los frikis como yo. Pero no, la protagonista es ella. Da igual que la historia la empiece narrando Simon en primera persona. ¡Maldita sea, si el libro se llama Cicatriz! ¿Quién es la dueña de la cicatriz? Pues ahí lo tienes, delante de tus narices.

Por lo demás, el autor usa un lenguaje sencillo salpicado con ciertas píldoras de actualidad que habrá que ver cómo sobreviven al paso del tiempo. Si te dejas atrapar se lee prácticamente del tirón. A mí ciertas partes del pasado de Irina se me hicieron un poco densas. Pero, como acabo de comentar, creo que se debe más a mi ansia por seguir con la trama de la startup que, por otra parte, está bastante claro cómo va a evolucionar.

El libro ha estado (e imagino que estará) de oferta en varias ocasiones. Ahora mismo su precio en Amazon Kindle es menor de 5 euros. La relación calidad/precio es insuperable, bajo mi punto de vista.

Aprovecho para dejar una pregunta al autor, por si diera la casualidad de que alguna vez se deje caer por aquí. El protagonista no es pariente de la novia de Max Payne, ¿verdad? Desde que leí su nombre, con ese apellido tan sonoro, no he podido quitarme esa idea de la cabeza.