Parece que fue ayer pero han pasado ya unos largos cinco años desde que, en 2012, Locomalito sorprendió a propios y extraños con Maldita Castilla, un homenaje a arcades clásicos como Ghosts’n Goblins o su continuación, Ghouls’n Ghosts, basado en la mitología castellana y con una exquisita atención por los detalles. Y, por si todo esto fuera poco, distribuido de manera totalmente gratuita por su autor.

Maldita Castilla EX
Maldita Castilla EX (imagen tomada de abylight.com)

Desarrollado con GameMaker y originalmente disponible para Windows, más tarde fue lanzado para otros sistemas operativos, como macOS (versión en la que tuve el inmenso placer de colaborar echando una mano en su compilación) o Linux, e incluso para otras plataformas como Ouya.

Después de Maldita Castilla, su autor siguió publicando juegos del mismo estilo arcade y, por supuesto, con el mismo espíritu de distribución gratuita, como Gaurodan (que me encanta) y The Curse Of Issyos. Incluso se atrevió con el desarrollo de un exclusivo para máquinas arcade como Death Came From Verminest. Pero lo mejor estaba por llegar.

El año pasado nos enteramos de que, en alianza con el estudio Abylight, se iba a lanzar una versión mejorada en Steam (para Windows) y XBox One, denominada Maldita Castilla EX. Y que, si la cosa iba bien, no se descartaba la conversión a otras plataformas. Y tan bien fue la cosa que se llegó a lanzar en Playstation 4, incluso con su publicación en soporte físico, que voló literalmente de Play Asia. Posteriormente se anunció la versión para Nintendo 3DS, que era la que yo estaba esperando para comprar y que es la que nos ocupa.

La versión para la portátil de Nintendo es, sin duda, especial por varios motivos. Principalmente porque GameMaker no ofrece la exportación para 3DS, por lo que el equipo de desarrollo ha tenido que trabajarse la conversión “a pelo”. Ellos mismos nos comentan en su blog cuál ha sido el enfoque escogido y cómo ha sido el proceso. Además de eso, se ha implementado el efecto 3D de profundidad de una forma más que correcta. También, en la pantalla inferior de la consola se ha representado lo que sería una máquina recreativa con su palanca, sus botones e, incluso, la puerta de las monedas con acceso al área de servicio. Lamentablemente el juego no dispone de edición física, imagino que por tema de costes.

A la versión primigenia no le dediqué demasiado tiempo, he de reconocerlo, y apenas pasé un par de pantallas. Pero a esta le he dedicado el tiempo suficiente como para completarlo una primera vez y contemplar el “final malo”. ¿Qué significa esto? Que, como ocurría en otros juegos de este tipo, no basta con atravesar todas las fases, sino que hay que cumplir algunos requisitos especiales para poder ser testigos del “final verdadero”. En el caso de Maldita Castilla, y si no me equivoco, hay que cumplir dos condiciones. La primera, continuar la partida un número limitado de veces. La segunda, haber recogido las Lágrimas de Moura.

Casi 3 horas para llegar al "final malo"
Casi 3 horas para llegar al "final malo"

Por tanto, las casi tres horas que le he dedicado (eso es lo que dice el juego, yo juraría que han sido más) no es la duración real del mismo. Todavía tendría que echarle muchas más horas hasta llegar a dominarlo y completarlo. No olvidemos que estamos hablando de un juego que homenajea a los arcade de los 80. La idea de aquellos juegos, además de hacerte gastar una indecente cantidad de monedas, era ir dominándolos poco a poco y, si éramos lo suficientemente hábiles, podríamos ser capaces de completarlos con una única moneda.

En ese sentido, y volviendo a lo expuesto en el párrafo inicial, se nota claramente la influencia de los clásicos de Capcom en este juego. Tanto en el propio protagonista y las armas de que dispone, como en el diseño de niveles (esas plataformas moviéndose a izquierda y derecha a varias alturas, por ejemplo). Sin embargo, el autor también ha incluido detalles de su propia cosecha y homenajes a otros juegos (como Pang, por poner un ejemplo). La música, a cargo de Gryzor87, también ha sido compuesta y ejecutada siguiendo el ejemplo de maestras como Ayako Mori.

En resumen, es un juego que destila mimo de sus desarrolladores por los cuatro costados y que es un imprescindible en cualquiera de las plataformas en la que está disponible. Sin perder de vista, eso sí, que por su propuesta no es un juego que podamos considerar para todos los públicos. En lo personal, me alegro un montón de que un juego desarrollado de manera altruista con tanto talento y cariño haya podido llegar a las plataformas comerciales. No sé si era el sueño de Locomalito pero sí que lo es de muchos de nosotros, cuyos ídolos de niñez eran aquellos chavales que desarrollaban los juegos de los 80 en aquella incipiente industria del videojuego.