En estos días se ha cumplido un año desde que compré la Nintendo Switch. Como ya comenté en su momento, la fecha fue más o menos casual, sobrevenida debido a los problemas de stock. Me parece un buen momento para recapitular y comentar cuánto han dado de sí estos doce meses.

El concepto híbrido de la consola es un soplo de aire fresco para la industria y, en mi opinión, todo un acierto. Si bien yo he abusado del modo portátil, habiendo jugado apenas un puñado de veces en la televisión del salón y quizás una o dos en modo tabletop. Este último modo está muy bien en cuanto a portabilidad, pero la pantalla se me antoja pequeña. Tampoco es que haya tenido muchas ocasiones de jugar en modo multijugador presencial como para quejarme.

Modo tabletop
Modo tabletop

De cualquier forma, sigo pensando que la consola es sobre todo una portátil. Tiene la potencia máxima que permite una duración "razonable" de la batería. Eso sí, en este caso el modo sobremesa no se limita a conectar un cable a la tele, como podíamos hacer con una PSP, por ejemplo, sino que se ha trabajado lo suficiente para que resulte cómodo y pueda sentirse como una opción más.

La manera normal de usar la consola es no apagándola, sino dejándola suspendida en el dock, de manera que reanudar la partida es algo casi instantáneo. Igualmente, podemos detener nuestra sesión de juego en cualquier momento para retomarla más adelante justo desde el mismo punto. Esta es una de las características que más me "ponen" y que echo en falta en cualquier otra consola de las que tengo, el poder parar y reaundar la sesión de juego a voluntad, en cualquier momento y de manera casi instantánea.

Mis juegos de Switch (hasta ahora)
Mis juegos de Switch (hasta ahora)

En esta ocasión no se ha cumplido la "maldición" que me persigue y en todo este tiempo apenas he comprado 5 juegos, una cantidad que puede parecer bastante pero que, para lo que soy yo, no son muchos. The Legend Of Zelda: Breath of the Wild, que fue el primero que tuve, y el único durante unos cuantos meses, se ha llevado un buen puñado de horas de juego (creo que cerca de las 100) y todavía no lo he terminado. De hecho, he llegado a la "batalla final", pero no he profundizado; me da pena terminarlo, aunque seguramente estas vacaciones de verano lo intente. Puedo afirmar que es uno de los mejores juegos que he jugado y, ya solo por eso ha merecido la pena la compra de la consola. Aunque lo podría haber comprado para WiiU, no habría sido lo mismo, y luego volveré sobre esto y veréis por qué.

Super Mario Odissey fue el segundo; lo compré el día de salida y lo terminé en un par de semanas, no al 100%, claro, pero sí viendo el final, el "post-final" y un par de sorpresas que hay por ahí. La verdad es que me decepcionó un poco, y es que se me antoja un título con algunos altibajos. Hay algunos mundos que están muy bien y sorprenden, pero otros parece que estuvieran a medio hacer. Y, lo que decía, me duró un suspiro. Me quedan algo menos de 500 lunas por encontrar, pero no encuentro alicientes para volver al juego. El planteamiento de mundo abierto no me ha sentado muy bien.

También han caído Mario Kart 8 Deluxe y Mario Tennis Aces. Son los típicos juegos a los que echar alguna partida rápida, y comprobar lo manco que soy jugando si me comparo con la gente que hay en el online. Eso sí, a partir de la segunda quincena de septiembre me tocará aflojar la pasta, ya que el servicio online pasa a ser de pago (20 euros al año).

Por último, compré la versión digital de Thimbleweed Park, y la verdad es que ahora mismo lo tengo a medias. Supuso otra decepción para un amante como yo de las aventuras gráficas de LucasArts (Monkey Island, Indiana Jones, Day of the Tentacle, etc.). No sé si es culpa mía o del juego, pero la cuestión es que ahí está un poco abandonado.

Y la cuestión es que en el horizonte tampoco hay ningún juego ahora mismo que me apetezca comprar como loco. Quizás el remake de la trilogía de Crash Bandicoot, nuevamente por la posibilidad de poder jugar en modo portátil. Super Hydorah, si es que finalmente sale, y poco más. Objetivamente es una mala noticia, pero quizás en una situación de saturación, con tanto juego pendiente, sea algo positivo. No creo que sea un problema intrínseco del catálogo de la consola; juegos hay para dar y regalar, solo que no me llaman tan poderosamente la atención. Uno a por el que iría de cabeza sin dudarlo sería el Pro Evolution Soccer, pero los señores de Konami no parecen estar por la labor de sacar una versión para Switch.

En realidad sí que hay algunos títulos que me llaman bastante la atención, pero son los que han portado del catálogo de WiiU y que ya tengo. Obviamente no los voy a volver a comprar, pero por un instante me arrepiento de haberlos comprado y jugado en la anterior consola. Y es que volver ahora a la pantalla del mando de WiiU se hace bastante duro, debido a su baja resolución. Por no hablar de que su portabilidad (si es que se puede llamar así) se limita a estar cerca de la propia consola. Sin embargo entiendo que, de alguna manera, fue un paso necesario para llegar hasta Switch.

Switch vs WiiU
Switch vs WiiU

En resumen, una consola con la que es una gozada jugar en modo portátil y con un catálogo interesante (si bien tiene algunas carencias). El sistema operativo es muy ligero, aunque a costa de ofrecer aún menos posibilidades que el de WiiU. El servicio online está muy por detrás de la competencia, y Nintendo se tiene que poner las pilas si quiere empezar a cobrar por él en septiembre (que lo va a hacer).