Castlevania es una de esas sagas míticas que llevan dando guerra desde los tiempos de los 8 bits y que, por una razón o por otra, no he tenido ocasión de profundizar hasta hace poco y de casualidad. Lo cual no deja de ser curioso porque se trata de un tipo de juegos, por lo que tengo entendido, que casan bastante con mis gustos. Pero hay tanta oferta disponible y tan poco tiempo libre que estas cosas pasan.

Teniendo en cuenta mi trayectoria como jugador y en qué momento histórico y plataformas se originó esta saga, se puede considerar como algo normal que no hayamos coincidido hasta hace relativamente poco. El primer Castlevania fue un juego de la Famicom (NES) lanzado por Konami a medidados de los 80, y posteriormente tuvo una versión para MSX. Mi ordenador de 8 bits fue un Spectrum, y la única consola de sobremesa que caté en aquella época fue la Sega Master System de uno de mis vecinos.

Castlevania LOS - Mirror Of Fate

Cuando me hice con la Playstation, ya cerca del año 2000, es cierto que existía Castlevania Symphony Of The Night, y seguramente que estará en mi (gran) colección de juegos alquilados y copiados. No tengo recuerdos concretos, pero muy probablemente que lo probaría, pasaría la primera pantalla y ahí lo dejaría hasta buscar un hueco para dedicarle atención y jugarlo. O sea, nunca. Eso es lo que ocurre cuando tienes acceso a tantos juegos, que pierden todo su atractivo. Pero de esa historia hablaré en otro momento, si es que no lo he hecho ya.

Mi segundo acercamiento a Castlevania tuvo lugar en un cartucho de Gameboy de esos que llevan decenas de juegos que, en realidad, son solo 8 ó 10. A ese sí que le dediqué más tiempo, ya que me acompañó durante algunas semanas en mis trayectos de ida y vuelta al trabajo. Recuerdo haber avanzado bastante, pero no haberlo terminado. Y ahí quedó la cosa. Mi tercer acercamiento tuvo lugar al adquirir el gran Castlevania Chronicles de PSP. A éste también le eché bastantes horas, como poco las suficientes para desbloquear el acceso a los ports de Rondo Of Blood y Symphony Of The Night. Pero tampoco lo acabé, y sospecho que retomarlo ahora significaría empezar de nuevo.

La incursión definitiva, es decir, el primer Castlevania que he terminado, ha sido Lords Of Shadow - Mirror Of Fate, de Nintendo 3DS. Era un juego cuya demo ya había tenido ocasión de probar, y lo que me llamó la atención en su momento fue lo bien implementado que estaba el efecto 3D en los fondos de un desarrollo que no deja de ser lo que se denomina 2,5 D: un desarrollo puramente bidimensional construido a partir de elementos tridimensionales. Sin embargo, he de reconocer que tampoco lo tenía en mi lista de compras obligatorias, pero es que me salío por un par de euros (previo canje de puntos del Game, ya que su precio eran 9,95€). Y, viendo finalmente la diversión que me ha aportado, he de decir que es una de las mejores compras que he hecho.

El desarrollo de esta entrega cumple con lo que se viene denominando estilo Metroidvania (curiosamente, Metroid es otra saga a la que todavía no he tenido ocasión de aproximarme). Se trata de ir progresando en un mapeado que tendremos que explorar y en el que, a la vez que nos enfrentamos a diversos enemigos, tendremos que ir consiguiendo ciertos objetos que aumentarán nuestras habilidades y nos permitirán el acceso a zonas por las que seguramente ya hayamos pasado pero cuyo acceso estaba vedado sin esas nuevas habilidades. Este planteamiento también lo podemos hallar en otros juegos, la saga Zelda sin ir más lejos.

Como comentaba, el efecto 3D está muy bien integrado y nos ayuda a sumergirnos en el entorno. En la historia lo haremos a través de una especie de “viñetas animadas”, también con efecto tridimensional. El control del personaje es bastante intuitivo y preciso, y gracias a la ya clásica primera misión que hará las veces tanto de prólogo como de tutorial, nos haremos con los mandos sin mayores problemas.

Encontraremos una interesante variedad de enemigos y “jefes finales”. Cada uno tiene su manera de combatir y tendremos que desarrollar diferentes estrategias para acabar con ellos. Porque, aunque estéticamente pueda llegar a parecerlo, si afrontamos los combates en modo “machacabotones” (como podríamos hacer en God Of War, por ejemplo), acabaremos mordiendo el polvo la mayoría de las ocasiones.

También tendremos que resolver algunos puzzles de los de “mover cajas” o mover espejos para que un rayo de luz llegue a iluminar algún objeto concreto. No son enrevesados y, por si fuera poco, podemos “comprar pistas” con items del propio juego por si nos quedásemos atascados.

El juego tiene, por defecto, una dificultad moderada tirando a sencilla. En realidad habrá zonas que nos cueste superar, pero contamos con la ventaja de que podremos morir tantas veces como queramos y el punto en el que volvemos a empezar no debería estar demasiado retirado (hay multitud de checkpoints automáticos). También facilita nuestra tarea el hecho de que, en el mapa de la pantalla inferior, se nos indica cuál es nuestro próximo destino. De esta forma nos ahorramos tener que recordar cuáles son los puntos interesantes del mapa, o simplemente explorar de manera exhaustiva hasta que encontremos el siguiente hito.

En cuanto a la duración, completarlo (no al 100%) me ha llevado poco más de 9 horas. No está mal para un juego de una consola portátil. Además, gracias a la densidad de checkpoints y las ayudas de orientación en el mapa, es perfectamente posible completarlo dedicándole sesiones cortas, si bien la duración de las partidas dependerá también del grado de “pique” que tengamos por seguir avanzando. No quiero desvelar ningún detalle de la historia pero, la manera en que está contada, incita a seguir progresando para descubir qué ocurre con los protagonistas.

En resumen, la segunda parte del “reinicio” de la saga Castlevania, para consola portátil, con una muy buena ambientación tridimensional, desarrollado por un estudio español y que, en mi caso, recomiendo totalmente a quien le guste el género. Además, en mi caso, ha supuesto alimentar el gusanillo de seguir profundizando en esta franquicia. De momento el siguiente paso ha sido localizar y comprar Castlevania Lords Of Shadow para XBox 360. También probé la demo en su momento y me pareció más cercano a God Of War que a otra cosa. Ya veremos cuando me ponga con él si aquella primera impresión fue acertada. Y este verano le he estado echando unas cuantas horas al Castlevania de NES. Su dificultad es acorde a lo que se estilaba en aquella época, por tanto, mucho mayor que la acostumbrada en la actualidad. No obstante, el juego te permite continuar al comienzo del nivel en el que mueres, así que he podido avanzar bastante, sin llegar a completarlo aún.