Hoy, en el día del libro, por llevar la contraria voy a hablar de una película, eso sí, adaptación de un libro.

Ready Player One es una novela de Ernest Cline que leí hará tres o cuatro veranos (y que no comenté por aquí). No me quedó claro en su momento si era una historia de amistad contada como excusa para "vomitar" una montaña de tópicos de la cultura pop de los años 80, o bien el atracón de referencias al cine, la literatura y los videojuegos de aquella época era el vehículo para narrarnos la historia de amistad. En cualquier caso, con dicha ambientación no era un libro que fuera a dejar pasar. Y, si bien no es el mejor que he leído (ni de lejos), me mantuvo entretenido durante unas cuantas horas.

Total que ahora que se ha estrenado la película, dirigida por el mismísimo Steven Spielberg, tenía el mismo impulso de verla que me llevó a leerme el libro, mezclado con cierta curiosidad por saber qué tal lo habrían adaptado.

Y precisamente en lo que entendamos por "buena adaptación" es donde está el quid de la cuestión. Porque, ¿qué es una buena adaptación? ¿Una en la que el libro se traslada a la pantalla escena a escena, plano a plano, prácticamente párrafo a párrafo? ¿O una que logre transmitir las mismas emociones que las experimentadas mientras devoramos las páginas pero con los códigos y el lenguaje propios del séptimo arte?

Yo me decanto por la segunda opción, y en este caso es la aproximación que se ha seguido, creo que con acierto. Primero porque la historia de fondo es la misma (un poco floja y estereotipada, la verdad, al igual que el libro), pero la manera en que se desarrolla difiere bastante. Tanto las pruebas que tienen que superar los protagonistas para conseguir "el objetivo", como la manera en que estos interactúan entre sí para llegar a tal fin, son diferentes en ambos casos. Y me parece bien porque trasladar punto por punto las pruebas del libro al cine hubiera resultado hasta aburrido.

También el contexto cambia. En el libro todas las referencias culturales están claramente orientadas a gente de más o menos mi generación. En la película, en cambio, se han introducido muchos elementos más modernos, orientados a un público más joven. Y es normal, se trata de llevar gente al cine y hacer taquilla. Obviamente el medidor de nostalgia, en mi caso, se ha quedado medio vacío de esta forma.

Si, por el contrario, somos de los de la primera opción, la película nos defraudará claramente. Pero es que hay pocas películas que consiguen una adaptación fiel, en ese sentido, de un libro previamente publicado.

Por concluir, se trata de una película entretenida que, probablemente, si no hubiera sido la adaptación de un libro con cierta tracción y estado dirigida por el Rey Midas de Hollywood, habría pasado más desapercibida. Por intentar citar algún aspecto sin destripar el argumento, la parte de la "realidad virtual" está bastante bien resuelta, pero la parte del "mundo real" podría haber tenido algo más de carga dramática, resultando demasiado plana y predecible en conjunto. Lo bueno es que creo que se puede llegar a disfrutar sin necesidad de ser un friki de la cultura pop tal y como era James Hallyday, el creador de Oasis.