Recuerdo estar en 2014 viendo en casa la presentación del Apple Watch. Como siempre, Apple vende muy bien sus productos (si te quieres dejar ilusionar, claro), y eso de tener un smartwatch parecía que molaba mucho. Más o menos por esa época, Google también anunció su plataforma Android Wear. El caso es que durante todo ese tiempo he buscado, sin encontrarlos, motivos para comprarme uno de esos "relojes inteligentes". Quizás sea por el recuerdo de crío chico de ver a Michael Knight hablando con su coche a través de un reloj. No sé. Pese a mi ilusión, siempre les he visto dos pegas importantes: el precio y la duración de la batería.

La caja del Amazfit Bip
La caja del Amazfit Bip

Después de aquello llegó la explosión de los relojes "deportivos" y las pulseras cuantificadoras. Y, entre ellas, había una que para mí destacaba: la Xiaomi Mi Band. Su conjunto de funcionalidades era muy limitado: contar los pasos, monitorizar el sueño y vibrar ante ciertos eventos, como una alarma o una llamada o notificación en el teléfono vinculado, todo ello con una duración de dos meses de batería por cada carga. Por un precio de unos 20 euros me podía permitir hacer la prueba para ver cuán útil podría llegar a ser. Fue en 2015 cuando me hice con una.

Contar los pasos está bien, pero bueno, ya es algo que hace cualquier teléfono móvil. Para monitorizar mi actividad física corriendo o con la bici seguía utilizando un reloj con pulsómetro. Lo que sí que me resultaba útil era la función de vibración al recibir una llamada (no con cualquier notificación), lo cual me permitía dejar el móvil silenciado y "abandonado" y, por otro lado, la alarma "inteligente" que, supuestamente, al estar monitorizando el sueño, te despierta antes de la hora en uno de los momentos de sueño ligero.

Para mí era suficiente. Solo echaba en falta una cosa, y más cuando mi reloj se rompió: tener que sacar el móvil del bolsillo para mirar la hora, ya que la Mi Band no tiene pantalla. Justo estaba planteándome hacerme con una Mi Band 2 (que además monitoriza las pulsaciones) cuando anunciaron este año la Mi Band 3. Estaba con ese dilema cuando me encontré con este tweet de Luis Pérez y me dije: ¿qué maravilla es esa?

Un smartwatch que permite todo lo que ya hacía con la Mi Band más monitor de pulsaciones, identificación de llamadas, lectura de notificaciones, GPS, brújula, barómetro, cronómetro y cuenta atrás, resistencia al agua y esferas intercambiables. Con una pantalla que, aunque tiene poca resolución, se ve estupendamente tanto en interiores como a plena luz del día. Y todo ello manteniendo una autonomía similar. Que, obviamente, varía en función del uso que le demos, pero que aguanta un par de semanas tranquilamente con varias sesiones de seguimiento por GPS y algunas notificaciones activadas. ¿El precio? No son los 20 euros de la pulsera, tampoco los más 400 de un Apple Watch; son 80 si lo compramos en España y unos 60 si lo pedimos a China vía Aliexpress o similar.

Por el momento estoy súper contento con la compra. ¿Qué le echo en falta? Pues si nos ponemos exquisitos, poder gestionar ciertas cosas (como las alarmas) directamente desde el reloj, sin necesidad de la aplicación móvil. Porque tener la posibilidad de enviar música a unos cascos Bluetooth estaría bien. Aunque, bien pensado, eso seguro que reduciría bastante la autonomía y, además, tendría que comprarme esos cascos, que son más caros que unos convencionales, hay que cargarlos cada cierto tiempo y duran lo mismo que los cascos con cable.

Por último, si os interesa este reloj sólo me queda recomendar que instaléis la aplicación Gadgetbridge desde F-Droid. Dicha aplicación os permitirá, entre otras cosas, poder exportar los datos de las actividades físicas (en formato .gpx) para poder importarla en servicios como Strava o Endomondo. Y también podréis usarla para cambiar la esfera del reloj por cualquiera descargada de Internet, como por ejemplo las que podéis encontrar en la página Amazfit Watch Faces. Yo tengo puesta esta que recuerda a los antiguos relojes Casio, que da bastante información y se ve muy bien.

La pantalla se ve realmente bien bajo la luz solar
La pantalla se ve realmente bien bajo la luz solar