Para seguir fiel a la tradición, la semana pasada descargué la demo de FIFA 19, simplemente por probar. Este año todavía no me he decidido a pagar por mi ración de fútbol virtual y, si lo hago, seguramente me decantaré por el PES. No vamos a cambiar a estas alturas de la película.

FIFA sigue en su línea. No tiene rival ni en las licencias ni en la ambientación, con el uso de los grafismos oficiales que nos hacen pensar que estamos viendo un partido en la televisión. Hasta los entrenadores de los equipos están recreados. Pero vamos, que más allá de poder jugar un partido con mi Atleti (cosa que en la demo de Pro Evolution Soccer de este año no puedo hacer), lo que es el juego en sí sigue sin convencerme. Al vídeo que os dejo a continuación me remito, y no es porque sea un manta y pierda, sino porque no tengo la sensación de estar jugando al fútbol, sino a un videojuego de fútbol. La competencia tampoco es perfecta, pero creo que se aproxima más.

(Curiosamente el vídeo tiene una reclamación por copyright por la música de los menús. ¡Viva el ContentID!)

Lo que sí me ha gustado es la opción de que aparezcan sobreimpresionadas las diferentes acciones que podemos realizar mientras jugamos, con diferentes niveles de complejidad según vamos progresando. Me parece una buena manera de integrar un tutorial mediante el cual podamos mejorar nuestro desempeño sin necesidad de leer manuales, ver vídeos de terceros por Internet o interminables sesiones de entrenamiento.