Entre ayer y hoy me han dejado sendos juegos para Wii. Apenas los habré probado una media hora cada uno, así que sería injusto hacer un análisis completo de cualquiera de los dos, salvo que me lo inventara. Por tanto aviso: no he inspeccionado todas sus opciones a fondo ni pretendo sentar cátedra sobre nada, simplemente dar unas pinceladas basadas en una prueba muy, muy rápida.

Mario Party 8

Nunca antes había probado un Mario Party, así que no tengo con qué compararlo. Comencé una partida de 4 jugadores, en la que 3 de ellos, lógicamente, estaban controlados por la máquina.

Es probable que jugando con más personas resulte más divertido, pero el caso es que me aburrí bastante. Es como un parchís de toda la vida pero con minijuegos después de cada turno. Los minijuegos no son nada del otro mundo, aunque aprovechan como es de esperar el mando de Wii.

Un detalle que me pareció súper cutre es que no dispone de versión panorámica, te ponen un fondito en los laterales y se quedan tan panchos.

Hasta WiiSports se me hace más divertido para jugar en grupo.

Resident Evil 4 Wii

Aquí sí que dispongo de un bagaje importante. Tengo el juego en su versión para Gamecube y lo acabé en su momento (aunque se me borró la tarjeta de memoria, pero esa es otra historia).

He estado jugando un ratillo, hasta que he encontrado a Luis Sera por primera vez, más o menos.

El juego es básicamente una versión mejorada del que ya tengo. Sus principales mejoras son un modo panorámico real y el control con el Wiimando, muy intuitivo. Además, incorpora los extras que se añadieron la versión de PS2. Desde luego que para quien no lo haya jugado es una compra altamente recomendable.

En mi caso particular, contrariamente a mi recomendación, lo que me da pereza es pagar de nuevo por un juego que ya tengo y que ya he completado, aunque sea un precio reducido (35€), que tampoco es calderilla precisamente. Aunque si no me gustara directamente no me haría estas preguntas.