Descubrí a Juan Gómez-Jurado hará cosa de 4 años, tras escribir un artículo en Alt1040 que le valió, entre otras cosas (imagino) una agria polémica con Alejandro Sanz, en la que el cantante le retó a que regalara uno de sus libros a los internautas. Fue así como nació la campaña 1libro1euro y como yo accedí a su primera novela: Espía de Dios.

Juan es un escritor que siempre ha estado muy en contacto con sus lectores, ya sean de los que pagan por leer sus libros o los que no. Recuerdo haber leído intervenciones suyas en algún foro de alguna página de las que enlazan a descargas de libros en las que razonaba con sus “lectores piratas” e, incluso, les ofrecía enviar alguna de sus obras si no tenían realmente dinero para pagarlas. De hecho, en más de una ocasión ha llegado a regalarlas o a ofrecerlas a muy bajo precio en descarga digital y fue así como accedí a la segunda: Contrato con Dios.

También sigo a Juan Gómez-Jurado en el podcast Todopoderosos, donde suele intentar instruir a los oyentes con comentarios de alto nivel intelectual mientras sus contertulios (especialmente Segio “El Monaguillo”) no dejan de hacerle bromas y meterse con él, tratándole cual empollón resabidillo de la clase.

El Paciente

La cuestión es que durante la pasada Feria del Libro de Madrid fue la primera ocasión en que tuve la oportunidad de comprar un libro y que su propio autor me lo entregara en mano. Por supuesto, firmado y dedicado. Ese libro fue El Paciente, y no ha sido hasta este verano que, por fin, he encontrado el hueco para leerlo. He de confesar que ha sido un hueco de pocos días, porque prácticamente lo he devorado. Ha transcurrido mucho más tiempo entre la compra y la posibilidad de leerlo que durante la lectura en si misma.

Feria del libro Madrid 2015

El Paciente es un libro que, si tienes tiempo, se lee casi sin darte cuenta, de una tacada. Lo cual no deja de ser curioso porque el autor lo ha estructurado con los típicos cliffhangers entre capítulos. Ese recurso para dejarte enganchado puede llegar a tener su sentido en una serie de televisión, ya que genera interés por ver el siguiente capitulo. Aunque, en mi opinión, con el auge de la televisión a la carta, ese recurso va a dejar de tener sentido. En un libro ocurre más o menos esto último. Si tienes tiempo, no tienes más que seguir leyendo.

Antes de terminar esta entrada comentando lo que me ha parecido la novela, sin destripar nada de su argumento, tengo que hacer un inciso. Aunque mi blog no lo lea nadie y mi capacidad de influencia sea nula, un objetivo que tampoco persigo dicho sea de paso, no deja de ser una responsabilidad que ahora percibo el hecho de juzgar, de alguna manera, tantas y tantas horas de trabajo y dedicación de otra persona. Una persona que fue muy cordial y agradable cuando compramos el libro y nos lo dedicó. Cierto es que forma parte del negocio, a él le interesa como al que más que sus libros se vendan, pero tampoco tenía ninguna obligación de hacerlo. Incluso él mismo nos animó a contarle qué nos había parecido una vez lo hubiéramos leído (ya lo hace expresamente en la última página del libro). Cosa que haré con mucho gusto, no solo porque me comprometí a hacerlo, sino porque sé que, de alguna manera, siempre gusta que alguien disfrute con algo que has creado y comparta contigo su opinión ya que siempre hay margen de mejora.

"Al turrón" y resumiendo: se trata de una lectura ágil y amena que nos mantendrá entretenidos el tiempo que dure. Si tenéis en cuenta que se está trabajando en su adaptación cinematográfica, creo que os podéis hacer una idea del tipo de entretenimiento que nos ofrece. Es cierto que el argumento tiene, como no podía ser de otra manera, algunos giros más o menos previsibles. Resulta evidente que Gómez-Jurado no es solo un escritor que consagra su vida a su trabajo, sino que yo apostaría a que también es un ávido consumidor de ciertos productos (cine, series de televisión, cómics, videojuegos, etc.) que le sirven como base (o como "sopa primordial", que él mismo comentaba en el programa de Todopoderosos dedicado a J.R.R. Tolkien) para construir sus propias historias. Y esa influencia se nota, en el sentido de que, si nosotros mismos también somos consumidores de esa cultura pop, quizás nos sorprenda menos el devenir de los acontecimientos.

En cualquier caso, como digo, tenía muchas ganas de hincarle el diente a este relato y lo disfruté mucho. Que, al fin y al cabo, era de lo que se trataba. Está escrito de una manera tan accesible que permite centrarse en la historia que quiere contar. Nada que ver con el próximo libro que comentaré por aquí, Las Puertas De Anubis.

Antes de terminar, comentar que Juan Gómez-Jurado es el inventor de los DLC para libros. Por apenas un eurito adicional podemos disfrutar de un relato corto en el que se profundiza en el pasado del Señor White (no digo más para no desvelar nada de la historia).