Esta vez no me refiero a la acepción más habitual que suele tener el término Switcher, que quiere decir que alguien se ha pasado de Windows a Mac. En mi caso, esa transición ya ocurrió en 2012. En esta ocasión me refiero a que, antes de lo previsto, ya tengo en mis poder una Nintendo Switch.

Nintendo Switch
Nintendo Switch

Si no me fallan las cuentas, es la tercera consola de sobremesa de Nintendo que estreno desde que tengo el blog. Wii la compré de salida, a finales de 2006, no sin antes pasar por ciertos contratiempos. WiiU la adquirí en 2014. Fue una buena oferta. Y menos mal, porque su precio de venta no se ha movido ni un ápice desde su lanzamiento hasta su muerte comercial. Y Switch es la cuarta, contando a Gamecube junto con las anteriores, que adquiero dentro de su ciclo de vida, si bien aquella compra fue a un precio tan reducido como irresistible de 50 euros. Las demás que tengo fueron todas conseguidas a posteriori, bien regalos de buenos amigos o bien comprándolas en tiendas de segunda mano, cuando estos cachivaches todavía tenían precios razonables y no habíamos entrado en la espiral retro-especuladora de la actualidad.

No pretendía hacerme con ella hasta el otoño-invierno de este año, coincidiendo más o menos con el lanzamiento de Super Mario Odissey. Pero Switch está teniendo bastantes problemas de stock, no sé si por falta de previsión de Nintendo, porque realmente no se esperaban vender tanto o por esa especie de histeria colectiva que convirtió la NES Mini en objeto de especulación y que ha provocado que las RESERVAS (que no las compras) de la SNES Mini se agotasen en cuestión de minutos. Lo confieso, me he dejado llevar. Pero tampoco era plan de hacer como la gente que se está pateando los comercios de toda España buscando una Switch huérfana que llevarse para casa. Ya hice algo parecido cuando la Wii y estoy mayor para esas cosas. Simplemente la reservé en Amazon y a esperar que recibieran nuevas unidades. Primeramente me avisaron de que eso ocurriría a principios de agosto pero, finalmente, o bien han recibido más de las que esperaban o ha habido gente que ha anulado sus reservars. El caso es que antes de ayer me avisaron de que llegaría hoy, así que aproveché para comprar el nuevo The Legend Of Zelda: Breath Of The Wild para dar alimento a la consola.

Creo que el modo portátil será al que más partido le saque. Ya abusé en su momento del modo Off-TV de WiiU (o sea, jugar a los juegos directamente en la pantalla del mando, sin usar la televisión) y me pareció de lo más cómodo. Esto es lo mismo pero con mejor pantalla y la posibilidad de llevármela a cualquier parte. Eso sí, se renuncia a la multipantalla, que la verdad es que me pareció un invento muy interesante. De todas formas, habrá que ver qué partido le sacan los desarrolladores a este hardware tan específico.

Estas vacaciones tenía idea de llevarme la WiiU al pueblo para ir dando salida a los juegos pendientes. Ahora tengo un dilema: ponerme o no con el Zelda, porque tampoco es que tenga prisa por jugarlo. Al no tener online, puedo disfrutarlo en cualquier momento con calma. En cualquier caso, espero no hacer lo de siempre y comprar juegos sin control, juegos que luego no tendré tiempo de jugar. Vamos a ir paso a paso.