No soy yo un gran fan de los comics. De pequeño sí que leía lo que por aquí se llamaban tebeos; los clásicos personajes de Ibáñez, Escobar y compañía. Como mucho, saliéndome de la tradición patria, Asterix y Tintín, pero poco más. Creo que nunca he leído un comic de súper héroes. Pero sí que los he seguido, tanto en la gran pantalla como en la más pequeña y pixelada.

De siempre el que más me llamaba la atención fue Batman. Quizás debido al juego de Jon Ritman para Spectrum. O al resto de entregas que publicó Ocean: Batman The Caped Crusader y Batman The Movie. También me gustó mucho el título de Sun Soft para Gameboy (genial apartado musical).

Batman Arkham Asylum

Después, un vacío de casi 20 años hasta que llegamos a este Batman Arkham Asylum. No recuerdo exactamente cuándo compré este juego. Sí sé que lo hice a un precio barato (10 euros) y que ya llevaba unos cuántos años en la estantería, a la espera de ser jugado. Y ahora le ha llegado el turno.

El argumento, como suele ocurrir en estos casos, es poco más que una excusa. No sé si se basa en alguna aventura editada en comic. Si entrar en demasiados detalles, la aventura comienza con Batman acompañando al Joker a su encierro en el manicomio de Arkham, y pronto veremos que todo forma parte de una trama urdida por el villano para acabar con el murciélago.

La sensación que me da al enfrentarme al juego es que es un compendio de mecánicas que ya he visto anteriormente (algunas de ellas en juegos posteriores a éste), pero que están muy bien combinadas para dar forma a un título muy notable. Y, seré yo que estoy muy influenciado, pero me recuerda mucho a ciertos planteamientos de la saga Zelda.

El manicomio de Arkham consta de un entorno central "abierto" rodeado por varios edificios. Algo así como la pradera de Hyrule y las diferentes mazmorras. De primeras no podremos acceder a todas las zonas, pero según vayamos evolucionando nuestro personaje, esto es, consiguiendo nuevas armas y herramientas, podremos acceder a nuevas rutas y lugares. Una de las herramientas sirve para "hackear" cerraduras, con una mecánica usando los sticks analógicos que me recuerda a lo ya visto en títulos como Splinter Cell. Otra de ellas es un gancho que permite ser lanzado a distancia y apartar obstáculos (en forma de paredes, rejillas y otros objetos).

Las peleas se basan en los contraataques. No sé si el primero fue Prince of Persia, pero es un esquema que se repite en muchos títulos. De los que yo he jugado últimamente, por supuesto, Assassin's Creed. Aunque en este caso, si bien los enemigos tampoco demuestran demasiada inteligencia, algunos de ellos van bien armados con ametralladoras, y Batman no es inmortal. En algunos otros casos, alertar a los malos hará que el psicópata del Joker o alguno de sus socios asesine a un inocente. Quiero decir con esto que, en ciertas situaciones, tendremos que pararnos a estudiar la escena y elaborar una pequeña estrategia antes de pasar a la acción. No es cuestión de lanzarse a la pelea sin pensar.

También disponemos de un "modo detective" en el que podremos escrutar la posición de nuestros enemigos a través de las paredes. También aparecerán marcados objetos de interés, como repisas a las que encaramarse o pistas que seguir. Esto lo hemos visto en otros títulos, en este caso posteriores, como Tomb Raider 2012 o Assassin's Creed IV Black Flag (peor resuelto estéticamente en este último, es justo decir). El problema es que, si nos descuidamos, pasaremos demasiado tiempo inmersos en este modo detective, con lo que la experiencia gráfica se desluce un poco. Esto ocurría también en los juegos de la saga Splinter Cell, done nos pasábamos gran parte del desarrollo con las gafas de visión nocturna puestas, contemplando nuestro entorno en tonos verdes.

Durante la historia, especialmente cuando nos enfrentemos al Espantapájaros, protagonizaremos algunas escenas entre lo onírico y la intoxicación por sustancias estupefacientes, que me han traído a la memoria algunos momentos del clásico (por antiguo) Max Payne.

Por supuesto, el juego tiene su componente de recolección de objetos, muchos de ellos combinados con ciertas dosis de plataformeo o de descubrimiento de localizaciones ocultas. No ayudan a la consecución de nuestros objetivos primarios, pero sí que nos permitirán evolucionar nuestras capacidades de ataque y defensa. Lo cual, al final, hará que completar la aventura sea un poco más sencillo.

En cualquier caso, es uno de los juegos más entretenidos que he tenido la oportunidad de disfrutar últimamente. Sobre todo porque supone cierto reto, no basta con ir avanzando sin más, y todo esto sin haber llegado a probar el modo de dificultad más complicado. También me gustaría destacar el doblaje. Aparte de estar bien realizado, la voz de Batman, Claudio Serrano, es la misma que en las películas de la trilogía de Nolan, lo cual ayuda a la identificación del personaje.

He de añadir, muy a mi pesar, una nota final que empaña un poco el buen sabor de boca que me ha dejado el juego. Creo que es la primera vez que me ocurre algo así, al menos desde los tiempos de las tarjetas de memoria. En mi primera partida, tras vencer a Hiedra Venenosa y dejar de jugar, al día siguiente, cuando fui a retomar el juego, me encontré la desagradable sorpresa de que todo mi progreso había desaparecido. Pensando que me debía quedar poco para llegar al final, tenía dos opciones: o mandar el juego a paseo o empezar de nuevo. Por respeto a Batman elegí la segunda opción, pero he de reconocer que experimenté una gran tentación de inclinarme por la primera. Afortunadamente, el juego permite saltar la mayoría de diálogos y escenas cinemáticas. El fallo que encontré fue que, intentando ser algo más conservador, tenemos cuatro ranuras disponibles para guardar la partida, pero no se puede hacer copia de seguridad de una de ellas en alguna otra que quede libre.