Han pasado algo más de tres años desde que completé la (pen)última aventura consolera de Lara Croft. Me vienen bien estos textos para refrescar la memoria y, justo ahora que acabo de terminar Rise of the Tomb Raider, me doy cuenta de que, a tenor de lo que escribí en aquel momento y de las notas que he ido tomando mientras avanzaba en la nueva aventura de Lara, ambos juegos son muy parecidos en cuanto su propuesta.

Rise of the Tomb Raider
Rise of the Tomb Raider

La verdad es al principio me ha costado entrar en calor y acostumbrarme a las reglas de juego que propone el título. Viniendo de Uncharted 4, parece que es lo mismo pero, en realidad, se juega bastante diferente. Como su antecesor, el juego ofrece un sistema que premia la exploración y por el cual podemos ir mejorando tanto nuestras habilidades como las armas que iremos empuñando. En ese sentido me recuerda bastante a Assassin's Creed. Además, tenemos la posibilidad de construir ciertas armas, como bombas de metralla o cócteles mólotov, sobre la marcha. Creo que esto es una novedad, aunque no estoy cien por cien seguro.

Por otra parte, sigue intentando ofrecer un enfoque de mundo abierto y eso es cierto en tanto en cuanto podemos afrontar misiones secundarias o bien explorar las diferentes localizaciones en busca de objetos coleccionables. Sin embargo, si nos centramos en lo que son las acciones de la trama principal, son totalmente lineales, lo que resulta totalmente comprensible ya que nos están contando una historia que tiene un guión con una introducción, un nudo y un desenlace. Es cierto que algunos escenarios se reaprovechan, y que algunas zonas que ya habíamos visto pero que estaban bloqueadas, se tornarán accesibles una vez dispongamos del equipamiento adecuado.

Los campamentos que encontraremos diseminados por el escenario (que es moderadamente extenso) nos permiten descansar, dando lugar a momentos de introspección en los que Lara reflexione en voz alta sobre lo que está ocurriendo. También permiten mejorar nuestras habilidades a partir de los puntos de experiencia obtenidos, mejorar el armamento, construir objetos y viajar instantáneamente hasta cualquiera de los otros campamentos que hayamos descubierto previamente.

Rise of the Tomb Raider: campamento
Rise of the Tomb Raider: campamento

La dificultad por defecto no supone demasiado reto, especialmente gracias a los múltiples puntos de control con guardado automático. Si los enemigos nos acribillan, o bien nos despeñamos por un acantilado, volveremos a empezar en un punto muy cercano, con lo cual no será necesario repetir acciones una y otra vez. Además de la acción y el plataformeo, encontraremos algunos puzzles que resolver, ninguno en el que nos quedemos atascados demasiado tiempo. Además, Lara nos dará pistas "pensando en voz alta". Así que estaremos entretenidos, pero no frustrados, mientras vamos avanzando hasta completar la aventura. Especialmente, si vamos con cuidado y aprendemos a manejar el arco (y mejoramos su rendimiento), todo va a resultar bastante sencillo. En cuanto a los saltos, la mayoría de las veces entre la cámara y Lara nos están indicando de alguna forma cuál es el siguiente salto. En cualquier caso, si nos perdemos, siempre podemos activar el "instinto de supervivencia", que marcará tanto nuestro siguiente destino como los objetos relevantes con los que podemos interactuar. Hay algunos puzles que ayudan a romper un poco el ritmo de la narración, pero no son para nada complicados.

Rise of the Tomb Raider: detalle de un objeto
Rise of the Tomb Raider: detalle de un objeto

Tiene algunas mecánicas que, sinceramente, no recuerdo si estaban en la primera parte, pero que se asemejan poderosamente a las propuestas por otros juegos. Principalmente la de recolectar materiales y saquear los cadáveres de los enemigos, muy parecida a la forma de jugar en Assassin's Creed. Te crea un impulso de ir siempre a buscar el cuerpo de los enemigos abatidos que luego es difícil de refrenar en otros títulos que no funcionan así. También ofrece la posibilidad de obrar sigilosamente, escondiéndonos en zonas altas de matorrales o detrás de objetos (aquí las coberturas, a diferencia de otros juegos, son automáticas), y desde ahí acabar con nuestros enemigos.

Rise of the Tomb Raider: buceando
Rise of the Tomb Raider: buceando

Lara también bucea, en principio durante un corto periodo de tiempo, hasta que encontramos un accesorio respirador que nos permite mantenernos bajo el agua el tiempo que estimemos oportuno. También puede trepar por cuerdas, incluyendo aquellas que podemos colocar con nuestro arco disparando a ciertos elementos, así como deslizarse por tirolinas, lo cual suele dar pie a escenas bastante vertiginosas.

Rise of the Tomb Raider: descendiendo por una tirolina
Rise of the Tomb Raider: descendiendo por una tirolina

Técnicamente se le pueden poner pocas pegas. El juego ofrece diferentes optimizaciones para PS4Pro, a saber: imagen en 4K, mayor detalle gráfico o, la que yo he usado, mejor framerate. Se nota la suavidad y, realmente, no he sido capaz de detectar las diferencias con la opción de mejores gráficos en cuanto a calidad visual. La iluminación es otro de los puntos fuertes, que hace que la imagen luzca (valga la redundancia) muy bien. Pese a que está de moda últimamente, no disponemos de modo foto. El nivel artístico es excelente si bien, y esto es una opinión totalmente subjetiva, lo encuentro medio peldaño por debajo de Uncharted. Pero sospecho que es más un tema de estilo y preferencia personal más que de calidad intrínseca.

Sigue contando con esas cinemáticas espectaculares en las que Lara se da buenos golpes, aunque diría que en esta ocasión sufre menos que en la aventura anterior. En cuanto al apartado de audio, todos los diálogos están doblados al castellano y la banda sonora cumple perfectamente su cometido, si bien no tiene ningún tema fácilmente distinguible como ocurre con otros juegos. O, al menos, yo no lo he detectado.

Rise of the Tomb Raider: estación meteorológica
Rise of the Tomb Raider: estación meteorológica

Por resumir, una aventura entretenida con una factura técnica bastante cuidada. Además la edición 20 aniversario incluye todos los contenidos descargables que se fueron lanzando, así como nuevos modos de juego (que no me he parado a probar, la verdad). Se me ha hecho corto, apenas me ha durado una semana para completar el 63% del juego (viendo el final y sus dos epílogos). El modo VR no pasa de ser una curiosidad que, ambientada en el mismo escenario, ofrece una experiencia que no se ajusta demasiado a lo que buscamos en un Tomb Raider. Que no es otra cosa que saltos imposibles, tumbas repletas de trampas y acción frenética.

Rise of the Tomb Raider: menú
Rise of the Tomb Raider: menú