Parece que este mes de abril va a ser el de sacarme espinitas. Si la semana pasada lo hice con mi reto personal de correr y acabar una maratón, en este caso y llevaba ahí clavada 24 años.

Mi amigo Juan Pedro me avisó de que el músico francés, uno de mis ídolos de la adolescencia, iba a dar un concierto en el monasterio de Santo Toribio de Liébana. La verdad es que en un primer momento pensé que el concierto sería gratuito. No sé exactamente qué me llevó a pensar de esa manera, quizás la ubicación. Pero nada más lejos de la realidad. Las entradas se pondrían a la venta el día 20 de marzo y a un precio nada barato, pero en consonancia con lo que suelen pedir en este tipo de conciertos. Todavía quedaban algunos días y no tomé la decisión en ese momento.

Este año el 20 de marzo era festivo en Madrid. Estaba en casa desayunando con Patricia cuando me acordé de algo que me ocurrió hace ya más de 10 años. En 2006, Toto, que es uno de mis grupos favoritos, dio su primer concierto en España. Las entradas costaban unos 40 euros, y fue esa la causa por la que no hice ni ademán de ir a verlo, ya que no estaba dispuesto a pagar esa cantidad. Es una decisión de la que me llevo arrepintiendo desde entonces; la banda se disolvió en 2008, aunque luego se ha vuelto a reunir con otros componentes. El caso es que perdí mi oportunidad de verlos, como ya en el pasado me ha ocurrido con otros grupos, como U2 o Dire Straits. Para más inri, en 2008 Jarre actuó en Madrid y también desestimé asistir. Por tanto, con todo este bagaje, esta vez no me iba a quedar con las ganas. Las entradas volaron en apenas 20 minutos, pero esta vez fui capaz de hacerme con un par de ellas, quedando marcada en el calendario la fecha del 29 de abril.

The Connection Concert - Jarre in Liébana 2017

Lo siguiente era buscar alojamiento. Y, de hecho, cuando compré las entradas, ni siquiera me había percatado de que ese día era el sábado del puente de mayo. Así que, de alguna manera, esos días de vacaciones se vieron condicionados por este hecho. Ya que debíamos alojarnos en Cantabria, pasaríamos allí el puente. Nos tuvimos que dar prisa en hacer la gestión porque el aforo del concierto era de 6.000 personas. Afortunadamente encontramos algo interesante bastante cerca de Potes.

Los días previos al evento revisamos las indicaciones de la organización y vimos que tendríamos que llegar a tiempo a Potes y, desde allí, coger un autobús gratuito fletado por la organización que nos llevaría hasta el aparcamiento del monasterio, donde iba a tener lugar el concierto, ya que el tráfico estaría cortado. También que las medidas de seguridad serían importantes y que no se podía llevar nada de bebida ni comida a la zona. La verdad es que, sin conocer el sitio, te lo imaginas todo más complicado hasta que estás allí. De hecho, en mi cabeza era algo parecido a lo que nos ocurrió para acceder a la zona del Mont St. Michel.

Por fin llegó el día del concierto. Tras un viaje tranquilo, repasando el repertorio del artista, dejamos todas nuestras cosas en Bores, nos cambiamos de ropa y cogimos el coche para bajar a Potes. Allí, como había informado la organización, encontramos unos cuantos aparcamientos gestionados por los vecinos y en los que, por un módico precio (4 euros en nuestro caso) podríamos dejar el vehículo estacionado hasta que terminase el espectáculo. La verdad es que eran las 18.00h y el pueblo empezaba a llenarse. Recordemos que el concierto empezaba a las 22.00h.

En vez de coger el autobús gratuito, optamos por subir andando hasta el monasterio, lo cual nos vino muy bien para bajar un poco la comida y distraernos un rato. Llegamos arriba a eso de las 19.00h y, aunque había unos DJs amenizando la espera, todavía quedaban 3 largas horas por delante. Decir que el control de acceso fue un poco de risa. En la mochila sólo llevábamos ropa de abrigo (ropa que, afortunadamente, no necesitamos, ya que hizo una noche espléndida y sólo cayeron 4 gotas casi al final), y nos arrepentimos de haber sido tan pardillos de no haber llevado nada para picar.

Monasterio de Santo Toribio de Liébana

La explanada del aparcamiento ya estaba llena de gente, y aun quedaba bastante por llegar. Así que una vez que te plantabas en un sitio, no era muy buena idea abandonarlo para ir a comprar comida o bebida, ya que corrías el riesgo de quedarte sin hueco donde volver. En nuestro caso, aguantamos estoicamente las 3 horas allí de plantón, mirando hacia las gradas y preguntándonos si no habría sido mejor idea haber pagado la diferencia de precio por disponer de un asiento numerado.

Pero el tiempo pasa, aunque a veces sea más lento de lo que nos gustaría. Jean-Michel Jarre bajó por las escaleras del monasterio hacia el escenario y teníamos por delante 2 horas de espectáculo que iban a ser retransmitidas en directo por Televisión Española. Cuando empezó a sonar la música, todo el mundo desenfundó sus móviles y comenzó a grabar. No fue nuestro caso; ya que vas, lo suyo es disfrutar de la experiencia. Aunque al final no me resistí a grabar unos pocos minutos de actuación con la cámara de fotos.

Ni el repertorio ni el espectáculo actuales coinciden con lo que era un concierto de Jarre en el año 93. El músico ha sabido evolucionar de ser uno de los pioneros de la música electrónica a hacer ahora algo más parecido a la música dance, colaborando con otros artistas y DJs. La puesta en escena y el set de instrumentos que lleva también han cambiado, por supuesto, aunque sigue habiendo un momento para la mítica arpa láser.

En cualquier caso nos lo pasamos como enanos. La música en vivo siempre suena diferente. Y digo en vivo, no en directo, porque como ya sospechaba, teniendo en cuenta el estilo, la coordinación con las pantallas de vídeo y los efectos visuales, y que sólo había tres músicos en escena, la mayoría de la música estaba enlatada. No obstante, sí que pude apreciar que tocaban en directo encima de las bases pregrabadas.

Jean-Michel Jarre - Liébana 2017

Y yo, en especial, por fin pude disfrutar de asistir en directo a un concierto de uno de mis artistas favoritos de la juventud.

Si queréis disfrutar del concierto, hay algún usuario que lo ha subido a Yotube:

Espinita sacada y a por el siguiente reto.