martes, 24 de febrero de 2015

Juegos: Assassin's Creed IV Black Flag

Tendría que revisarlo pero, deportivos aparte, es posible que Assassin's Creed sea la saga de la que tengo más títulos, siendo todos de la misma consola (XBox 360, aunque esto lo matizaré más tarde). Estaba revisando el archivo del blog, porque no recordaba haber escrito sobre ninguno de ellos. La memoria me ha traicionado: sí que hay un par de entradas, sobre la demo de Assassin's Creed Revelations y, una bastante reciente, sobre Assassin's Creed III.

No es Black Flag el último título para esta generación. Simultáneamente al fallido (y durante largoa tiempo deseado por mí) Assassin's Creed Unity, se lanzó Rogue, se entiende que para amortizar un poco más la franquicia y aprovechar el tirón y las ganas de asesinos para aquellos que no hemos dado el salto a las nuevas consolas. Sin embargo, sí que es probable que sea un punto y aparte para mí (nuevamente tendré también que matizarlo), así que aprovecharé este post para hacer balance. Pero, primero, voy con el IV.


Ya venía escamado de la entrega anterior, pero me habían hablado mejor de esta y había que darle una oportunidad. Y el juego no está mal, pero no es lo que yo espero de un Assassin's Creed. Los piratas tienen su punto, pero la historia no me ha enganchado y las batallas navales tampoco. Además, aunque el juego no es para nada difícil, sí que es casi imprescindible (que no obligatorio) mejorar tu barco para poder superar cierta misión. Lo cual te obliga a "recolectar", ir de acá para allá buscando bronca con otros barcos para abordarlos, rapiñar su oro y sus mercancías y poder así comprar mejoras para el Jackdaw, que así se llama nuestro barco, el de Edward Kenway. Odio que me obliguen a hacer tareas repetitivas y tan poco motivadoras sólo para poder avanzar en la historia. Y por historia me refiero a la que transcurre en el Caribe del siglo XVIII, que la parte contextualizada temporalmente en la actualidad no llega ni a relato corto. O yo no le veo la gracia o no sé qué sentido tiene. Podrían dejarla ahí sin más.

Gráficamente es muy bonito, aunque en el aspecto interacción de personajes la cosa cambia, no está tan bien como los primeros, o igual es que mi memoria está edulcorando los recuerdos. El sonido también es de notable, canciones de piratas incluidas, todo un detalle que te arranca una sonrisa mientras vas surcando los mares en busca de fortuna.

Por cierto, que entre los borradores de este blog he encontrado una entrada sobre Assassin's Creed (la primera entrega), fechado en diciembre de 2009. Apenas un par de párrafos en los que comentaba que el juego había sido una decepción, principalmente porque los medios y la propia Ubi Soft ya se habían encargado de poner las expectativas por las nubes, y eso no es bueno.

Pensemos que el juego fue lanzado en 2007, aunque llevarían probablemente desde 2005 dando la matraca con él. Yo compré la PS3 en 2008 y este juego cuando ya lo liquidaban en 2009. Sin embargo, problemas de expectativas al margen, me gustó lo suficiente como para tener ganas de más. A ver, el juego era un Prince Of Persia con templarios y para "next-gen". Como para no gustar. Así que compré el siguiente en cuanto se puso a un precio razonable, lo cual debió de suceder allá por 2010 (gracias play.com por guardarme el histórico de compras). El problema es que no me lo enviaron para PS3, que era la versión que yo había adquirido, sino para XBox360. Y no lo descambié, ahí se quedó, a la espera de tener la consola. Lo que, si mal no recuerdo, ocurrió allá por febrero de 2011. A partir de ahí toda la saga ha ido en la consola de Microsoft. Incluso el primero, vendí la versión de PS3 para comprarme la de XBox. Es por ello que no dispongo de las estadísticas de juego (tampoco sé si el propio título las incorporaba), y es probable que lo rejuegue.

¿Por qué iba a hacer esto último, si he acabado un poco cansado de Assassins? Por completismo, podría ser, pero también por recuperar las sensaciones de la mecánica original. Recordemos lo que he dicho antes: "Prince Of Persia con templarios". Sí, y con toques de Splinter Cell. ¡Ambos son parte de mis juegos favoritos! En este primer Assassin's, las plataformas y el sigilo son parte importante de la acción. Vamos, que son el juego. Una mecánica que se fue perdiendo  ("casualizando", como dicen por ahí) en favor de introducir otros elementos de mundo abierto, de rol y de "recolección".

En su momento fue un bajonazo ver vídeos de templarios y, nada más empezar, encontrarte con el patán de Desmond y ver que todo es una simulación. Pero el juego mola. Y la saga, es cierto que añadió algunos elementos interesantes, y la historia en Italia era muy buena, pero se cargaron la esencia. Y Desmond, su historieta, siguió apestando.


A continuación detallo el porcentaje de progreso y el número de horas que he echado a cada entrega. No está mal:

  • AC II - 79,57% (24'5 horas)
  • AC II Brotherhood - 46,04% (13 horas)
  • AC II Revelations - 58,69% (12 horas)
  • AC III - 37%  (15 horas)
  • AC IV - 62% (25 horas)

Me llaman la atención varias cosas. Primero, la relación entre porcentaje y horas se rompe totalmente en AC III y, salvo que el juego no me gustó nada, tampoco sé el motivo exacto. Otro tema curioso es que los recordaba más o menos iguales en cuanto a duración, pero está claro que no es así. Es más, casi podría jurar que el III se me hizo más largo que todos los demás.

Diréis que soy masoca, son muchas horas invertidas en una saga que, a cada entrega, me va decepcionando. Y que todavía me plantee rejugar al primero. Pues sí, es posible que haya algo de eso.

Y, ahora que no me lee nadie, soy consciente de que compraré el Rogue cuando baje de precio y lo jugaré. El Unity (y la PS4), de momento, me los ahorro.






domingo, 8 de febrero de 2015

Juegos: PES 2015 (PS3)

Vaya temporada de sequía tenemos en el blog. Tanto que creo que es la primera vez que no ha habido ningún post en el mes de enero. Mi intención no es, a estas alturas, batir un récord de publicaciones anuales. Pero, al menos, no tenerlo tan abandonado.

En fin, al turrón. Hoy vamos a hablar de Pro Evolution Soccer. No es la primera vez que hablo de este juego aquí. Ni será la última, me temo. Me gusta el fútbol, para qué negarlo. Me gusta verlo (cada vez menos) y, sobre todo, practicarlo. Mientras el físico, las rodillas y los tobillos, me lo permitan, seguiré haciéndolo. Pero también me gusta el fútbol "virtual". Desde los tiempos del Spectrum, con Match Day y Match Day 2. El Amiga, con Kick Off y Sensible Soccer (y las expansiones de ambos). En las recreativas, con Tehkan World Cup, Euro League (el hack no oficial de Tecmo World Cup '90) y, especialmente, con Kick And Run. De este último quería hacer una conversión para Spectrum cuando era pequeño y algún día me gustaría hacer algo con/basado en él. Vale, lo reconozco, en la época del PC también jugaba al FIFA, tanto al primero (isométrico) como al memorable FIFA 98, con el que estrené mi flamante Pentium II.

Pero fue con la Playstation con la que descubrí PES. No es una saga que nació en esa consola, ni fue mi primer juego de fútbol ahí (empecé con el FIFA). Pero sí que fue un amor a primera vista. Por cómo planteaba los controles y el ritmo de los partidos. Por cómo se podían diferenciar los jugadores según sus características y (ligeramente) por su apariencia. Y también resultaba cómica la falta de licencias y cómo se suplía con imaginación a la hora de nombrar a los jugadores. Asunto este último en el que tampoco inventaron nada, siendo sinceros.

La saga conoció sus días de gloria en Playstation 2. Prueba de ello es que fue PES 3 el primer juego que compré para aquella consola, pagando religiosamente los 60 eurazos, y volví a repetir con PES 6. El salto a la siguiente generación, dejando a un lado las versiones de Wii, que tenían su punto por aquello de los diferentes controles, fue un desastre. Si bien me regalaron PES 2011 y, desde entonces, he comprado todas las entregas, sólo PES 2013 (la última que compré en formato físico) y PES 2015 se salvan de la quema. Y más este último, por el precio (20 euros) y por la calidad que vuelve a atesorar. A mí, por lo menos, me ha conquistado.


Antes de escribir este post he rejugado a todos desde PES 2011 y, la verdad, se nota bastante la evolución (en algunos casos para mal). Lo cual no hace sino demostrar el efecto suavizador que tiene nuestra memoria. Por cierto, tuve suerte de jugar un último partido online a PES 2013 justo antes de que cerrasen los servidores. Este es otro de los problemas de las sagas anuales y su juego online, pero no vamos a profundizar aquí.

Por cierto, hago aquí un inciso para recordar el comentario que hice en su día de PES 2014, en el que citaba que el juego parecía inacabado, algo que resultó ser cierto. Y, aunque la Liga Master Online fue todo un descubrimiento, al final acabé abandonándolo por malo.

Centrándonos por fin en el título que nos ocupa, las opciones que ofrece son las ya clásicas en la saga. Por enumerarlas, porque no las he probado todas, son: "Partido Sencillo" (off y online), "Divisiones en Línea", "Juego en equipo", "Campeonato en línea", "Champions", "Europa League", "Copa Libertadores" y demás competiciones, "myClub", "Liga Master", "Ser Una Leyenda" y "Entrenamiento".

Antes de detallar brevemente los modos de juego quería comentar que, también como novedad en esta entrega (al menos no lo recuerdo de otras, y desconozco si se hace en otros juegos), el rendimiento de los jugadores se va actualizando semanalmente según lo que acontezca en la "vida real". Interesante.

Al modo que más horas le estoy echando, con gran diferencia, es a las "Divisiones en Línea". Empezamos en la División 10, consistiendo cada temporada de 10 partidos. En cada partido podremos escoger el equipo con el que queramos jugar y, según nuestra decisión y la calidad del equipo, sumaremos más o menos puntos por las victorias y los empates. Ahora mismo no estoy seguro si la puntuación tras el partido dependerá también de la entidad del rival, pero creo que no.

En cada división hay dos barreras de puntos: superar la primera nos permite mantenernos en la división una temporada más, mientras que la segunda nos permite ascender a la siguiente división. Si no llegamos ni a la primera barrera, lógicamente, descenderemos. Como podréis imaginar, en cada división los límites estarán más altos.

"Juego en equipo" también está curioso. Es un modo de juego online en el que, en cada partido, pueden participar hasta 22 jugadores, cada uno tomando el control de un único jugador de cada equipo. La verdad, he de reconocer que, después de años jugando manejando a todo el equipo, se juega bastante diferente, pero tiene su punto. Aquí podemos elegir si la cámara sigue al balón o nos sigue a nosotros.

Esta modalidad de juego enlaza directamente con el modo "Ser Una Leyenda". Aquí tomaremos el papel de un único jugador, con unas habilidades, una apariencia y una posición de juego que elegiremos al principio de la partida, y cuya trayectoria iremos siguiendo a lo largo de diferentes temporadas y diferentes equipos.

Los modos "myClub" y "Liga Master" todavía no los he catado. El entrenamiento sí; aunque la mecánica es la ya clásica de la franquicia, algunas cosas han cambiado, y es importante familiarizarse con ellas.

Y aquí quería yo llegar a hablar de un concepto muy importante para llegar a ser alguien en este juego: las mecánicas y cómo interiorizarlas. Como ocurre en el deporte, y en otros aspectos de la vida, un buen jugador es aquél que reacciona de manera instintiva ante las situaciones que se plantean. Cuántas veces habremos escuchado que "tal equipo juega de memoria", y cuando lo hacen, es bastante complicado ganarles. Tienen tan asumidas las mecánicas, las reglas y las situaciones que, si además el físico les responde, es muy difícil ganarles.

Pues aquí ocurre lo mismo. Uno puede pensar que es buen jugador de PES porque siempre gana a sus amigos, pero luego llega a jugar online y se pega un baño de realidad. Por ahí hay gente muy buena, gente que, además de talento, le echa muchas horas. Y en mi caso, llevo tantos años jugando a Pro Evolution que quizás por eso me cuesta adaptarme a otras sagas como FIFA, donde la base del juego es diferente. Pero nunca me he preocupado en profundizar, más allá de las habilidades básicas como pasar al primer toque, centrar al hueco, hacer paredes y poco más.

Pensemos en el ajedrez. El principio de las partidas siempre se acomete tirando de manual: frente a una situación concreta (una apertura), uno aplica una táctica "predefinida", que se puede estudiar en los libros. Hasta que uno de los dos contendientes comete un error o aplica una táctica que el otro no sabe contrarrestar. En ese momento es cuando la partida se sale del estándar, aunque sea mínimamente, y eso es lo que hace que no haya dos partidas iguales. Pues en este juego podría decirse lo mismo: si practicamos suficientes entrenamientos e interiorizamos las diferentes variantes que el juego nos ofrece (no sólo de control, sino también tácticas), será la única manera de que consigamos mejorar.

En cualquier caso, siendo yo un jugador mediocre, he de decir que el juego me transmite casi las mismas sensaciones que la práctica física del fútbol: palizas abrumadoras (a favor y en contra), remontadas épicas, empates a cero soporíferos y hasta rivales que se enfadan y se llevan el balón (se desconectan).

Si te gusta el fútbol, creo que te gustará PES 2015.

Imagen portada descargada de http://www.jvconsole.com/.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

I San Silvestre del Jarama (2014)

Este año lo hemos vuelto a despedir corriendo, pero hemos sido infieles a la tradicional San Silvestre Vallecana. Estuvimos buscando alguna alternativa que fuera más barata y que, celebrándose el día 31 de diciembre, tuviera un horario algo más compatible con la posterior cena, y así ahorrarnos algunas prisas. Al final nos decidimos por la I San Silvestre del Jarama, que no es que haya resultado mucho más económica, pero lo de correr en un circuito permanente de automóviles también tiene su cosa.

La carrera ha dado comienzo a las 13.30 h y ha consistido en dar un par de vueltas al mítico circuito, para completar un total de 7.700m, que nosotros hemos cubierto en un tiempo de 49'06" (a falta de comprobar el tiempo en la web oficial). Para nada es la mejor marca mundial, ya sabéis que el objetivo cuando voy con mi mujer es acabar la carrera, y así ha sido.

Una fría y soleada mañana para despedir 2014 en la que no había mal ambiente, pero nada comparable al que habrá en Vallecas en estos momentos. Nos ha parecido oír que éramos unos 1.000 corredores. De hecho, hace unos días me llegó un correo con una oferta de inscripción a la carrera con un precio más barato de lo que nos costó. Se ve que no han cubierto todo el cupo.

El trazado no es demasiado exigente. Tiene un par de cuestas, antes de las curvas Pegaso y Monza, y el resto del recorrido es llano o cuesta abajo. El ganador nos ha doblado justo cuando completábamos la primera vuelta; le hemos visto pasar corriendo como un gamo a nuestra izquierda, precedido de un coche eléctrico que marcaba la cabeza de carrera.

Una experiencia diferente que no sé si repetiremos el próximo año. Ya se verá. La verdad es que recorrer el trazado a pie es muy diferente a haberlo hecho previamente en coche, lo cual no deja de ser una obviedad pero resulta interesante poder experimentarlo.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Diez años de blog

Parece que últimamente estoy más nostálgico que otra cosa. Será la edad. La edad y el entorno cultural, porque estamos en una etapa en la que se están celebrando continuamente 25º y 30º aniversarios de eventos y lanzamientos que marcaron la infancia y la juventud de mi generación. El caso es que, la pasada semana (y yo sin darme cuenta), este blog ha cumplido diez años de vida, que se dice pronto.


Ahora todo el mundo tiene un blog. De hecho, casi diría que tener un blog está algo anticuado. Ahora lo que está de moda es Medium, además de las ya clásicas redes sociales: Twitter, Facebook, Google + , Instagram, Pinterest, Tumblr...

Sin embargo, hace diez años, la mayoría de esos sitios no existían. La plataforma de blogs por excelencia, WordPress, apenas tenía un añito de vida. Blogger, la plataforma en la que está alojado este blog, es un poco más antigua, de 1999, y también hace poco más de diez años que fue comprada por Google. La verdad es que, desde entonces, apenas ha evolucionado. Algunas veces me dan ganas de montar por mi cuenta un WordPress un otra plataforma, pero me da algo de pereza, además de que sospecho de que, por estar en Blogger, los posts están mejor posicionados. No es que me importe demasiado, y más teniendo en cuenta que no hay nada de publicidad ni gano dinero con esto, pero a nadie le amarga un dulce.

No recuerdo exactamente cómo fue el tema. Creo que fue Pablo Suau el que abrió su blog, ya extinto y, a continuación, fuimos el resto: PedreteMiguel y Santi. Estos tienen sus respectivos blogs todavía más abandonados que yo, que ya es decir.

Estos años me han dado para publicar 469 entradas (ésta hace la 470), si bien es notable que el ritmo de publicación ha descendido en los últimos tiempos. Ahora hay más facilidad para compartir pensamientos rápidos (por Twitter), y es más raro que me siente delante del ordenador a escribir. Se puede decir que últimamente, además de estas entradas "nostálgicas", me limito a hacer las crónicas de las carreras populares en que participo, comento los juegos que he terminado, los libros que me he leído (ahora leo muchísimos menos que hace diez años) y poco más.

Al principio de esta "vorágine bloguera" abrí también un par de blogs de temática específica, Arcade At Home, y Programando La Gameboy Advance, que tuvieron una corta vida y que, algún día, me gustaría integrar en este VAPF, haciéndolo bien y redirigiendo los enlaces.

Por cierto, aunque ya lo he comentado alguna vez por aquí. Este blog comenzó llamándose "Vete A Programar Flash" porque, cuando lo abrí, hacía unos pocos meses que había cambiado de rol en el trabajo, pasando de desarrollar backend (PHP) y administrar sistemas (Linux) a programar en Flash. Lo hice por aprender algo nuevo y, sinceramente, porque implicaba una mejora salarial. En esos pocos meses me dio tiempo a conocer Flash lo suficiente como para odiarlo. Fueron pocos meses porque, apenas unos días después de mis primeros posts por aquí, cambié al que es mi actual trabajo, y decidí renombrar el blog sin cambiar las iniciales: "Vete Al Peo, Fede" fue el nuevo nombre.

En este tiempo también ha cambiado de dominio. Al principio estaba alojado en http://falvarez.blogspot.com/, pero hará un par de años que compré el dominio falvarez.es, donde se encuentra actualmente.

Hablando de trabajo, aunque sigo en la misma empresa y, se podría decir que, en el mismo puesto, ha cambiado muchísimo tanto lo que hago como cómo lo hago. Aunque todavía hay algunas de las primigenias líneas de código de 20minutos.es corriendo en los servidores, la plataforma, el lenguaje, las herramientas y los conceptos han evolucionado brutalmente. Echando la vista atrás, por un lado me enorgullece pensar cómo pudimos levantar aquello con tan poco (no es que ahora andemos sobrados precisamente). Por otro lado, me gustaría poder volver atrás para haber cambiado algunas decisiones que tomé entonces (cierto es que con mucha menos información y conocimientos de los que dispongo ahora).

Evolución: en aquella época, aunque mis primeros pinitos instalando distribuciones de Linux databan de muchos años antes, todavía usaba Windows mayoritariamente. En un momento dado dije que, cuando saliera el sucesor de Windows XP, me pasaría definitivamente a Linux. Comencé en el trabajo y, más adelante, lo hice en casa. Desde entonces, no he vuelto a tocar un Windows ni con un palo (bueno, sí, alguna vez), y no lo echo para nada de menos. Tanto es así, que ahora soy un completo inútil en ese sistema operativo. Y, prosiguiendo con la simplificación, hace un par de años que me pasé a Mac en casa. Los años de cacharreo intensivo quedaron atrás.

¿Seguirá este blog activo dentro de diez años? Pues no sé ni dónde estaré yo para entonces, aunque planes no me faltan. Aunque con vernos por aquí dentro de cinco, me conformo. Vayamos poco a poco :)

PD: Imagen de tarta con velas descargada de hogarutil.com

domingo, 16 de noviembre de 2014

Juegos: Tomb Raider [2013] (XBox 360)

Si hiciéramos una lista de los personajes más icónicos de los videojuegos, seguro que Lara Croft estaría en ella. La despampanante arqueóloga ha sido protagonista de una buena cantidad de títulos en diversas plataformas a lo largo de varias generaciones, desde su estreno en 1996 en Sega Saturn (la versión original), Sony Playstation y PC, así como de un par de películas en la gran pantalla.

Sin embargo, y pese a haber tenido los tres primeros capítulos en su versión "Princo" para Playstation, más el original de Saturn, y la remasterización en HD lanzada en PS3, no ha sido hasta ahora que me he puesto a jugar de principio a fin con la señorita Croft. Y ha tenido que ser, precisamente, con el último, lanzado para PS3 y XBox360 (la versión que nos ocupa), que supone un reinicio de la saga. Con el primero de ellos me pasó siempre como en su momento con Metal Gear Solid: lo probaba un ratillo pero nunca me ponía en serio a avanzar.


Antes de empezar, simplemente comentar que es curiosa la retroalimentación que ha habido entre esta saga y Uncharted. Siempre me pareció que Uncharted era una mejora sobre la fórmula clásica de Tomb Raider. Y, ahora, Tomb Raider se "reinicia" tomando como base el ejemplo de Uncharted.

Como siempre, voy a dejar de lado el argumento, ya que prefiero que el posible jugador lo vaya desentrañando por sí mismo, y centrarme más en algunos detalles y, especialmente, las sensaciones que me ha transmitido durante las horas (no demasiadas) que me ha llevado completarlo (al 67%).

El juego es visualmente muy impactante. Sobre todo porque los gráficos no tienen ese "toque plasticoso" que ha caracterizado a la mayoría de títulos de su generación. Si acaso le podemos criticar que la imagen es un poco oscura. Pero, afortunadamente, el brillo se puede graduar desde los parámetros de configuración. El despliegue gráfico se ve perfectamente complementado con una colocación muy inteligente de la cámara, que no se limita a seguirnos por detrás sino que, según la escena y el entorno, se va recolocando para darnos la mejor y la más espectacular perspectiva.

Podríamos decir que la puesta en escena es totalmente cinematográfica. Y eso tiene un pero. Aunque da la sensación de que nos movemos en un "mundo abierto", ya que estamos en una isla cuyo mapa podemos consultar, en realidad la acción es muy pasillera y está muy guionizada. No creo que sea un defecto en sí; el juego me lo ha hecho pasar en grande. Y pienso que es la única manera de conseguir transmitir cierta emoción en algunas situaciones y de que los creadores del juego puedan imponer cierto ritmo en la acción, como si de una película se tratase. Pero sí que es cierto que tenemos una sensación de falsa libertad.

En cuanto a la dificultad, tras haberlo completado en nivel medio he de decir que es muy asequible. Y esto es debido a varios aspectos:
  • La partida se guarda automáticamente en ciertos checkpoints pero, además, cada vez que recogemos un objeto o realizamos una mejora en un campamento. Con lo cual, si nos matan prácticamente volveremos al mismo sitio. Sin llegar al nivel de Prince of Persia, prácticamente no nos obligan a rejugar nada.
  • Lara tiene un "instinto de supervivencia" mediante el cual la interfaz del juego nos marca los elementos importantes, lo cual simplifica la resolución de los (escasos) puzzles que encontraremos.
  • Durante el progreso de la aventura podremos recolectar nuevas armas y mejorar las que ya tenemos. Somos nosotros quienes elegimos las mejoras que iremos aplicando en cada momento, a partir de los puntos de experiencia que vayamos consiguiendo. Debido a ello, si nos centramos en evolucionar nuestro personaje conseguiremos que los combates con los enemigos sean más sencillos, con lo cual la dificultad se desequilibra un poco (a nuestro favor).
También he de comentar que, al menos en mi opinión personal, una vez completado el juego no hay nada que invite a seguir jugando para obtener el 100%, más allá que el ánimo completista de cada uno. Esto es normal cuando el juego se ajusta tanto a un guión, como ya he comentado antes. Y, una vez que acaba la película, poco más hay que hacer.

A modo de resumen rápido, en una frase, este Tomb Raider es uno de los juegos más bonitos y entretenidos (que no desafiante) que he tenido oportunidad de jugar en los últimos años.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Recuerdos vacacionales

Recopilación de curiosidades (frikadas la mayoría de ellas) de las pasadas vacaciones veraniegas. Han pasado tres meses desde que concluyeron y hoy, el día en el que el verano otoño ha dado paso, por fin, al invierno, es un buen momento para compartirlas. Allá vamos.


Doble arcoiris capturado a la vuelta del pueblo. Lástima no haber podido parar para hacer una foto mejor. Viajando en coche, sobre todo a primera hora de la mañana o a última de la tarde, se contemplan momentos irrepetibles, normalmente relacionados con el sol o los fenómenos atmosféricos combinados con el paisaje local. Alguna vez hemos hecho intento de desviarnos por la siguiente salida para capturarlos, pero no llegan a ser iguales.


Madrugar para dar un paseo por la playa tiene su recompensa. Y no solo por poder disfrutar de la orilla del mar en paz y tranquilidad, relajándose y dejándose llevar por el rumor de las rompientes olas. Sino, también, por poder apreciar de una perspectiva inusual de las calles del pueblo.

La calle San Miguel de Torremolinos siempre está llena de gente. ¿Siempre? Ya veis que no. Parece que hay un momento en el que los noctámbulos ya se han retirado a casa y los turistas madrugadores todavía no han emprendido su peregrinaje diario, sombrilla al hombro, para colonizar hasta el último centímetro cuadrado de arena. Justo en ese momento, rayando el alba, en el que ambos mundos no llegan a tocarse, fue tomada esta fotografía.


Y entramos ya directamente en el terreno friki-videojueguil. Por si pensábamos que la moda de los remakes en alta definición es una cosa de la generación pasada y actual de consolas, aquí está este mueble de Sega Racing Classic para demostrarnos lo contrario.

Tuve que mirar en Internet, ya que desconocía la existencia de esta máquina arcade. Parece ser que no es otra cosa que una remasterización del clásico Daytona USA. Y, aunque fue una novedad de este verano en los recreativos de la playa del Bajondillo, el título ya tiene un lustro a sus espaldas, ya que fue lanzado en 2009.


Seguimos con las recreativas, en la playa de La Carihuela podemos encontrar este Mario Kart GP. Si no estoy equivocado, han salido un par de versiones de Mario Kart para recreativa, y ésta es la primera de ellas.

Yo la llamo "la máquina tramposa". Pensaba que había hablado de ella en el blog, pero he buscado por encima y no he hallado ninguna referencia. La tenían en los míticos recreativos de la calle Mayor, casi en la Puerta del Sol. Y el mote, totalmente merecido a mi juicio, se lo puse porque, iluso de mí, tras echar la correspondiente moneda y ganar la carrera, la partida se acabó. ¿Dónde quedaron aquellos tiempos en los que habilidad y pericia eran sinónimos de rentabilizar el dinero invertido en las recreativas?


Y terminamos el paseo con la partida que me eché al OutRun 2, en homenaje a aquellos vicios al OutRun original que me financiaban mis padres y mis abuelos, justo en el mismo lugar, pero casi 27 años antes.

Mira que tengo el juego en casa, pero se me dio fatal. Menudo ridículo más espantoso. Nostalgia 1 - Fede 0.

lunes, 27 de octubre de 2014

Geocaching

No ha sido este fin de semana la primera vez que nos aventuramos mi mujer y yo a ir de geocaching. Ya lo habíamos intentado en un par de ocasiones con anterioridad. Pero vista nuestra inutilidad para encontrar nada, hemos decidido ponernos en manos de profesionales, Ludi y Miguel para lo que podría considerar como una auténtica sesión de iniciación en el noble arte de buscar "tesoros".

El geocaching es muy sencillo. Se podría decir que es un juego global, en el que participan personas de todo el mundo, y que consiste en salir a la calle para buscar y encontrar objetos que otras personas han escondido previamente. Hay una web oficial en la que nos podemos dar de alta y, entre otras cosas, está la lista de todos los objetos escondidos, que en la jerga se llaman "cachés". Supongo que vendrá del francés "cacher", que significa "ocultar".

Supongo que este juego se popularizaría a partir de principios de siglo, cuando el GPS dejó de ser una herramienta exclusivamente militar y comenzó a estar disponible para todo el mundo (todo el mundo que quisiera gastarse la pasta en un receptor, se entiende). Hoy día, teniendo en cuenta que casi cualquiera lleva un smartphone con GPS en el bolsillo, no hay excusas para no jugar. En la web, como hemos comentado, podemos obtener un listado de cachés; por ejemplo, los más cercanos a un lugar. Es conveniente planificar una ruta para ir a buscarlos en vez de ir a boleo. También hay disponibles varias aplicaciones para smartphone, gratuitas y de pago, que nos ayudarán en el primer paso, que es localizar el emplazamiento del caché.

Porque aquí está la otra gracia del tema. No se trata únicamente de localizar el lugar. Al fin y al cabo, es cuestión de ponerte en plan zahorí con la vara de avellano (o sea, con el móvil) hasta que das con el emplazamiento. Aunque bien es cierto que no siempre las coordenadas son las exactas. Una vez en la ubicación, hay que buscar algo que, de primeras, no sabes lo que es. Y fue en este punto donde habíamos fracasado en nuestros dos intentos anteriores. Aquí no se ilumina la silueta, ni vibra el mando, como cuando estás con los videojuegos. Aquí hay que imaginar y ponerse en la piel de la persona que escondió el objeto. Insisto, aunque conozcamos la ubicación, no sabemos qué estamos buscando.

En la descripción de la web a veces nos dejan pistas, bien el creador del caché, bien los otros jugadores que lo encontraron previamente. Conviene revisar previamente la descripción, ya que cabe la posibilidad de que el caché haya sido expoliado, y nos pegaríamos un paseo en balde.

Hay cachés de varios tamaños. Como poco, contendrán un log, que es un papel en el que apuntaremos nuestro nombre y la fecha en que lo encontramos. Algunos otros contienen objetos para intercambiar o como simple curiosidad. Hay una serie de normas sobre qué y qué no puede contener un caché.

Los siguientes pasos van, desde resolver cachés más complicados (por ejemplo, divididos en varios objetos los cuales, tras encontrarlos, nos dan la pista de la ubicación del definitivo), hasta esconder nuestros propios cachés. Como suele ocurrir en estos casos, la imaginación y el tiempo libre son los que ponen los límites.

En nuestro caso, estuvimos recorriendo la zona cercana al Cerro de Garabitas, en la madrileña Casa de Campo, y la mañana nos dio para encontrar hasta 6 cachés. La verdad es que estuvo divertido. Lo siguiente será hacer una sesión urbana, ya que supongo que la manera de ocultarlos y/o disimularlos ha de ser muy diferente. Además, según la zona, puede que acceder a ellos y volver a colocarlos en su posición sin que te vean sea más complicado que dar con ellos.


Por hacer la gracia, tenemos un "avatar físico", Builder Lemming, que nos acompañará en las sesiones de geocaching y será el encargado de retratarse con cada uno de los cachés que vayamos encontrando.


domingo, 26 de octubre de 2014

Mac OSX. Automatizar el desmontaje y montaje de discos al suspender/hibernar

Después de más de dos años de uso, tenía pendiente hacerle una mejora al MacBook Pro: ponerle un disco SSD. No es que fuera mal el equipo, pero desde hace bastantes meses no oigo otra cosa más que maravillas de estos discos y, en cualquier caso, era algo que tenía planeado desde el principio para cuando venciera el periodo de garantía del Mac.

Mi idea inicial era poner un disco "pequeño" (unos 128GB) de arranque del sistema y mantener el disco magnético como "disco de datos". Para ello, venden unos adaptadores que te permiten convertir en externa la unidad Superdrive. Al quitarla, se libera el espacio necesario para introducir un segundo disco.

Sin embargo, gracias a que en tecnología las cosas siempre bajan de precio, o bien puedes adquirir más prestaciones por el mismo precio (lo que son las dos caras de la misma moneda), me he decidido por un único disco de 500GB.

El SSD va volando, como ya os podíais imaginar. Las aplicaciones arrancan prácticamente al hacer clic en el icono. El tiempo de arranque también ha mejorado muchísimo. Y otro de los cambios que he podido hacer ha sido cambiar la política de suspensión/hibernación.

Por defecto el sistema suspendía en lo que llaman "modo 2", que es algo así como que hace un volcado a disco de la memoria y se reduce al mínimo el consumo de energía, pero sin quitar la alimentación de la memoria. De esa manera, al levantar la tapa, el equipo responde instantáneamente, a costa de consumir batería mientras está suspendido. El volcado a disco sirve para poder recuperar el sistema en caso de que la batería se agote.

Como ahora el disco va tan rápido, recuperar el volcado de memoria desde el disco es casi instantáneo, por lo que he configurado la suspensión en "modo 3". Esto es, se vuelca la memoria a disco y el equipo se apaga. De esta manera, mientras está suspendido no consume batería (o, mejor dicho, consume mucho menos que si tuviera que mantener la memoria alimentada).

¿Y cuál es la relación de toda esta chapa con el título del post? ¿Estás vacilando de SSD o qué? Pues no, la verdad. Todo esto viene a que, como ahora el equipo es "apaga", las unidades de disco se desmontan. Y, si no hacemos nada para evitarlo, como desmontarlas antes de suspender el equipo, al volver obtendremos el clásico aviso de que hemos desenchufado la unidad sin expulsarla. Como comprenderéis, menudo rollo si tenemos que andar expulsando todas las unidades antes de cerrar la tapa del Mac; le quita toda la gracia al invento. Lo suyo es que las unidades se autodesmontaran al cerrar la tapa y se automontaran al abrirla.

Incomprensiblemente el sistema operativo no tiene este comportamiento por defecto. Pero, como siempre, gracias a la comunidad, y al "concepto UNIX" que subyace bajo OSX, podemos conseguir que esto ocurra.

Lo primero será descargar e instalar la utilidad SleepWatcher de Bernard Baehr. Para instalarla, tendremos que copiar el ejecutable, la página de ayuda y añadirla a la lista de programas que se lanzan en el arranque. En la documentación del programa se nos indica cómo proceder para instalarlo. Básicamente son estos pasos (suponiendo que hayamos descargado y descomprimido SleepWatcher en el directorio Downloads):

sudo mkdir -p /usr/local/sbin /usr/local/share/man/man8
sudo cp ~/Downloads/sleepwatcher_2.2/sleepwatcher /usr/local/sbin
sudo cp ~/Downloads/sleepwatcher_2.2/sleepwatcher.8 /usr/local/share/man/man8
sudo mv ~/Downloads/sleepwatcher_2.2/config/de.bernhard-baehr.sleepwatcher-20compatibility-localuser.plist ~/Library/LaunchAgents/de.bernhard-baehr.sleepwatcher.plist
sudo chown root ~/Library/LaunchAgents/de.bernhard-baehr.sleepwatcher.plist
sudo chmod 644 ~/Library/LaunchAgents/de.bernhard-baehr.sleepwatcher.plist
sudo launchctl load ~/Library/LaunchAgents/de.bernhard-baehr.sleepwatcher.plist

Si hacemos esto, conseguiremos que, al suspender el equipo, se lance el script .sleep situado en nuestro directorio home. Y, al volver de la suspensión, se lance el script .wakeup, situado también en nuestro home. Por tanto, vamos a ver cuál debe ser el contenido de esos dos scripts:

.sleep

#!/bin/sh
/usr/sbin/diskutil list | grep -e 'disk[1-9]s.*' | sed 's/.*\(disk[0-9].*\)/\1/' | xargs -I{} /usr/sbin/diskutil eject {}

.wakeup

#!/bin/sh
sleep 5
/usr/sbin/diskutil list | grep -e ' \+[0-9]\+: \+[^ ]\+ [^ ]\+' | sed 's/.*\(disk[0-9].*\)/\1/' | xargs -I{} /usr/sbin/diskutil mount {}

De esta forma, puedo tener las unidades externas conectadas (especialmente en casa, donde tengo la de Time Machine y la de datos siempre enchufadas a través de un Hub USB 3.0) y no preocuparme de cuando abro o cierro la tapa del ordenador.

El siguiente paso es pulir el script wakeup para que no se monten las particiones ocultas, en mi caso, EFI y Recovery.

Referencias: