jueves, 18 de junio de 2015

Lecturas. Trilogía "The Century" (Ken Follet)

Desde bien pequeñito he tenido el hábito de la lectura. Nada de grandes clásicos, soy más bien un consumidor de best-sellers. Durante la época en la que usaba el transporte público para ir al trabajo, podía devorar fácilmente un par de libros al mes. Eso era antes, ahora me tengo que conformar con los que me da tiempo a leer en vacaciones, que pueden ser muchos o pocos dependiendo del grosor de los mismos y del resto de actividades a las que dedique el tiempo libre. Por tanto, si me cuesta completar un libro, no digamos una trilogía.

Esta de Ken Follet tenía muy buena pinta desde que se anunció. Así que era cuestión de tiempo que me fuera haciendo con los tres volúmenes y que los leyera.

La historia de cómo conseguí el primero de ellos es de lo más curiosa y digna de contar como anécdota interesante. Lo conseguí gracias a este blog y en este hilo se puede seguir el desarrollo de los acontecimientos.

Cuando comencé este blog, allá por 2004, uno de los motivos que me incitaron a ello era anotar los libros que iba leyendo y, si se daba el caso, hacer una pequeña reseña. Como ya he comentado, en aquella época me movía más en transporte público y eran casi un par de horas diarias las que podía emplear en leer. Siempre he sido un poco bastante despistado y alguna vez me ha ocurrido que he comprado un libro que ya tenía. Incluso más de una vez. Una de las primeras reseñas fue la del libro Los Cañones de Agosto. Libro que, por otra parte, tampoco me sedujo demasiado. Pero hay que leer antes de opinar. Y aquí quedó la cosa.

Otra de las decisiones que tomé al abrir el blog fue permitir que cualquier persona comentara, y dejar los comentarios abiertos indefinidamente. En el caso de las reseñas de libros (o videojuegos, o cualquier otro producto cultural) tiene bastante sentido hacerlo, ya que son contenidos atemporales, por decirlo de alguna manera. Son tan atemporales como que alguien, cinco años después, llegó al post y se interesó por el libro. De hecho, no era el típico lector que andaba buscando una reseña que le hiciera decidirse o no por la lectura, sino de alguien que quería conseguir el libro físicamente.

La casualidad hizo que su comentario coincidiera con mi convalecencia de la fractura de peroné, en casa de mis padres. En una de sus estanterías reposaba el codiciado libro. Aunque solicité otro libro a cambio, la verdad es que no dudé en enviarle el mío costeando yo el envío. De esa forma le hacía un favor. Y el favor me lo agradeció enviándome de vuelta la edición física en tapa dura de "La caída de los gigantes".

La Caída de los Gigantes

Siguiendo con las coincidencias, este primer libro de la trilogía está ambientado en la época de la Primera Guerra Mundial, al igual que Los Cañones de Agosto. Y no siendo el de Follet un ensayo histórico, se entienden mucho mejor el contexto y la situación que en el libro de Barbara Tuchman.

Las lecciones de Historia pueden llegar a ser bastante densas; un batiburrillo de fechas, lugares y personajes cuyas motivaciones son difíciles de entender y cuyo devenir es complicado seguir. Por supuesto, depende de la predisposición de cada uno y del amor que pueda transmitirte el profesor por la materia que trata de enseñar. Aun así, es una materia que acabas por memorizar (o intentarlo) para aprobar los exámenes, y luego lo más probable es que la olvides o te acuerdes de lo justo para jugar dignamente al Trivial Pursuit.

Los libros de Follet son las historias de unas cuantas familias, historias que acaban por entrelazarse entre ellas, como en una buena novela. Seremos capaces de empatizar con los personajes, incluso identificarnos con alguno de ellos, y a través del tamiz de sus pensamientos y sus sentimientos es bastante posible que podamos interiorizar mucho mejor ese contexto histórico que tanto nos costaba aprender en el colegio. Son familias principalmente inglesas, alemanas, rusas y estadounidenses. Obviamente no están elegidas al azar, en el sentido en que participarán de acontecimientos importantes a lo largo del siglo, y sus condiciones de inicio y su evolución son las que condicionan la trama y el mensaje que el autor nos quiere transmitir.

El segundo libro, "El Invierno del Mundo", se centra en la época de la Segunda Guerra Mundial. Podremos seguir la evolución de las familias protagonistas, lo que nos hace ser conscientes de algo que, probablemente, podríamos haber obviado: los hechos históricos no son aislados ni en el espacio ni en el tiempo. Unas acciones tienen su consecuencia en otras acciones, y así se va tejiendo la Historia con mayúsculas.

Quizás esta época del siglo XX es más conocida, sobre todo gracias a la multitud de material de entretenimiento audiovisual disponible: libros, comics, películas, series de televisión, videojuegos, etc. Aun así, creo que hay cosas que aprender, sobre todo desde el lado ruso, y también el punto de vista estadounidense; desde aquí los vemos muchas veces como los salvadores, pero durante mucho tiempo parece que la guerra en la vieja Europa era algo que no iba con ellos.

El último libro, "El Umbral de la Eternidad", lo comencé a leer la pasada Semana Santa. Era de esperar que sus mil páginas se me iban a hacer demasiadas, y más teniendo en cuenta el buen tiempo que hizo y que había que aprovechar.

Aquí es curiosa la sensación que podemos experimentar los que ya peinamos algunas canas. En algún momento del relato, los personajes "históricos" se convierten en personajes "actuales", y lo que se narra en el libro son hechos que ya vivimos en su momento a través del periódico, la radio o la televisión. Y es entonces cuando se llega a la segunda conclusión: la Historia no es algo que se cuenta en los libros, sino que se compone de hechos que ocurrieron en algún momento pasado, protagonizados por personas "normales", como nosotros, y que quedaron plasmadas en los libros, de manera más o menos objetiva. La experiencia me acerca cada vez más a pensar que "menos objetiva".

Igual que yo puedo recordar de mi niñez momentos y personajes que aparecen en el libro, como Reagan o Gorbachov, puedo comprender cómo son los recuerdos de mis padres acerca de personajes como Kennedy o eventos como la llegada a la Luna. Forman parte de sus recuerdos mientras que yo supe de ellos estudiándolos en el colegio.

Un par de reflexiones más antes de acabar y recomendar la lectura de estas miles de páginas. En el relato, y durante todo el siglo XX, los miembros de algunas familias sí que llegan a mejorar su status o clase social. Algunos otros llegan a empeorarlo por culpa de la guerra o por decisiones personales. Pero la mayoría de familias conserva su posición, y eso es algo que, por desgracia, podemos comprobar que ha ocurrido en España. Aun habiendo cambiado de régimen unas cuantas ocasiones y dando por supuesto que la sociedad ha evolucionado y que ahora hay un mejor reparto de las oportunidades que hace cien años, los descendientes de los que manejaban los hilos antes son los que los manejan ahora, con algunas bajas y algunas otras incorporaciones, pero básicamente son los mismos.

Y la última reflexión es que, estando inmersos en la actualidad, es más difícil que seamos conscientes de que ciertos acontecimientos que estamos viviendo son históricos. Estamos sumidos en un continuo transcurrir de sucesos, de los cuales es difícil determinar su trascendencia sin la perspectiva que da el paso del tiempo. Y lo que para nosotros puede ser "un día más en nuestra aburrida rutina", es probable que se transforme en una fecha impresa en el libro de Historia que nuestros hijos tendrán que memorizar.

sábado, 13 de junio de 2015

Nuevo usuario de Playstation 3... otra vez

Como contaba hace unos días, mi "vieja" Playstation 3 FAT dejó de funcionar. Una mirada a la estantería llena de juegos me puso en la disyuntiva de qué hacer. La primera opción, por supuesto, es no hacer nada. Una alternativa de ésta es vender los juegos, lo cual sería una pena teniendo en cuenta que a unos cuantos ni he jugado, y me gustaría hacerlo. La segunda opción es arreglar la consola. La tercera, comprar una nueva.

Estas dos opciones en realidad no son del todo excluyentes. Si quiero recuperar mis partidas grabadas necesito arreglar la consola. Así que el primer paso será averiguar si tiene arreglo y qué implica.

Después de mucho leer en Internet, lo que he entendido (y probablemente no esté en lo cierto) es que el fallo de la consola se debe al uso, en las soldaduras de la placa, de cierto tipo de estaño libre de plomo. Al parecer, la ausencia de plomo se debe a un requisito de la legislación medioambiental que hace que las soldaduras no sean tan fiables como las de antaño. Por eso las consolas de anteriores generaciones no fallan por este motivo. Esto unido a deficiencias en el diseño de la consola en cuanto a la generación y disipación de calor, así como los cambios de temperatura que se producen al encenderla y apagarla, hace que algunas soldaduras fallen, especialmente en la CPU o el procesador gráfico.

Ya había leído en su momento que la gente las "arreglaba" con métodos tan exóticos como usando un secador de pelo o metiendo la placa en un horno. Unos métodos bastante chapuceros pero, ¿hay alternativas?

Seguimos buscando información, y lo primero que sorprende, además de que hay muchos establecimientos donde dan este servicio de reparación (lo cual indica que es un problema común), es la diferencia de precio entre unos y otros. Alguna diferencia tiene que haber. Tras más indagaciones llegamos a la conclusión de que hay dos tipos de reparación: el reflow, que es más o menos lo que se consigue con el secador o el horno, pero de una forma más "profesional", y el reballing.

El reflow está sobre los 40€, mientras que el reballing se puede ir a los 100€ o más. Mientras que el reflow consiste en dar calor a la placa para que el estaño se funda ligeramente y se vuelva a solidificar, "regenerando" (por decirlo de alguna manera) las soldaduras. El reballing consiste en sustituir el estaño de las soldaduras por otro de mejor calidad (incluso podría ser que con plomo), de ahí la diferencia de precio. Aquí, como siempre, volvemos a toparnos con la picaresca nacional, ya que hay sitios que se publicitan como reballing pero lo que hacen es un simple reflow. Afortunadamente, en los foros siempre podemos encontrar listados con valoración de estos servicios de reparación, confeccionados por la comunidad.

Una vez con toda la información, es momento de tomar una decisión. En ninguno de los casos, una reparación te garantiza que la consola no vuelva a fallar al cabo del tiempo, por lo que la opción de comprar otra nueva gana peso. Al menos son dos años de garantía. Además, las nuevas PS3 Super Slim son más pequeñas, ligeras, "silenciosas" y, se supone, más fiables. Pero seguimos teniendo el problema de las partidas.

¿Pagar 40€ por un reflow para poder recuperar los datos? En eso estaba, pero la otra tarde, me lié la manta a la cabeza, cogí el secador de mi mujer y me la jugué con ese método. Sobre todo por que así podía emplear los 40€ en otra cosa (que veremos después).Y funcionó... a medias. Con gran sorpresa por mi parte, la consola encendió, pero al par de minutos se volvió a apagar. Esta vez, eso sí, el síntoma era distinto: mostraba un mensaje diciendo que la consola se había sobrecalentado y se apagaba automáticamente por seguridad.

El uso del secador tiene un efecto secundario poco deseable: los plásticos de la consola se deforman debido al calor aplicado. Visiblemente se podía apreciar en la rejilla trasera de ventilación, pero tenía que haber algo más. Volví a encenderla y, nuevamente al rato, el mensaje de sobrecalentamiento. Problemas de temperatura y no se oye girar el ventilador. Aquí ocurre algo.

Volví a desmontar la consola (ya la había desmontado primeramente cuando evalué aplicar el método del horno) y ahí estaba el problema. El plástico que rodea al ventilador también se había deformado y lo estaba gripando. Nada que no se pueda arreglar con un cutter. El ventilador volvía a funcionar y la consola permanecía encendida.


Por fin tenía la consola funcionando de nuevo, al módico coste de cero euros. Consciente de que esta solución es temporal, y no se sabe cuánto de temporal, el siguiente paso es hacernos con una nueva consola y traspasar los datos. Recomiendo hacer una limpieza previa de los datos que vamos a copiar para que este proceso dure lo menos tiempo posible, ya que las probabilidades de que la consola vuelva a fallar son bastante altas.

Ahora el problema es económico. El modelo más barato de PS3 se puede encontrar por unos 170€ (sí, no son nada baratas), pero ese modelo sólo trae 12GB de almacenamiento interno. Aunque había hecho limpieza, los datos que tenía en mi consola antigua ocupaban más de 12GB. Aquí me podía haber arriesgado a borrar todo menos las partidas grabadas. Cuando digo todo, me refiero a juegos descargados de PSN y actualizaciones de juegos. Se supone que cualquier cosa que hayas comprado en PSN la puedes volver a descargar, pero no me fío (entre otros tengo comprados el Out Run Online, que ha sido retirado de la PSN por haber finalizado la licencia con Ferrari), así que necesitaba más de 12GB en la consola nueva. Aquí es donde entran en juego los 40€ que había "ahorrado" al "repararla". Compré un disco duro de 500GB y el adaptador para la PS3 Super Slim. Ya tenía todo el material para poder hacer el traspaso.

Hago un inciso para comentar que, cuando fui a Game a hacerme con la nueva consola, el dependiente me advirtió de que no valía cualquier disco duro para ella, que tenía que comprar el "oficial" y que estaba agotado. La verdad es que no sé de qué hablaba, aunque sembró la duda. Efectivamente, el que no sabía de qué hablaba era él, cualquier disco que cumpla ciertas características, a saber, 2,5 pulgadas, interfaz SATA y 5.400 rpm es válido para su uso con la PS3. La consola lo formatea al arrancar y listo. Pobre dependiente, a cuánta gente habrá engañado...

Ya sólo quedaba traspasar la información siguiendo los pasos que podemos encontrar en la página de ayuda de PS3. Dejé la copia haciéndose por la noche, con la ventana abierta y la consola semiabierta, para tratar de refrigerarla lo más posible, y me fui a dormir. A la mañana siguiente me levanté y fui a ver con qué sorpresa me encontraba. La sorpresa fue que la PS3 antigua seguía encendida y los datos se habían copiado correctamente.


Y hasta aquí mi aventura. Se me ha hecho muy raro comprar una PS3, estando ya la PS4 en las tiendas y sabiendo que, probablemente, la compraré en algún momento, seguramente coincidiendo con el lanzamiento de Gran Turismo 7 o GTA VI.

Pensaba, iluso de mí, que la consola podría tener una (corta) segunda vida en manos de Miguel, al que se la dejé para que pudiera disfrutar por primera vez de la saga Uncharted. Pero parece que no aguantó ni media hora más.




domingo, 31 de mayo de 2015

VIII Carrera Liberty

Un año más he participado en la Carrera Liberty, casi más por tradición que por otra cosa. De hecho, estoy pensando dejar un poco de lado las carreras populares de 10 km, ya que no tengo muy claro cuál puede ser el objetivo y tengo la casa llena de camisetas que, por lo demás, ya empiezan a sobrar y salir un poco caras.


En cualquier caso, el objetivo mínimo para el día de hoy era mejorar la marca del año anterior. Veamos cómo ha ido.

Estas últimas semanas he estado haciendo entrenos a un buen ritmo, pero sin forzar a todo lo que podía (y sin llegar a la distancia completa), un poco por encima de 5 minutos el kilómetro. Y también he probado a hacer alguna tirada larga para probar resistencia. Por tanto, el planteamiento era no guardarme nada. Para ello, y para evitar atascos, por primera vez en todos estos años me he colocado de salida en el "cajón" de menos de 50 minutos.


Aun así, en el primer kilómetro he ido adelantando gente que sospecho que no iba al ritmo que marcaba el "cajón" en que se habían colocado, pero no ha habido tanta aglomeración como la que se produce si sales desde más atrás. He arrancado bastante rápido, de hecho más de lo que debería, viendo los parciales y mis sensaciones durante los momentos duros de la carrera.

Hasta Cibeles, todo normal. Bastante calorcito, no ha sido una mañana fría como la de otras ocasiones. Al menos, durante la subida por Castellana te puedes cobijar en la sombra que proyectan los edificios colindantes. Durante la subida, que tengo ya bastante trillada, no me encontraba tan cómodo como otras veces. En algún momento se me han llegado a disparar las pulsaciones y he tenido que modificar mi plan inicial de no reservar fuerzas, porque todavía quedaban los dos momentos más duros del recorrido. Aquí fue cuando empecé a pensar que había empezado demasiado fuerte y que el "motor diésel" no había entrado a funcionar, con lo cual me iba a tocar sufrir.

La subida por Concha Espina me ha costado bastante, con bastantes malas sensaciones y el fantasma de pararme rondándome por la cabeza. Curiosamente, prácticamente he calcado el tiempo del año anterior en ese parcial, así que tan mal no iba, pero me sentía fatal. 180ppm y regulando para no quedarme tirado.

Nuevamente, hablando de sensaciones y comparando con el año pasado, en la zona de bajada tenía la impresión de ir un poco lento, y al final no ha sido para tanto. Ahora bien, estudiando los parciales, si algún día quisiera acercarme a la marca de 45', aquí debería ir al menos tan rápido como en los dos kilómetros iniciales. La última cuesta ha sido un suplicio, con el sol de cara, y aquí era cuestión de tirar de sufrimiento hasta llegar a la meta. Nuevamente el pulsómetro rondando las 180ppm, pero era un esfuerzo final.


Al llegar a la meta he detenido mi trono en unos dignos 49'08", a la espera de que publiquen la clasificación oficial. Es medio minuto menos que el año pasado y más de 10 minutos menos que la primera vez que participé, hace 7 años. Lógicamente, cada vez es más complicado arañar segundos; se supone que me voy acercando a mi límite físico. Y tampoco estoy realizando un entrenamiento específico para mejorar mi marca en los 10.000. Curiosamente, la sensación es de haber hecho una peor carrera que en 2014, pese a que el cronómetro indique lo contrario.

Mi objetivo ahora, tras dos medias maratones, es acabar una maratón. Para ello la preparación cambia sustancialmente, ya que estamos hablando de una distancia que jamás he recorrido de una tacada, y que no tiene pinta de que sea un paseo. Primero quiero hacer una prueba por mi cuenta sobre un recorrido llano de 30 km para ver cuáles son las sensaciones. Esa es la tarea para este verano, además de dar pedales aprovechando que los días son más largos.

viernes, 29 de mayo de 2015

Todo es efímero

Mi Playstation 3 "murió" la otra noche. Estaba echando un partido al PES y se apagó sin avisar. Cualquier intento de encenderla da como resultado unos pitiditos, una luz amarilla que dura menos que un suspiro y la luz roja parpadeando. Parece que es el final que el destino les tiene reservadas a todas las de su generación, o eso llevo años leyendo en los foros. "Pero yo a la mía la trato bien. Está limpia, bien ventilada y tampoco juego tanto". Uno piensa que nunca le va a tocar, hasta que le toca. En un último estertor, encendiéndola a la vez que mantenía pulsado el botón para expulsar el disco, conseguí recuperar el BluRay de Gran Turismo 6. PES y GT6 han sido su rutina de los últimos meses.



Es la primera videoconsola/ordenador que me deja de funcionar. Las primeras veces siempre son duras. Y lo que me temo es que no sea la última. Lo curioso es que, teniendo en casa cacharros que llevan conmigo 30 años, haya sido uno de los “últimos" en llegar, hace 7 años, el que haya palmado primero. La mayoría de las cintas de Spectrum todavía cargan, aunque con el divIDE ya no sea necesario su uso. Qué vamos a contar de los rocosos cartuchos. Como mucho hay que soplar antes de introducirlos en la consola y a jugar. Siempre he tenido más temor al fallo de los lectores ópticos. Por eso, siempre que puedo, de manera oficial o "no oficial", hago uso de disco duro y métodos de carga alternativos, y así ha sido el caso de PS2, XBox, Wii y XBox 360.

Hay más de 40 juegos en la estantería más otro puñado comprado digitalmente que esperan a ser jugados o rejugados. L.A. Noire, Red Dead Redemption, Resident Evil 6, God Of War III, Shadow Of The Colossus HD, son algunas buenas razones para adquirir una sustituta. Aunque, el que sea nueva, no me asegura que vaya a durar para siempre. Pero el verdadero problema no está ahí, sino todo lo que se ha quedado atrapado en la consola antigua. Nos quejábamos de la época en que las pilas de los cartuchos se agotaban, o que el contenido de las memory cards se corrompía (sobre todo si eran fabricadas en China, no oficiales y de dudosa calidad).


Ahora mismo no tengo manera de recuperar las partidas guardadas. No me importan tanto las de los juegos que ya he acabado, sino de los que le doy cierta continuidad. Sin ir más lejos: Gran Turismo. Horas y horas de diversión, de mi vida, sin posibilidad de ser recuperadas. En estos momentos te acuerdas de todas aquellas historias de datos perdidos y copias de seguridad que no se hicieron a tiempo. Ya me encargo de tener todos mis datos y documentos a buen recaudo, pero esto no es más que un juego. ¿También tenemos que estar preocupándonos de estas cosas?

De hecho, después de leer montones de páginas de Internet, no me ha quedado claro que sea posible mantener una copia de seguridad de los datos. Al menos sin pasar por caja y suscribirte a PSN+. Porque la herramienta de copia de seguridad que incorpora la consola ya te avisa que hay ciertos contenidos que es posible que no se exporten, aquellos con DRM o para los que el creador del software haya decidido no concederte esa posibilidad. Volvemos al tiempo de las tarjetas de memoria. Se te estropea la tarjeta, te aguantas.

Éste parece ser el futuro que nos espera. Y no me gusta. Los videojuegos, al menos los mainstream, son cada vez menos un producto y más un servicio. VGAAS, VideoGames As As Service. Pagamos por jugar a un juego durante un tiempo limitado. Y, si queremos seguir jugando, en el mejor de los casos tendremos probablemente que volver a pasar por caja. Estoy hablando de las remasterizaciones en alta definición que están tan de moda en los últimos años.

Por eso son tan importantes los proyectos de preservación, tanto hardware como software. En el caso del Spectrum, que es el que más conozco, tenemos proyectos de preservación de software como WOS o SPA2 y El Trastero, emuladores y proyectos de preservación de hardware. Cosas como el ZX-Uno son muy necesarios, ya que las máquinas originales algún día (más pronto que tarde) dejarán de funcionar, y un emulador nunca será tan fidedigno como un clon por hardware. No obstante, esto no es siempre aplicable, ya que de la mayoría de máquinas no se dispone de la información suficiente para construir un clon y, además, suelen estar protegidas por leyes de propiedad intelectual y patentes. O bien son máquinas demasiado complejas y potentes para ser clonadas.

Recapitulando: sé que tengo un problema con la duración de las cosas. Siempre he sido muy cuidadoso, y pienso que van a permanecer funcionales durante toda la vida. Así que, cada vez que se me rompe algo, me llevo un chasco muy grande. No es solo mi colección de cacharros. Los electrodomésticos de casa cumplirán 10 años dentro de poco, y empezarán a fallar. La nevera ya lo hizo. También habrá que ir pensando en cambiar el colchón, dar una mano de pintura, etc.

El tiempo pasa, hace mella en lo material y, como decía en el título, todo es efímero, incluidos nosotros.

La foto de la luz amarilla de la PS3 la he tomado de sergi7sm.wordpress.com

domingo, 29 de marzo de 2015

Medio Maratón Villa de Madrid 2015

Segundo año consecutivo que participo en el Medio Maratón Villa de Madrid. En esta ocasión, el objetivo era hacerlo mejor que el año anterior. Y, ya de paso, probar sensaciones para el siguiente reto: participar en una maratón.

Este año la prueba ha sido a finales de marzo, con el pequeño inconveniente de que ha coincidido con el cambio de hora. Con lo cual, o eres previsor y te acuestas antes o descansas una hora menos. En mi caso ha sido lo segundo, ya que ayer estábamos invitados a un cumpleaños. La salida se ha dado a las 9.05 h y, casi un cuarto de hora después, estaba pasando bajo el arco de salida. La participación en esta prueba es bastante alta, sobrepasando los 20.000 corredores, y eso hace que, tanto la salida como los primeros metros, sean un poco lentos hasta que el personal se va ubicando.

El tiempo ha cambiado radicalmente estos últimos días, y la mañana se ha presentado soleada y con una temperatura muy agradable. Eso ha ayudado, para empezar, a no pasar mucho frío durante la espera previa a la salida.

En la primera parte de la prueba, que es de subida, la idea era no forzar el ritmo. Pero cada vez que miraba el pulsómetro no dejaba de sorprenderme: iba más rápido de lo que pensaba. Supongo que los entrenamientos de las últimas semanas han servido para algo. También ir arropado por tanta gente.

En la segunda parte, a partir del kilómetro 10, tras echar mano del ya manido gel de glucosa y de casi atragantarme con el agua, la cosa no pintaba mal. No recordaba la subida de Diego de León, aunque no la he solventado del todo mal (regulando un poco, eso sí). Pero no sé qué me ha ocurrido en el kilómetro 18 que se me ha acabado la "gasolina" de golpe, y eso que es una zona llana, preludio de la subida por Alfonso XII. El caso es que ha tocado sufrir durante esos tres últimos kilómetros, sobre todo hasta entrar en el Parque del Retiro. Ahí, con un perfil llano, la meta al fondo y rodeado de gente animando, la verdad es que sacas fuerzas de donde no las tienes.


El tiempo final oficial ha sido de 1h51'28", se ve que gracias a la renta conseguida durante los primeros 15 kilómetros, y debería estar muy contento por ello. Sin embargo, yo soy como soy, y me queda un pequeño resquemor porque, tal y como se estaba desarrollando la prueba, podría haberme acercado mucho a la marca de 1h50'. Tampoco estoy seguro de haber hecho algo mal o, simplemente, que todavía no estoy preparado para ir tan rápido. Reconozco también que, a lo largo de todo el recorrido y, principalmente en esos últimos kilómetros, ver a (bastante) gente siendo atendida por los médicos te hace ser especialmente cauto. Es mejor terminar más tarde que no hacerlo.

En cualquier caso, sí que creo que el cambio de dinámica de entrenamiento de las últimas semanas, en las que alterno tiradas cortas y rápidas con otras más "lentas" y largas, ha sido para bien.

Como resumen de las sensaciones de cara a una posible maratón, esta vez el gemelo izquierdo me ha respetado, pero he acabado con dolor de rodilla (derecha) y el segundo dedo del pie izquierdo también un poco tocado. Lo de la rodilla puede ser porque tengo molestias en el tobillo de esa pierna, e inconscientemente corro en mala postura. Lo del dedo habrá que revisarlo por si tengo que cambiar de calzado.

Para finalizar, destacar el genial masaje de recuperación con que me ha obsequiado mi santa esposa, que espero que me ayude a poder ir mañana al trabajo en las mejores condiciones posibles. Aunque las piernas sólo las necesito para llegar. Una vez allí, me paso el día sentado.

lunes, 23 de marzo de 2015

Juegos: Batman Arkham Asylum (XBox 360)

No soy yo un gran fan de los comics. De pequeño sí que leía lo que por aquí se llamaban tebeos; los clásicos personajes de Ibáñez, Escobar y compañía. Como mucho, saliéndome de la tradición patria, Asterix y Tintín, pero poco más. Creo que nunca he leído un comic de súper héroes. Pero sí que los he seguido, tanto en la gran pantalla como en la más pequeña y pixelada.

De siempre el que más me llamaba la atención fue Batman. Quizás debido al juego de Jon Ritman para Spectrum. O al resto de entregas que publicó Ocean: Batman The Caped Crusader y Batman The Movie. También me gustó mucho el título de Sun Soft para Gameboy (genial apartado musical).

Después, un vacío de casi 20 años hasta que llegamos a este Batman Arkham Asylum. No recuerdo exactamente cuándo compré este juego. Sí sé que lo hice a un precio barato (10 euros) y que ya llevaba unos cuántos años en la estantería, a la espera de ser jugado. Y ahora le ha llegado el turno.

El argumento, como suele ocurrir en estos casos, es poco más que una excusa. No sé si se basa en alguna aventura editada en comic. Si entrar en demasiados detalles, la aventura comienza con Batman acompañando al Joker a su encierro en el manicomio de Arkham, y pronto veremos que todo forma parte de una trama urdida por el villano para acabar con el murciélago.

La sensación que me da al enfrentarme al juego es que es un compendio de mecánicas que ya he visto anteriormente (algunas de ellas en juegos posteriores a éste), pero que están muy bien combinadas para dar forma a un título muy notable. Y, seré yo que estoy muy influenciado, pero me recuerda mucho a ciertos planteamientos de la saga Zelda.

El manicomio de Arkham consta de un entorno central "abierto" rodeado por varios edificios. Algo así como la pradera de Hyrule y las diferentes mazmorras. De primeras no podremos acceder a todas las zonas, pero según vayamos evolucionando nuestro personaje, esto es, consiguiendo nuevas armas y herramientas, podremos acceder a nuevas rutas y lugares. Una de las herramientas sirve para "hackear" cerraduras, con una mecánica usando los sticks analógicos que me recuerda a lo ya visto en títulos como Splinter Cell. Otra de ellas es un gancho que permite ser lanzado a distancia y apartar obstáculos (en forma de paredes, rejillas y otros objetos).

Las peleas se basan en los contraataques. No sé si el primero fue Prince of Persia, pero es un esquema que se repite en muchos títulos. De los que yo he jugado últimamente, por supuesto, Assassin's Creed. Aunque en este caso, si bien los enemigos tampoco demuestran demasiada inteligencia, algunos de ellos van bien armados con ametralladoras, y Batman no es inmortal. En algunos otros casos, alertar a los malos hará que el psicópata del Joker o alguno de sus socios asesine a un inocente. Quiero decir con esto que, en ciertas situaciones, tendremos que pararnos a estudiar la escena y elaborar una pequeña estrategia antes de pasar a la acción. No es cuestión de lanzarse a la pelea sin pensar.

También disponemos de un "modo detective" en el que podremos escrutar la posición de nuestros enemigos a través de las paredes. También aparecerán marcados objetos de interés, como repisas a las que encaramarse o pistas que seguir. Esto lo hemos visto en otros títulos, en este caso posteriores, como Tomb Raider 2012 o Assassin's Creed IV Black Flag (peor resuelto estéticamente en este último, es justo decir). El problema es que, si nos descuidamos, pasaremos demasiado tiempo inmersos en este modo detective, con lo que la experiencia gráfica se desluce un poco. Esto ocurría también en los juegos de la saga Splinter Cell, done nos pasábamos gran parte del desarrollo con las gafas de visión nocturna puestas, contemplando nuestro entorno en tonos verdes.

Durante la historia, especialmente cuando nos enfrentemos al Espantapájaros, protagonizaremos algunas escenas entre lo onírico y la intoxicación por sustancias estupefacientes, que me han traído a la memoria algunos momentos del clásico (por antiguo) Max Payne.

Por supuesto, el juego tiene su componente de recolección de objetos, muchos de ellos combinados con ciertas dosis de plataformeo o de descubrimiento de localizaciones ocultas. No ayudan a la consecución de nuestros objetivos primarios, pero sí que nos permitirán evolucionar nuestras capacidades de ataque y defensa. Lo cual, al final, hará que completar la aventura sea un poco más sencillo.

En cualquier caso, es uno de los juegos más entretenidos que he tenido la oportunidad de disfrutar últimamente. Sobre todo porque supone cierto reto, no basta con ir avanzando sin más, y todo esto sin haber llegado a probar el modo de dificultad más complicado. También me gustaría destacar el doblaje. Aparte de estar bien realizado, la voz de Batman, Claudio Serrano, es la misma que en las películas de la trilogía de Nolan, lo cual ayuda a la identificación del personaje.

He de añadir, muy a mi pesar, una nota final que empaña un poco el buen sabor de boca que me ha dejado el juego. Creo que es la primera vez que me ocurre algo así, al menos desde los tiempos de las tarjetas de memoria. En mi primera partida, tras vencer a Hiedra Venenosa y dejar de jugar, al día siguiente, cuando fui a retomar el juego, me encontré la desagradable sorpresa de que todo mi progreso había desaparecido. Pensando que me debía quedar poco para llegar al final, tenía dos opciones: o mandar el juego a paseo o empezar de nuevo. Por respeto a Batman elegí la segunda opción, pero he de reconocer que experimenté una gran tentación de inclinarme por la primera. Afortunadamente, el juego permite saltar la mayoría de diálogos y escenas cinemáticas. El fallo que encontré fue que, intentando ser algo más conservador, tenemos cuatro ranuras disponibles para guardar la partida, pero no se puede hacer copia de seguridad de una de ellas en alguna otra que quede libre.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Juegos: Captain Toad Treasure Tracker (WiiU)

Resulta que Toad protagoniza un minijuego en Super Mario 3D World. Un minijuego que consiste en recoger todas las estrellas de un escenario cúbico tridimensional con un personaje que no puede saltar. Ese es el germen de Captain Toad Treasure Tracker. Que me perdonen si esto ya había ocurrido anteriormente en el mundo de los videojuegos, pero parece que estas cosas sólo las puede hacer Nintendo. Y, encima, les salen bien.

Les salen bien porque Nintendo no se ha limitado a coger la idea, añadir niveles al tuntún y recoger los euros de sus fieles seguidores. Para empezar, se entiende que es un juego "menor", con un tiempo de desarrollo más corto de lo que se estila para los denominados "triple A". Y eso lo vemos reflejado en un precio reducido de lanzamiento. Precio, eso sí, que probablemente no bajará mucho con el paso del tiempo, como ocurre con la gran mayoría de títulos del catálogo first party de Nintendo.


Por otro lado, el objetivo del juego es el que es; nada de engordarlo artificialmente. El concepto y la mecánica son las que se gestaron en el minijuego de 3D World. En un mundo 3D muy reducido, y cuyo punto de vista (casi siempre) en tercera persona podremos mover (casi) en cualquier ángulo, que prácticamente cabe entero en la pantalla, partiremos de un punto A y tendremos que llegar hasta la estrella en un punto B. Además, opcionalmente, en cada pantalla podremos recoger tres gemas, así como completar un reto "secreto" (que lo es hasta que completemos el nivel por primera vez). Ya hemos comentado que Toad no puede saltar, ya que le pesa demasiado la mochila que lleva a cuestas. Pero tiene algunas otras habilidades, como subir por escaleras, disparar unos nabos que puede recolectar del propio escenario, o incluso coger un pico e ir rompiendo paredes al son de la música de Donkey Kong arcade cuando cogíamos el martillo.

Pero el equipo de desarrollo se ha preocupado de darle unas cuantas vueltas de tuerca. Algunos elementos del escenario se pueden mover tocando la pantalla de mando, o bien soplando. Encontraremos las típicas fases de los juegos de Super Mario en las que nos enfrentaremos a un enemigo final. ¿Cómo, si no puede saltar y apenas disparar? Pues os invito a que lo experimentéis, porque son de lo más creativo.

Se puede decir que no es un título hecho sólo para hacer caja, lo que lógicamente es el objetivo de todos los juegos. Se nota que lo han mimado hasta el detalle. Y además ofrecen contenido adicional "gratis". Niveles extra tanto si tienes Super Mario 3D World como si adquieres el Amiibo de Toad (que creo que todavía no está a la venta). Vale, en este último caso no es gratis.

Entonces, ¿estamos ante el juego del año? Pues no, tiene sus virtudes, pero también sus defectos. Para empezar, la duración global si lo exprimimos al 100% no está mal (a mí todavía me queda). Pero tras un par de horas de juego que, como te descuides, consumirás en la primera partida, ya has visto los títulos de crédito. Y eso asusta, porque es un juego más barato de lo habitual, pero no dejan de ser 30 euros. Seguimos con que los puzzles son bastante accesibles. Conseguir el 100% no es un paseo, pero tampoco imposible. Y, por último, una vez desvelados sus secretos, se me antoja complicado que apetezca volver a jugar. Aunque, en mi caso, y dada la cantidad de juegos que tengo pendientes, tampoco es un problema.

En resumen, creo que es un imprescindible del catálogo de WiiU, por cómo es la mecánica de juego y porque no encontraremos nada igual en otra plataforma. Y, además, a un precio un poco más accesible de lo habitual.

martes, 24 de febrero de 2015

Juegos: Assassin's Creed IV Black Flag (XBox 360)

Tendría que revisarlo pero, deportivos aparte, es posible que Assassin's Creed sea la saga de la que tengo más títulos, siendo todos de la misma consola (XBox 360, aunque esto lo matizaré más tarde). Estaba revisando el archivo del blog, porque no recordaba haber escrito sobre ninguno de ellos. La memoria me ha traicionado: sí que hay un par de entradas, sobre la demo de Assassin's Creed Revelations y, una bastante reciente, sobre Assassin's Creed III.

No es Black Flag el último título para esta generación. Simultáneamente al fallido (y durante largoa tiempo deseado por mí) Assassin's Creed Unity, se lanzó Rogue, se entiende que para amortizar un poco más la franquicia y aprovechar el tirón y las ganas de asesinos para aquellos que no hemos dado el salto a las nuevas consolas. Sin embargo, sí que es probable que sea un punto y aparte para mí (nuevamente tendré también que matizarlo), así que aprovecharé este post para hacer balance. Pero, primero, voy con el IV.


Ya venía escamado de la entrega anterior, pero me habían hablado mejor de esta y había que darle una oportunidad. Y el juego no está mal, pero no es lo que yo espero de un Assassin's Creed. Los piratas tienen su punto, pero la historia no me ha enganchado y las batallas navales tampoco. Además, aunque el juego no es para nada difícil, sí que es casi imprescindible (que no obligatorio) mejorar tu barco para poder superar cierta misión. Lo cual te obliga a "recolectar", ir de acá para allá buscando bronca con otros barcos para abordarlos, rapiñar su oro y sus mercancías y poder así comprar mejoras para el Jackdaw, que así se llama nuestro barco, el de Edward Kenway. Odio que me obliguen a hacer tareas repetitivas y tan poco motivadoras sólo para poder avanzar en la historia. Y por historia me refiero a la que transcurre en el Caribe del siglo XVIII, que la parte contextualizada temporalmente en la actualidad no llega ni a relato corto. O yo no le veo la gracia o no sé qué sentido tiene. Podrían dejarla ahí sin más.

Gráficamente es muy bonito, aunque en el aspecto interacción de personajes la cosa cambia, no está tan bien como los primeros, o igual es que mi memoria está edulcorando los recuerdos. El sonido también es de notable, canciones de piratas incluidas, todo un detalle que te arranca una sonrisa mientras vas surcando los mares en busca de fortuna.

Por cierto, que entre los borradores de este blog he encontrado una entrada sobre Assassin's Creed (la primera entrega), fechado en diciembre de 2009. Apenas un par de párrafos en los que comentaba que el juego había sido una decepción, principalmente porque los medios y la propia Ubi Soft ya se habían encargado de poner las expectativas por las nubes, y eso no es bueno.

Pensemos que el juego fue lanzado en 2007, aunque llevarían probablemente desde 2005 dando la matraca con él. Yo compré la PS3 en 2008 y este juego cuando ya lo liquidaban en 2009. Sin embargo, problemas de expectativas al margen, me gustó lo suficiente como para tener ganas de más. A ver, el juego era un Prince Of Persia con templarios y para "next-gen". Como para no gustar. Así que compré el siguiente en cuanto se puso a un precio razonable, lo cual debió de suceder allá por 2010 (gracias play.com por guardarme el histórico de compras). El problema es que no me lo enviaron para PS3, que era la versión que yo había adquirido, sino para XBox360. Y no lo descambié, ahí se quedó, a la espera de tener la consola. Lo que, si mal no recuerdo, ocurrió allá por febrero de 2011. A partir de ahí toda la saga ha ido en la consola de Microsoft. Incluso el primero, vendí la versión de PS3 para comprarme la de XBox. Es por ello que no dispongo de las estadísticas de juego (tampoco sé si el propio título las incorporaba), y es probable que lo rejuegue.

¿Por qué iba a hacer esto último, si he acabado un poco cansado de Assassins? Por completismo, podría ser, pero también por recuperar las sensaciones de la mecánica original. Recordemos lo que he dicho antes: "Prince Of Persia con templarios". Sí, y con toques de Splinter Cell. ¡Ambos son parte de mis juegos favoritos! En este primer Assassin's, las plataformas y el sigilo son parte importante de la acción. Vamos, que son el juego. Una mecánica que se fue perdiendo  ("casualizando", como dicen por ahí) en favor de introducir otros elementos de mundo abierto, de rol y de "recolección".

En su momento fue un bajonazo ver vídeos de templarios y, nada más empezar, encontrarte con el patán de Desmond y ver que todo es una simulación. Pero el juego mola. Y la saga, es cierto que añadió algunos elementos interesantes, y la historia en Italia era muy buena, pero se cargaron la esencia. Y Desmond, su historieta, siguió apestando.


A continuación detallo el porcentaje de progreso y el número de horas que he echado a cada entrega. No está mal:

  • AC II - 79,57% (24'5 horas)
  • AC II Brotherhood - 46,04% (13 horas)
  • AC II Revelations - 58,69% (12 horas)
  • AC III - 37%  (15 horas)
  • AC IV - 62% (25 horas)

Me llaman la atención varias cosas. Primero, la relación entre porcentaje y horas se rompe totalmente en AC III y, salvo que el juego no me gustó nada, tampoco sé el motivo exacto. Otro tema curioso es que los recordaba más o menos iguales en cuanto a duración, pero está claro que no es así. Es más, casi podría jurar que el III se me hizo más largo que todos los demás.

Diréis que soy masoca, son muchas horas invertidas en una saga que, a cada entrega, me va decepcionando. Y que todavía me plantee rejugar al primero. Pues sí, es posible que haya algo de eso.

Y, ahora que no me lee nadie, soy consciente de que compraré el Rogue cuando baje de precio y lo jugaré. El Unity (y la PS4), de momento, me los ahorro.