¡VAPF!


¡Vete al peo, Fede!

Primeras impresiones con Playstation VR

Este año a los Reyes Magos se les ha ido la pinza. Totalmente.

Playstation VR

Han pasado poco más de tres meses desde que probé las Playstation VR y este 6 de enero han llegado a casa. Por desgracia, ha habido un pequeño contratiempo que me ha impedido estrenarlas el mismo día. La incomprensible decisión de Sony de no incorporar la necesaria Playstation Camera en el pack con la gafas de realidad virtual. Sí, lo indica en la caja, pero qué iban a saber los Reyes. Son magos pero tienen muchísimo trabajo y no se percataron de ese detalle. Nada que no se pueda solucionar haciendo un pedido a Amazon, pero sigo pensando que es más un fallo de Sony que otra cosa.

Y ya ha sido mala suerte, porque en su momento compré el Eye Toy, la Playstation Eye, el Kinect... Con la Playstation Camera me planté, ya que me pareció un poco tomadura de pelo tener que comprar una cámara nueva para cada consola. Ya estaba bastante mosqueado con el hecho de que ni los mandos ni el volante me iban a servir para la nueva consola. Afortunadamente con los mandos Move sí que piqué (tengo 2) así que ese dinero ya lo tengo gastado desde hace mucho tiempo y no necesitaré comprarlos ahora.

El montaje no es complicado y está bien explicado en las instrucciones de “uso rápido”. Eso sí, te juntas con un buen puñado de cables y cacharros, a saber: las gafas, una cajita que es un procesador de imagen, unos cascos intra-auriculares, un cable USB de la caja a la consola, un cable HDMI de la caja a la consola, otro de la caja a la tele y un alargador doble (HDMI + ¿datos?) de la caja a las gafas. Desde luego no es algo que puedas estar poniendo y quitando, es mejor tenerlo siempre instalado.

Las gafas son sencillas de colocar. Además, la primera vez que las conectas aparece un tutorial en pantalla. Una vez puestas, son bastante cómodas. En cuanto te bajas la visera y te colocas los cascos, te aíslas en tu mundo virtual. Tanto que mi mujer no tiene claro cómo va a avisarme de que necesita algo de mí cuando esté jugando sin asustarme. A ver si se nos ocurre alguna forma de hacerlo. Lo único que resulta un poco incómdo es el cable que queda colgando.

Un detalle que de primeras no me gustó pero que igual tiene su lógica es que no puedo utilizar los cascos 7.1 a la par que las gafas. Los cascos han de conectarse a un mini jack que hay en el cable de las gafas, no al puerto USB de la consola, obteniendo de ahí el sonido. Imagino que será porque la ubicación tridimensional del sonido la calcula el propio periférico a partir de la posición de la cabeza.

En cuanto a los juegos, también me han traído un Driveclub VR. Quién me iba a decir que Driveclub sería el juego que me hizo plantearme, y luego aplazar, la compra de una Playstation 4. En este caso también ha sido el principal culpable de que la realidad virtual haya entrado en casa. Estamos de acuerdo de que los gráficos del juego son malos (de hecho, peores de lo que recordaba de cuando lo probé), pero la sensación de inmersión es buenísima en los coches convencionales y grandiosa en los monoplazas.

Driveclub VR

Además del disco que acompaña las gafas, me he descargado algunas demos que iré comentando por aquí, si es que encuentro algo destacable. De momento, sí que me gustaría hablar de un par de experiencias que ya he probado. La primera, la misión VR de Battlefront. Estar dentro de un X-Wing es algo que todos hemos soñado desde pequeños, y aquí tenemos la forma más “realista” (y, probablemente, la única) de hacerlo. Por otro lado, me ha sorprendido muy gratamente uno de los juegos de The Playroom VR. En concreto, el del robot que tiene que rescatar a otros robots. Imaginad que estáis jugando en un mundo del estilo del de Mario 64 solo que, en este caso, tú mismo estás “dentro” de la escena. Es decir, manejas al personaje en tercera persona como si fuera un robot teledirigido. Incluso si miras hacia abajo puedes ver una representación virtual del Dualshock 4. Me ha dejado muy impresionado.

Para finalizar me gustaría hacer notar que el uso de las gafas marea, efectivamente. Aunque no he podido probar las versiones finales ni de HTC Vive ni de Oculus Rift (la versión de desarrollo también me mareaba), tengo la impresión de que no es un problema que se pueda achacar directamente a Playstation VR, sino al hecho de que estamos engañando a nuestro cerebro de alguna manera; nuestros ojos y oídos están percibiendo una sensación de movimiento que no se corresponde con el hecho de que nuestro cuerpo esté quieto. Por eso, jugando a Driveclub no hay mayores problemas, ya que estamos sentados y con el volante entre las manos, salvo cuando tenemos un accidente o hacemos un trompo y nuestro cuerpo no siente la deceleración ni la fuerza centrífuga.

Es un periférico caro y, al ser la primera versión, es evidente que quedan cosas por pulir. En este caso me he convertido en un “early adopter” y, ¡qué narices!, voy a disfrutarlo. No deja de ser algo que soñábamos los niños de los 80. Al menos espero que saquen algún juego más de conducción, aparte de Gran Turismo Sport, porque es el género con el que me apetece más sacarle partido a la realidad virtual.


San Silvestre Las Rozas 2016

El último post el año en este blog empieza a ser una tradición, como lo es para nosotros despedir el año corriendo. En esta ocasión, repetimos el escenario del pasado año, Las Rozas. Es el sexto año consecutivo que corremos en San Silvestre y el segundo en esta localidad madrileña. Como ya comenté hace 366 días, nos encaja muy bien que se trate de una carrera matinal. La San Silvestre Vallecana tiene un gran ambiente, pero tanta afluencia de gente hace que el barrio se convierta en una ratonera de la que se hace muy complicado salir, y más si llevas prisa para volver a casa, ducharte, vestirte y acudir a casa de los familiares que correspondan ese año para la tradicional cena de Nochevieja. De esta manera, ya has corrido todo lo que hay que correr por la mañana y el resto del día te lo puedes tomar con tranquilidad.

Dorsales San Silvestre Las Rozas 2016

La organización ha solucionado el problema que hubo con las camisetas y esta vez se entregaron junto con el dorsal durante las dos jornadas previas a la carrera. No son especialmente bonitas y ya empezamos a tener los cajones un poco saturados. Una barrita de “alpiste para pájaros” y un par de folletos de publicidad completaban la bolsa del corredor.

Este año la temperie ha sido más agradable que en la anterior ocasión. Aunque la mañana ha amanecido fría, ha lucido el sol durante todo el recorrido, también sin cambios. Un gran contraste con la lluvia y niebla de 2015. Incluso el pueblo parecía diferente, más alegre. Además de los puestos de avituallamiento oficiales, unos simpáticos críos nos obsequiaron con unas ricas gominolas. También hemos podido disfrutar de música en directo en algunos puntos del recorrido. Por lo demás, sólo había que disfrutar corriendo y tener cuidado en algunas zonas con el hielo todavía presente sobre la calzada.

Aun sin haber entrenado durante el año, mi señora ha mejorado ligeramente su tiempo (1h03’36”), lo cual siempre es una buena noticia. Aunque, como ya sabéis, aquí lo importante es participar y despedir el año haciendo deporte, que es una de nuestras aficiones comunes. Yo aquí voy de acompañante y “liebre”, y lo hago encantado.

Desde aquí os deseo un muy feliz 2017.


Lecturas: Obsequium

Seguimos con los títulos relacionados con la cultura de los videojuegos. En esta ocasión se trata de Obsequium, un libro no demasiado extenso en el que se hace un repaso por la intrahistoria del desarrollo de La Abadía del Crimen, uno de los títulos más importantes de la llamada Edad de Oro del Software Español.


Por añadir algo de contexto a quien lo lo conozca, La Abadía del Crimen es un juego programado por Paco Menéndez, con gráficos de Juan Delcán, que no es otra cosa que una adaptación de El Nombre De La Rosa, la conocida novela de Umberto Eco. Fue desarrollado inicialmente para Amstrad CPC y portado posteriormente a otros sistemas como Spectrum 128K, MSX y PC.


Obsequium se trata de un libro coral, coordinado por Jaume Esteve (que también escribe un capítulo), pero en el que participan otros autores relacionados de una u otra manera con el juego, tanto a finales de los ochenta (cuando fue lanzado) como posteriormente. Es un juego del que se han realizado varios remakes y hay varias personas que se han preocupado de desensamblar y estudiar su código fuente para desentrañar todos sus secretos.

Obsequium

En los diferentes capítulos, escritos por diversos autores, se aborda el juego según diferentes perspectivas: el contexto histórico en el que fue lanzado, su relación con la novela de Umberto Eco y su adaptación cinematográfica, el diseño de la abadía desde el punto de vista arquitectónico (no en vano Juan Delcán cursó estudios de arquitectura), el propio código fuente del juego, cómo fue acogido por la prensa de la época, el diseño del juego desde un punto de vista actual y el legado cultural de La Abadía Del Crimen.

El libro supone un merecido homenaje y reconocimiento a un juego que, en mi opinión, despunta en el apartado técnico pero cojea desde el punto de vista de la diversión. Supone todo un prodigio de cómo encajar una aventura tridimensional en apenas 64 kilobytes de memoria RAM. Quizás por esa limitación, quizás porque sus autores se centraron en el plano más puramente técnico, no es un juego entretenido. Al menos a mí no me lo parece. En su momento conseguí acabarlo en su versión para PC, con ayuda de la guía publicada en el número 33 de la primera época de la revista Micromanía. Sin ella, creo que me hubiera sido totalmente imposible.

Un buen ejemplo de ello es el recientemente publicado remake: La Abadía Del Crimen Extensum, en el que se pulen todos esos detalles de jugabilidad para convertirlo en un título más accesible.

Por cierto, si dispones de una copia original ya puedes atesorarla, o venderla para pagar la hipoteca. Es uno de los juegos que está alcanzando cifras realmente desorbitadas en el mercado de la especulación segunda mano retro.

Con éste creo que he completado la lectura de todos los libros publicados por Jaume Esteve hasta la fecha: los dos volúmenes de Ocho Quilates (que leí hace años pero no he reseñado en este blog), Promanager y este Obsequium.


Martes y trece

No es que sea supersticioso. Me he dado cuenta del día que era al pensar en escribir este post con mis experiencias del día. Y tampoco se puede decir que sea raro o producto de la mala suerte lo que nos ha ocurrido. Pero no deja de tener cierta gracia que haya sido precisamente hoy.

De mi paso por la autoescuela mientras me sacaba el carnet de conducir se me quedaron grabadas un puñado de enseñanzas de mi profesor, Bernar. Una de ellas era que nos repetía, para que se nos metiera en la cabeza, que la señal de STOP significaba: “Si Tienes Ojos, Para”. Es una tontería, pero el mensaje subyacente es muy importante y, por lo que se ve, mucha gente no lo conoce o no lo aplica. Para más inri, en mi primer examen suspendí por detenerme pisando la línea. Es algo que no se me olvidará.

Y no es cuestión de que haya que parar para evitar que te pongan una multa; en la mayoría de las situaciones es peligroso hacer un simple “ceda el paso”. Yo cuando veo un STOP lo tengo claro, sólo pienso en detener el coche delante de la línea. Una vez ahí, mirar y reemprender la marcha de forma segura.

Como digo, saltarse un STOP es como jugar a la ruleta rusa. En la siguiente foto vemos uno que está en un acceso de una autovía hacia el centro de Madrid, con una visibilidad ridícula. Saltarse éste en plena hora punta mañanera es como jugar con el tambor lleno de balas.

STOP incorporación A5 sentido Madrid

Pues en mi caso, parece que lo que es jugar a la ruleta rusa es detenerse. Hoy ha sido la cuarta vez que me endiñan por detrás en este punto. La primera con la moto y, afortunadamente, el vehículo contrario también era otra scooter. De no ser así, posiblemente ahora estaríamos hablando de un accidente mucho más grave.

Es un lugar por el que pasamos todos los días para ir al trabajo, por eso mi comentario anterior sobre la estadística. Algún día nos tenía que tocar. Cuando circulas a diario sabes que, tarde o temprano, tendrás un golpe. De lo que se trata es de evitar que sea grave.

Por ello, lo que más me ha molestado no ha sido el golpe en sí, sino las circunstancias. El otro motorista se ha disculpado de la peor forma que podía hacer: “lo siento, pensaba que ibas a seguir”. Pues no, majo, me iba a parar porque es un STOP y porque vienen coches circulando por el arcén de la autovía (eso daría para otro post completo). Y ya te vale tener intención de saltarte un STOP, no ya por ti, sino porque vas con un niño pequeño, ¿tu hijo?, de paquete en la moto. Afortunadamente no ha pasado nada más grave que un golpe que se ha llevado mi mujer, sin consecuencias, y la rotura de la estribera izquierda.

Estribera rota

Sin embargo, por las prisas y la situación (todavía de noche, mucho tráfico y prisa por llegar a la oficina), hemos intercambiado los teléfonos pero he olvidado apuntar la matrícula, con la esperanza de quedar por la tarde para rellenar tranquilamente el parte amistoso. Pues bien, una vez superado el susto inicial, parece que nuestro inconsciente amigo tiene una vida demasiado ocupada como para molestarse en dedicar cinco minutos a rellenar y firmar el parte amistoso. Incluso siendo "vecinos" (vive en la torre de al lado). Esa desidia combinada con un aire de superioridad hace que me lleven los demonios. Claro, él es una persona muy ocupada, mientras que yo tengo todo el tiempo del mundo para llevar la moto al taller, dejarla allí las horas o días que duren la peritación y la reparación e ir al trabajo en transporte público mientras tanto. Y todo por respetar las normas de circulación.

PD: Al final he podido reparar la moto sin mayor problemas, eso sí, a costa de mi tiempo.


Maratón fallida (por causas ajenas)

Hacía mucho tiempo que no me ocurría nada semejante. Pensaba que ya había dejado atrás mis días de gafe, pero el "Fede de los 90" * vuelve con fuerza.

El día de hoy, 4 de diciembre, es una fecha que tenía marcada en el calendario desde hace muchos meses. En concreto, desde que inscribí en la Maratón de Málaga, allá por el mes de febrero. Era un reto que llevaba tiempo rondándome por la cabeza, que ya he comentado por aquí en alguna ocasión al finalizar alguna de las carreras populares en las que he participado y al que, por fin, me atreví a enfrentarme.

No voy a decir que haya cambiado radicalmente mi vida para enfrentarme a esta carrera, porque no sería cierto, pero sí que he dedicado algunas horas durante los últimos tres meses, especialmente los fines de semana, preparándome para ello. Haciendo tiradas cada vez más largas hasta llegar el pasado 13 de noviembre a los 31,31 km, siendo mi récord tanto de distancia como de tiempo corriendo. Ese día por fin pensé que tenía posibilidades de completar el reto.

Ayer sábado, según llegamos a Málaga, fuimos directos a la feria del corredor a recoger el dorsal y la camiseta. En los expositores nos hicieron algunos "regalos", como billetes de metro y autobús para el día de la carrera. En fin, ya lo tenía todo preparado. Solo quedaba pasar el resto del día, no sin ciertos nervios, y que llegara por fin el momento de la gran cita.

Mi dorsal de la maratón de Málaga 2016

El despertador sonó a las 7 de la mañana, pero yo ya llevaba media hora despierto. No es que durmiese mal, pero sí que estaba inquieto. Había tenido el típico sueño en el que llegaba tarde a la carrera. En cualquier caso, aunque tenía tiempo de sobra, al final casi llego tarde. La cuestión es que los trenes pasan cada 20 minutos, pero los fines de semana por la mañana hay tres de ellos que no circulan. No sé por qué me había hecho a la idea de que el que yo tenía que coger pasaba a las 8 y poco, cuando en realidad lo hacía a las 8 menos cuarto. Menos mal que me dio por repasar los horarios con el tiempo justo de salir corriendo hacia la estación.

Fuera llovía, no demasiado. La previsión del tiempo en el móvil decía que iba a llover moderadamente, tendiendo a remitir a lo largo de la mañana. Sin embargo, la AEMET había decretado la alerta por lluvias. Esperaba que no fuera para tanto, pero estaba muy equivocado.

El tren iba bastante concurrido con una curiosa mezcla de gente. Por un lado, los que íbamos a la carrera, entre los que había bastantes extranjeros. Por otro lado, los chavales que, imagino, volvían a sus casas tras una noche de fiesta. Pensando en estas banalidades, y pendiente del móvil, justo acababa de leer un tweet de la organización comentando que en Málaga capital no llovía cuando el tren llegaba al final de su trayecto. Qué agoreros.

Al salir de la estación, me doy cuenta de que llueve con bastante intensidad. Me encamino hacia la zona de salida, de la que me encuentro a un kilómetro de distancia, intentando cobijarme bajo terrazas y cornisas. Me detengo a medio camino en una marquesina de autobuses. Ya me he calado los pies y parece que llueve con más intensidad. Una mujer extranjera, que acompaña a su marido a la carrera, me pregunta si pienso que vamos a correr con este tiempo. Son poco más de las ocho y sigo confiando en que las predicciones (las de la AEMET no, las otras) se cumplan y la lluvia vaya remitiendo. Me doy de plazo hasta las ocho y media.

El plazo se cumple y sigue lloviendo. Me uno al grupo de corredores que se encaminan hacia los cajones de salida y comienzo a caminar/correr bajo la lluvia. Ya me estoy empezando a calar los pies, lo cual quiere decir que no los volveré a tener secos hasta que vuelva a casa después de la carrera.

Me busco cobijo en otra marquesina cerca de la línea de salida. Se acerca la hora de tomar la salida pero, como es normal, no hay nadie preparado. Parece que está parando de llover. Justo en ese momento nos informan de que la salida se suspende. En principio van a estudiar cómo está el circuito y tomarán una decisión no más tarde de las diez menos cuarto. Si finalmente se corriese, la salida se tomaría a las diez y media.

Aspecto de la línea de salida a las 9 de la mañana

Son malas noticias. Hubiera sido preferible que suspendieran la carrera directamente, pero entiendo que quieran buscar una última baza para correr, pensando en todos los corredores que estamos aquí y, especialmente, los que hemos venido de fuera, con un viaje y un alojamiento reservado desde hace meses.

Esa hora de espera se hace eterna. Pienso si meterme en alguna cafetería a tomar algo e intentar recuperar algo de calor. De camino entro en la recepción de un hotel, donde hay un montón de corredores cobijados, tanto dentro como fuera. No se percibe un ambiente de mal rollo, pero la gente quiere correr. Total, ya que estamos allí, y mojados, parece la mejor opción. Pero vuelve a llover con más fuerza.

He estado mirando en Twitter y la propia organización ha compartido fotos de la ciudad inundada. No creo que se vaya a correr, así que a las nueve y media decido volver a la estación de tren. No me marcharé hasta que confirmen la suspensión, pero si estoy allí podré coger el primer tren que salga sin perder más tiempo. Recordemos que pasan cada 20 minutos. Estoy empapado y, aunque mis ganas de correr la maratón son mayores que cualquier otra cosa, si me paro a pensarlo me doy cuenta de que éstas no son las mejores condiciones.

Lo que se veía desde la estación de RENFE

Son las diez menos cuarto y nadie confirma nada por redes sociales. Como ahora llueve un poco menos, decido volver a la línea de salida, para obtener información de primera mano. Cuando estoy llegando el speaker se está disculpando por la falta de puntualidad y dice que en cinco minutos comunicarán la decisión definitiva. Pasan esos cinco minutos y, como era de esperar, la carrera se suspende. No espero mucho más, echo a correr de nuevo camino de la estación. Ahora mi único objetivo es llegar cuanto antes a casa, darme una ducha de agua caliente y ponerme ropa seca.

Supongo que muchos lo habréis visto por las noticias. Han sido las inundaciones más graves en Málaga en los últimos veinte años. Y aquí estoy yo. Ante algo así no se puede hacer nada más que lamentarse. Pero viendo las imágenes, queda bastante claro que no se iba a poder correr. Aun entendiendo las implicaciones que ello supone para la organización del evento, creo que deberían haber suspendido la carrera desde el primer momento.

Ahora lo que queda es disfrutar con mi mujer del puente, hasta el martes, e ir pensando cuándo y donde me voy a sacar esta espinita que se me acaba de clavar.

* A finales de los 80 y principios de los 90, uno de mis músicos favoritos, si no el que más, era Jean-Michel Jarre. En aquella época, Jarre era un artista cuyos conciertos se podían contar con los dedos de una mano pero, cuando daba uno, era multitudinario. Estamos hablando de cientos de miles de personas. Os podéis imaginar que asistir a un concierto de esos se convertía en un evento muy especial. Pues bien, en 1993, tras el lanzamiento del disco Chronologie, empezó una gira por Europa y, afortunadamente, con visita a Madrid. El concierto se iba a celebrar en el Hipódromo de la Zarzuela. Aun existiendo previsiones de lluvia, se podía leer en la prensa que no había riesgo de cancelación. Pero, finalmente, después de todo el día lloviendo, el concierto se suspendió. Y yo me quedé con las ganas de ver a Jarre en directo. Probablemente sea una espinita que nunca me llegue a sacar. Al menos en aquella ocasión sí que se devolvió el importe de las entradas, pero la frustración no te la quita nadie. No fui el único. En este foro podemos leer testimonios de más gente que vivió aquella jornada.


Juegos: Metal Gear Solid V Ground Zeroes (PS4)

Dicen que a la tercera va la vencida. Y a la tercera vez que he empezado a jugar con este prólogo de Metal Gear Solid V - o epílogo de Metal Gear Solid Peace Walker, porque de primeras no lo tengo claro - ha sido a la que he completado la historia principal.

Ya venía avisado; han sido más o menos un par de horas de juego, con el agravante en mi caso de que la primera hora y media ya la había jugado en la versión para PS3. De hecho, ahora con perspectiva veo que estuve muy cerca de completar la aventura en aquel primer intento.

Por Internet se pueden leer opiniones de gente que piensa que Kojima y/o Konami son unos sacacuartos por cobrar por lo que no deja de ser una versión de demostración. No son los primeros, yo mismo fui en su momento un feliz comprador de GT5 Prologue, ni serán los últimos. Seguro que existen más casos que yo desconozco. No obstante, el juego tiene más contenido que esas dos escasas horas, aunque el resto de misiones secundarias que se nos plantean comparten el mismo escenario. También he leído que fue el público el que estaba arrojando dinero a sus pantallas para poder disfrutar cuanto antes de una nueva aventura del universo Metal Gear. Así que, ¿quién sabe?

Metal Gear Solid V Ground Zeroes

En mi opinión, en conjunto o separado de MGS V: The Phantom Pain, este prólogo, tanto en historia como en cuanto a jugabilidad, es un buen aperitivo que nos hace ubicarnos en el universo del personaje, centrarnos en la historia e ir acostumbrándonos (ligeramente) a las nuevas mecánicas de mundo abierto que nos plantea Hideo Kojima.

Si bien sigue siendo un título que prima la infiltración frente a la acción, aunque nunca al nivel de otras sagas como Splinter Cell o Hitman, el sigilo suele ser el camino más inteligente y, por qué no decirlo, más sencillo. Porque una vez que te descubran, los enemigos irán con todo a por ti. Aunque siguen siendo un poco tontos, y basta con atacar a uno para que el resto acudan a ver qué ha pasado y puedan ser industrialmente masacrados.

He de decir que, en mi primera partida, de las dos que eché hasta completar la historia principal, me pasé media hora pegando tiros y deambulando por la base explorándola en vez de centrarme en los objetivos principales, que son rescatar a Chico y Paz. Y fue un rato muy divertido, sobre todo en cuanto a que me sentí totalmente inmerso en la acción, desde que accedí a la base hasta que me mataron.

El motor gráfico, Fox Engine, luce bastante bien. No es que el de MGS 4 fuera malo, pero se notaba demasiado "plasticoso". En esta ocasión tira más por lo realista, por un uso muy acertado de la iluminación, en lo que parece la tónica general de esta generación. Sin embargo temo que, al ser éste un título intergeneracional, con versiones para PS3 y XBox 360, no se aproveche al máximo posible la potencia de las nuevas consolas. Por otra parte, en mi caso vengo de jugar a Peace Walker, que no es otra cosa que una adaptación HD "de aquella manera" de un lanzamiento para PSP, con lo que el salto gráfico es brutal.

En fin, una vez conocido el destino de los Big Boss, Miller, Ocelot, Huey, Chico, Paz, Amanda, la Dra. Strangelove y demás personajes, incluso sabremos qué ocurrió con la Mother Base de Peace Walker. Veremos, de esta forma, qué nos depara la historia que cierra una saga, al menos con Kojima como creador.

En resumen, si eres un fan de Metal Gear y tienes el resto de títulos, deberías hacerte con este Ground Zeroes. Se puede encontrar barato o, incluso, actualmente en un pack con The Phantom Pain. Si no, puedes leer la historia en Internet y pasar directamente a este último. Ya lo estoy jugando y, de momento, estoy disfrutándolo bastante. Ya veremos a ver qué ocurre con esas críticas que he podido leer, si son o no fundadas, y cuando lo termine compartiré mis impresiones en este blog.


Lecturas: De cero a uno: Cómo inventar el futuro

Los libros que suelo leer habitualmente son de tres tipos: bien novelas, que antes devoraba con asiduidad de camino al trabajo y ahora ya sólo durante las vacaciones o bien, ocasionalmente, aprovechando algún viaje, bien libros técnicos, relacionados con mi profesión, bien libros relacionados de alguna manera con la cultura de los videojuegos. Normalmente sólo comento por aquí los que pertenecen al primer o al tercer grupo.

De cero a uno: Cómo inventar el futuro

El libro que nos ocupa no se puede encuadrar en ninguna de dichas categorías. Está relacionado de alguna manera con mi trabajo o, mejor dicho, con el ambiente de empresas más o menos tecnológicas en el que me muevo. Sin embargo, he de reconocer que es un título que, por mí mismo, no hubiera leído y, ni mucho menos, comprado.

Tras la asistencia el pasado mes de mayo al XIV Encuentro de Responsables de Tecnología en los Medios de Comunicación de Huesca, al que en esta ocasión me han invitado en calidad de proveedor (no de responsable técnico), uno de los patrocinadores nos hizo un regalo que podría calificar de poco habitual. Al menos es la primera vez que me regalan algo así. Se trataba de un libro en formato digital. En un email nos dieron el enlace al libro más un código canjeable por cierta cantidad de dinero en Amazon. No sé si no hay otra manera más directa y transparente de hacer algo de este estilo, pero así fue la cosa.

Eventualmente podría haber empleado el dinero en comprar cualquier otro artículo de la tienda, pero decidí que lo suyo era hacerme con el libro y leerlo cuando tuviera ocasión. Y así lo hice. También he de decir que me sobró una pequeña cantidad de dinero que empleé en comprar la Historia Lógico-Natural de J.J. Merelo y que ya comenté anteriormente en este blog.

El autor del libro es Peter Thiel, un emprendedor de Silicon Valley. En él nos narra básicamente su experiencia a lo largo de su carrera profesional, empezando en Paypal, ya que fue uno de sus cofundadores. Transmite algunas ideas que nos pueden llegar a resultar interesantes si está entre nuestros planes el fundar esa empresa que nos hará triunfar y, con (muchísima) suerte, ser multimillonarios en el futuro.

La mayor parte de planteamientos que realiza son bastante lógicos si nos paramos a reflexionar. El tema es que muy pocas veces lo hacemos, y así nos va. Por ejemplo, cosas como que un fondo de inversión capital-riesgo será más rentable si invierte en unas pocas empresas que si diversifica demasiado su inversión. En este último caso, los posibles beneficios se verían compensados por las innumerables pérdidas. También que, contrariamente a lo que pudiera parecer, la competencia y el libre mercado no ayudan a que una empresa gane mucho dinero, sino todo lo contrario. La competencia hace que todos ajusten los márgenes y tengan que pelearse por un trozo del pastel más pequeño. Lo mejor para una empresa es convertirse en un monopolio en su ámbito de negocio. En ese sentido, también comenta que un pequeño puñado de empresas son las que concentran una gran cantidad de las ganancias. Esto es lo que explica el comentario anterior sobre los fondos de inversión.

En resumen, un repaso por la experiencia del autor en ese mundillo que nos pueda servir de inspiración si queremos "emprender", palabra que últimamente está tan de moda. Y, aunque no sea ese nuestro perfil, alguna enseñanza interesante siempre se rescata.


Juegos: Metal Gear Solid Peace Walker (PS3)

Ya hablé hace algunos años de mis peripecias con la saga Metal Gear. En aquel momento, mi intención era seguir con los juegos para PSP y, como colofón, revivir una vez más el Incidente de Shadow Moses en el remake para Gamecube.

Nada más lejos de la realidad. El tiempo transcurre inexorablemente, nuevos juegos se lanzan al mercado y las intenciones de este pobre jugador son volubles. El año pasado, cuando todavía no estaba convencido de dar el salto a la nueva generación, me hice con una copia digital de Metal Gear Solid V Ground Zeroes a un interesante precio de 5 euros. Al empezar a jugarlo, me encontré con un resumen de los acontecimientos previos que no quise leer de primeras. La misión que te asignan en este juego esta demo de pago consiste en rescatar a unos tales Chico y Paz que se encuentran retenidos en un campo de prisioneros. ¿Quiénes son estos personajes? Pese a que me asaltaban las dudas, seguí jugando hasta rescatar al pobre Chico, encerrado en una jaula. A Paz conseguí encontrarla, pero no rescatarla. Y ahí quedó la cosa.

Ya con la Playstation 4, antes del verano me hice con una nueva copia, esta vez física, del Ground Zeroes y, el juego de verdad, Metal Gear Solid V The Phantom Pain. Ahora ha llegado el momento de jugarlos, ya que he escuchado alabanzas y pestes por igual y no quiero que nadie me estropee las posibles sorpresas. En este punto volvemos al asunto "Chico y Paz". Tras consultar en Google, veo que se trata de dos personajes cuya historia se cuenta en Metal Gear Solid Peace Walker.

No era yo consciente de que este juego para la portátil de Sony ocupa un lugar importante en la historia de la saga. En concreto, se sitúa entre los acontecimientos de MGS 3 Snake Eater y MGS V Ground Zeroes. Además de la versión PSP, también tengo la que viene incluida en el remaster en HD para Playstation 3, que es la versión que he jugado. Además, este título ofrece la interesante opción de ir pasando la partida grabada de una consola a otra.

Metal Gear Solid Peace Walker

Se nota que es un juego concebido para una consola portátil, en cuanto a que la historia se narra a través de diferentes misiones cuya duración suele ser relativamente corta. En este sentido, cambia bastante el planteamiento de lo que suele ser un Metal Gear. Se introducen conceptos nuevos (pido perdón por si ya había algo de esto en los Portable Ops, pero no los he jugado) como la Mother Base, que es nuestra base de operaciones, que tendremos que ir mejorando a base de captar soldados para nuestra causa (el Ejército Sin Fronteras) y desarrollando nuevas armas, vestimentas y objetos con los que equiparnos en nuestras misiones.

Por cierto, hay dos tipos de misiones: las principales, a través de las cuales se narra historia como tal, y las adicionales, que se van desbloqueando según avanzamos y que nos permitirán, en muchos casos, obtener mejoras que nos servirán para afrontar los siguientes retos con mayor facilidad.

Entre nuestro equipamiento, aparte de la habitual diversidad de armamento, aparece un nuevo gadget, el Fulton, que nos sirve para extraer del teatro de operaciones tanto prisioneros aliados como enemigos a los que hayamos dejado noqueados, y que pasarán a formar parte de nuestro ejército en la Mother Base.

Las cinemáticas no son en 3D con el motor del juego, sino que se reproducen con un estilo manga de trazos algo toscos pero que sirven perfectamente para narrar la historia. Además, algunas de ellas son interactivas, por lo que tendremos que estar atentos para actuar cuando sea necesario. Por otro lado, las ya carismáticas e interminables conversaciones de códec, sello de la saga, en este caso se sustituyen por cintas de cassette que podremos escuchar cuando estemos en la pantalla de selección de misión. El códec sigue operativo como una manera de solicitar alguna pista o ayuda, perdiendo casi todo el protagonismo.

Gráficamente el juego no está a la altura de la PS3, siendo como es un remake en HD del título de PSP. Pero lo que no me parece perdonable es que sufra de ralentizaciones cuando la carga gráfica aumenta, lo que normalmente ocurre cuando nos enfrentamos a alguno de los enemigos finales o hay muchas explosiones en pantalla. Los controles, si bien están algo adaptados, tampoco funcionan demasiado bien. En concreto, el cambio de arma funciona tremendamente mal, y muchas veces recibiremos impactos más por culpa de este hecho que por nuestra poca pericia o por el buen hacer de nuestros enemigos. Sin embargo, hay que concederle que en la portátil es todo un portento técnico. De hecho, el juego da la opción de ser instalado en la Memory Stick para mejorar el rendimiento y los tiempos de carga del UMD.

"Completar" el juego me ha terminado llevando unas 16 horas, que no está mal. Entrecomillo la palabra "completar" porque sólo he llegado a superar la batalla con el Metal Gear Peace Walker. El juego continúa con más misiones que aparecen etiquetadas como adicionales, no principales. No sé si me estaré perdiendo algo relevante. Seguro que sí, vistos los giros de la trama. Pero ya me enteraré leyendo por Internet. En principio, y como suele ser norma de la casa, no tengo la intención de acabarlo al 100%.

El juego en sí realmente me ha entretenido, y el hecho de que las misiones sean cortas y que no se abuse de las cinemáticas como en otros títulos de la saga (salvo en unos pocos casos), me hace tener una opinión positiva del juego. Eso sí, jugar a destiempo me hace perderme, como era de esperar, la posibilidad de jugar online. Lo he intentado en un par de ocasiones y, aunque los servidores estén operativos (que no lo sé a ciencia cierta), no he encontrado nadie con quien jugar.

Ahora sí, creo que ya estoy preparado para afrontar el último capítulo (y su prólogo) de la saga Metal Gear.