¡VAPF!


¡Vete al peo, Fede!

Lecturas: El Mundo del Spectrum +

Mi acercamiento a este segundo volumen ha sido totalmente distinto al que tuve con el primer libro. En esta ocasión lo compré al poco de publicarse pero, en vez de devorarlo de cabo a rabo, he preferido degustarlo a pequeños sorbos, leyendo un puñado de páginas según me ha ido apeteciendo, hasta que he llegado al final.

El Mundo del Spectrum +
El Mundo del Spectrum +

Personalmente este libro me ha gustado más que el otro, y recalco que es una percepción subjetiva porque no se trata de que el libro sea mejor o peor que el primero; los conocimientos del equipo y el cariño con el que se ha redactado el volumen están a la par. Sin embargo, los temas tratados a mí me han resultado más interesantes, por la sencilla razón de que las historias que contaron en el anterior me resultaban ya familiares, mientras que desconocía bastantes aspectos de las que se narran en éste, lo cual ha devenido en un mayor disfrute por mi parte.

Técnicamente el libro mantiene el mismo tipo de maquetación de la primera entrega. Como dije en su momento, es visualmente llamativo pero no se conforma con ser un caramelo para nuestros ojos, sino que tiene mucho texto que paladear. Por otro lado, si bien todavía se han colado algunas erratas, así como pequeñas incoherencias de estilo, se nota que se ha realizado un esfuerzo en mejorar el proceso de revisión y corrección respecto al libro anterior, o al menos es la percepción que yo tengo.

La primera parte del libro se centra en las personas, haciendo un repaso de la biografía de un buen puñado de pioneros tanto británicos como españoles. La segunda mitad se centra en desgranar las diferentes disciplinas que entraban en juego a la hora de desarrollar software para el Spectrum, como son los manuales de instrucciones y libros técnicos, el apartado gráfico, el sonoro, la narrativa y las carátulas de los juegos. Para terminar destacando la influencia que ha tenido el mítico ordenador en años posteriores.

Nuevamente tengo que agradecer a Jesús Martínez del Vas que haya dedicado un rato de su valioso tiempo para dedicarme personalmente este ejemplar y así poder atesorar un pellizco de su arte.

El Mundo del Spectrum + - dedicatoria de JMV
El Mundo del Spectrum + - dedicatoria de JMV

Aunque han quedado cosas que contar, parece que el equipo de EMS no tiene planes en el horizonte de lanzar una tercera entrega. No obstante, siempre nos queda seguir su web y su podcast, que seguirán alimentando nuestra curiosidad sobre todo lo acontecido durante aquellos años y sus protagonistas, manteniendo siempre un hueco para la actualidad relacionada con nuestro adorado ordenador.


Juegos: Batman Arkham City (Xbox 360)

El juego de hoy, Batman Arkham City, fue lanzado en 2011, lo que da buena cuenta del ritmo que llevo consumiendo mi catálogo. Es la secuela de Batman Arkham Asylum, que fue lanzado en 2009 y yo jugué en 2015. Lo dicho, a mi rollo, totalmente desfasado. La trilogía se completa con Batman Arkham Knight, ya para la actual generación, y que comentaré en breve porque ya lo he jugado y acabado. Éste Arkham City lo compré hace ya unos cuantos años en su edición coleccionista con una bonita figura de Batman y a un muy buen precio.

Batman Arkham City Edición coleccionista
Batman Arkham City Edición coleccionista

Lo primero que tengo que admitir es que vengo de jugar a God Of War III, así que volver a un esquema de control algo más "moderno" me ha costado más de lo que pensaba. Asimismo, tanto la posición como el movimiento de la cámara se me antojan un poco raros, al menos hasta que me he acostumbrado.

Este título es una secuela "de manual" de la primera entrega. Sobre la misma base se construye un juego con un mapa más grande, con toques de "mundo abierto", algunos ajustes en los combates, mejoras en las armas y los gadgets y poco más. En esta ocasión el escenario pasa de ser el psiquiátrico de Arkham Asylum a la prisión de Arkham City. Bruce Wayne es encarelado en ella, y lo primero que tendremos que hacer será recuperar nuestra equipación de Batman y salvar a Catwoman de ser ejecutada por Dos Caras. Una vez allí, nuevamente irán desfilando una pléyade de villanos del universo Batman. La verdad es que la historia, para alguien como yo al que le gusta el personaje pero que nunca ha leído los comics, está bien hilada, y gusta ir encontrando un antagonista tras otro.

Además de la historia principal, podremos completar misiones secundarias que nos ayudarán a mejorar nuestro equipamiento. Son opcionales, pero su consecución ayuda a que la tarea principal se torne más asequible según vamos adquiriendo experiencia. Los combates vuelven a estar basados en dominar diferentes patrones de botones para los diferentes tipos de enemigo, manteniendo el ya clásico contraataque como valor seguro. Al acabar con cada oleada se suman puntos de experiencia y se recupera la barra de salud. Dependiendo de nuestro desempeño a la hora de memorizar y ejecutar los combos el juego nos parecerá más o menos complicado.

Podemos movernos por la totalidad del escenario desde un primer momento, pero ciertas partes no serán accesibles hasta que vayamos mejorando nuestro equipamiento y habilidades. De esta forma se reaprovecha el mapa, teniendo que revisitar algunos lugares en más de una ocasión.

El "modo detective" nos da pistas sobre los elementos del escenario con los que podemos interactuar. El problema ya lo comenté cuando hablaba de Arkham Asylum: podemos pasar demasiado tiempo en este modo y no disfrutaremos como deberíamos de los gráficos del juego. Adicionalmente, las mecánicas de investigación, aunque sencillas, aportan un punto de credibilidad a la faceta del murciélago como "el mejor detective del mundo" (con permiso de Sherlock, claro).

El uso de la batgarra para movernos por el escenario recuerda mucho al uso del gancho en Assassin's Creed Syndicate. Aunque en verdad la afirmación correcta sería la inversa; si bien yo jugué antes a este último título, se trata de un lanzamiento posterior.

Gráficamente está muy cuidado. El detalle de que la capa de Batman se va rayendo según avanza la aventura me encanta. También me ha gustado especialmente la animación de Catwoman (y no por lo que pensáis, mentes sucias).

Respecto al doblaje, nuevamente repite Claudio Serrano como Batman, lo cual ayuda indudablemente a identificarnos con el personaje. No obstante he apreciado algunos fallos. En algunas escenas intermedias las voces se desincronizan con las animaciones faciales de los protagonistas.

Pero lo peor ha llegado justo al final, cuando el juego se ha quedado sin sonido, imagino que por culpa de algún bug extraño. Eso unido a la imposibilidad de volver a jugar a partir de un determinado punto de control (o al menos yo no he encontrado la manera de hacerlo) ha supuesto que he tenido que ver el final en Youtube. Los títulos de crédito también carecen de música; tan solo un inquietante sonido ambiente. La verdad es que me he quedado un poco chafado, y ya es el segundo juego de esta saga en el que un fallo me arruina la experiencia (aunque el caso de Arkham Asylum, teniendo que rejugarlo casi por completo, fue mucho peor).

Como es habitual, no lo he terminado al 100%. Es más, creo que hay algunos modos de juego extra que ni siquiera he probado, por no hablar de los interminables desafíos de Riddler. Para contabilizar la cantidad de tiempo que me ha llevado ver el final de este título, ya que el propio juego no ofrece dicha funcionalidad, he usado la herramienta Toggl. El problema es que te tienes que acordar de poner el cronómetro en marcha y, lo que es más importante, de pararlo cuando dejas de jugar. En más de una ocasión me lo he dejado encendido y luego he tenido que editar manualmente la hora de finalización de la sesión de juego. En total ha supuesto un poquito más de 13 horas.

Batman Arkham City progreso 1/2
Batman Arkham City progreso 1/2
Batman Arkham City progreso 2/2
Batman Arkham City progreso 2/2

En resumen, como veis, un título muy continuista respecto a su predecesor. Si soy sincero, la verdad es que lo he jugado un poco por compromiso y por enterarme de la historia. Porque lo que realmente me apetecía era jugar a la siguiente entrega de la trilogía: Batman Arkham Knight. Solo lo recomiendo si, como ha sido mi caso, tienes afán por completar la trilogía de juegos.


Pensamiento único

Últimamente estoy un poco desencantado y pesimista con la sociedad en que vivimos. No es una simple sensación sino que ciertas vivencias que estoy experimentando me hacen reflexionar sobre ello y llegar a esas conclusiones. Leed y juzgad vosotros mismos, porque puedo estar equivocado y, de hecho, me gustaría estarlo.

Estaba suscrito a un grupo de Facebook dedicado, supuestamente, a la revista Microhobby. Más adelante explicaré por qué digo “supuestamente”. El otro día, uno de sus dos administradores publicó un mensaje de agradecimiento hacia la persona de José María Matas por la labor de preservación de la revista, labor que se puede ver reflejada en la web microhobby.org. Pensaba que había hecho una captura del mensaje, pero lamentablemente no la tengo.

Me animé a añadir un comentario con la única finalidad de completar esa información. Sin entrar en más detalles ni contar la historia completa, puntualicé diciendo que, sin desmerecer el trabajo de José María, el verdadero artífice de que las revistas estén disponibles para su descarga y consulta fue Manuel Gómez Amate, la persona que, armada con un escáner e infinita paciencia, tuvo los arrestos suficientes para digitalizar él solito las 217 revistas existentes (ahora mismo no recuerdo si también los números especiales).

A tenor de mi comentario, otro usuario preguntaba dónde podía acceder a las revistas escaneadas. En ese momento estaba fuera de casa y, sin comprobarlo por mí mismo, di por hecho que la web de microhobby.org no estaría disponible, así que contesté ofreciendo el enlace a archive.org, donde se está preservando bastante material relacionado con la cultura del videojuego. Posteriormente ese otro usuario me agradeció mi respuesta y así quedó la cosa.

Poco después me llegó una notificación del grupo. Resulta que un administrador ha eliminado mi respuesta con el enlace y me refiere a las normas del grupo, que son las siguientes:

Normas del grupo
Normas del grupo

La norma de no poner enlaces externos es una muy extendida en foros de Internet. Mismamente en el foro de speccy.org, foro que yo mismo modero y cuyas normas co-redacté, también la tenemos. Pero la finalidad no es coartar la libertad del usuario. De hecho, Internet se basa en los hipervínculos, en poder saltar con un clic de una página a otra, ampliando la información que estamos consultando. Dicha norma trata de evitar el spam, que ciertos usuarios publiquen enlaces indiscriminadamente sin relación con la temática para obtener posicionamiento y/o visitas a una página a costa de los usuarios de otra página web y, en nuestro caso concreto, se prohíben los enlaces a sitios de compra venta para evitar que especuladores y personas aprovechadas se beneficien de que, de alguna manera, aglutinamos una comunidad con un interés concreto para publicitar sus ventas a un grupo concreco de personas.

A continuación, o simultáneamente (no lo sé, pero no es la primera vez que ambos parece que se coordinan para entrar en una conversación y dejar meridianamente claro que el grupo es suyo y lo gestionan como les parece), el otro administrador me afea mi primera respuesta, indicando que no es pertinente discutir sobre si Matas hizo o dejó de hacer tal o cual cosa. Vamos, que le importa una mierda que el post inicial esté fundamentado en una media verdad (por no decir una mentira). Lo ha puesto él y la única finalidad parece ser que es dar palmas. Por supuesto no cabe completar la información, argumentar y, ni mucho menos, rebatir.

La gracia que tiene Internet, al menos la Internet con la que yo crecí, es poder enriquecer el conocimiento gracias a las aportaciones de unos y otros, normalmente de forma desinteresada. Por desgracia, no tanto para mí, que lo veo con pena, sino para la gente que no la pudo vivir hace 10 ó 15 años, Internet se está convirtiendo en un lugar muy distinto a aquél, probablemente por ser un reflejo de la sociedad a la que "da servicio".

En resumen, y explicando mis comillas del principio, el grupo de Microhobby de Facebook no parece haber sido creado para honrar la revista sino más bien para gloria de sus administradores, que no hacen otra cosa que plasmar y alimentar sus egos ante cuantos más palmeros, mejor, eliminando cualquier traza de discrepancia. Un grupo donde todo lo que no sea alabar y aplaudir sin criterio no es bien recibido.

Así que, ya que estoy, voy a dar alguna pincelada, de las pocas que todavía recuerdo, de aquella historia. Han pasado más de 15 años, así que sed compasivos conmigo si peco de inexacto.

Básicamente, en aquellos días José María Matas era una persona conocida en el mundillo retro por tener en eBay (anteriormente iBazar) una tienda con material interesante y normalmente bien cuidado, aunque un poco subido de precio (aunque ahora nos parecería un regalo). En un momento en el que, en varios corrillos virtuales, se estaba planteando la viabilidad de escanear una revista mítica como Microhobby para preservar su legado, él tomó la iniciativa de comprar el dominio microhobby.com para albergar las revistas. Obviamente, también incluía enlaces a su tienda, con lo cual había cierto interés comercial. Las revistas quedaron finalmente al alcance de todos pero, honestamente, pienso que se aprovechó del trabajo de otra persona, de un material cuyos derechos no poseía y del alojamiento de un tercero (que no sé si le costaría dinero, pero los escaneos terminaron alojados en una suerte de speccy.org de la República Checa, speccy.cz, no en el suyo) para hacer negocio. Ojo, tampoco digo que se hiciera millonario con eso. Pero se podía intuir cierto ánimo de lucro.

Y lo que me molesta es que, de toda esta historia, sólo se recuerde a Chema como el preservador de la revista Microhobby. Como siempre, los relatos son más complejos, con muchos actores implicados y zonas grises. Y los principales artífices suelen ser olvidados si se preocuparon más en trabajar que en venderse a sí mismos.


Juegos: God Of War III (PS3)

Por ilustrar cuál es mi ritmo habitual de consumo de videojuegos (aunque a veces me lo salto y compro y juego con novedades, especialmente si son de Nintendo), este juego fue lanzado al mercado en 2010 para la consola Playstation 3. Yo lo compré de segunda mano en noviembre de 2013, justo cuando se acababa de lanzar Playstation 4 al mercado. Y desde entonces estaba en la estantería esperando pacientemente su turno junto al resto de sus compañeros.

Sinceramente, no tenía planes de ponerme con él a corto plazo. Sin embargo, con tanta euforia por el nuevo God Of War, al que casi todos mis contactos de PSN están jugando como locos, no iba a dejar pasar la ocasión de hacer el chiste y decir que yo también estaba jugando a God Of War, así que hace un par de semanas se mudó de la estantería a la bandeja de la consola, y hasta hoy.

God Of War III
God Of War III

Conociendo mi memoria de chorlito, de las entregas anteriores tengo recuerdos de la primera que jugué, que fue God Of War II hace ya más de 10 años en una Playstation 2 en la que el título lucía casi al nivel de la siguiente generación de consolas, detalle que se vuelve a repetir en esta entrega. De hecho, viniendo de jugar bastante en Playstation 4, raya a un gran nivel en lo visual. Nada más terminarlo puse GTA V durante unos minutos para hacerme una comparativa "real" de lo que eran los juegos de la generación anterior comparados con la actual, ya que los recuerdos pueden (y suelen) jugar malas pasadas.

Repasando la lista de juegos terminados, veo que también acabé la remasterización de la primera entrega en algún momento que no recuerdo (podría revisar la fecha de la partida guardada, ahora que caigo), y también tengo por ahí las entregas de PSP a las que, por lo visto, no he jugado. Y me da que se van a quedar ahí ad eternum, porque es una consola que tengo bastante abandonada.

Volviendo al título que nos ocupa, la sensación que me ha dejado ha sido muy parecida a la de las dos entregas anteriores. La mecánica en sí misma no me apasiona; sé que es debido a que, en el nivel de dificultad en el que juego (el segundo de los cuatro posibles) incita a pulsar los botones sin demasiado criterio, hasta un momento cercano al final en el que la dificultad de cierto combate sube de manera abrupta. Los puzles no están mal, aunque no he encontrado ninguno en el que me haya quedado atascado. Pero lo que más me gusta, aunque parezca mentira, es tanto la historia que se narra como la ambientación gráfica de la misma.

La mitología griega siempre me ha llamado la atención, y en God Of War III seremos testigos de la aparición de los principales protagonistas y emplazamientos más importantes de la misma. He de hacer una mención especial al tramo final del juego, que no es exactamente como cabría esperar y que me ha sorprendido para bien. En cualquier caso, antes de empezar tenía curiosidad y la duda no me ha quedado resuelta, y es que no tengo claro cómo enlaza con el "nuevo Kratos", si es que existe esa relación.

Mensaje final (God Of War III)
Mensaje final (God Of War III)

Acabarlo me ha llevado poco más de 9 horas repartidas, como he comentado, en apenas un par de semanas. Al principio me costó un poco acostumbrarme al sistema de cámaras fijas y a usar el stick derecho para rodar y escapar de los enemigos en vez de controlar del punto de vista. Pero, una vez hecho, me ha enganchado bastante y no he parado —dentro del tiempo que le puedo dedicar a jugar— hasta completarlo.

Estadísticas de juego (God Of War III)
Estadísticas de juego (God Of War III)

Como viene siendo habitual, no creo que vuelva a dar una segunda vuelta para intentar conseguir el 100% de trofeos, objetos coleccionables y secretos. Me conformo con lo experimentado y tengo muchos juegos pendientes de ser disfrutados.

Un juego continuista dentro de su saga, técnicamente puntero dentro de su generación de consolas y que ha aguantado perfectamente el paso del tiempo desde su lanzamiento hasta nuestros días.


La tiranía de las grandes corporaciones

Hace poco más de dos años, cuando hice los últimos (hasta ahora) cambios en la plantilla del blog, aproveché para añadir publicidad, cosa que también hice en mi canal de Youtube. La finalidad era aprender cómo gestionarlo, ya que nunca pensé que podría llegar a facturar una cantidad suficiente como para cubrir los gastos de alojamiento. Para que os hagáis una idea, en todo este tiempo la recaudación TOTAL, entre blog y vídeos, durante todo este tiempo, ha sido de 3,21€. Por comparar, el alojamiento me cuesta actualmente 4,72€ al mes; hasta el año pasado me costaba más de 6€.

El tema es que Google me avisó ya hace tiempo de que mis vídeos no recibían las visitas suficientes como para incluir publicidad, y se me excluía del plan de monetización. Bueno, son sus reglas, es lo que hay. Y, como digo, tampoco me iban a sacar de pobre.

Otra de las cosas que he ido haciendo estos últimos meses ha sido adaptar la visualización del blog para que fuera más accesible desde móviles, añadiendo una versión AMP ofrecida gratuitamente por un servicio de terceros (mientras saco un hueco para hacer la mía propia), y también haciendo adaptaciones para Facebook Instant Articles, lo que permite a los usuarios de la aplicación de la red social que accedan a mis textos de una manera más rápida. También, por supuesto, con el objetivo de aprender cómo implementar esas soluciones más que por motivos puramente lucrativos.

Pues bien, desde hace un par de semanas me di cuenta de que la integración con Facebook no funcionaba e, investigando un poco, vi que también me habían excluido por un motivo parecido: el tráfico que generan mis contenidos no es "suficiente". Por no hablar que lo que comparto no aparece siempre en los muros de la (escasa) gente que me sigue. Tampoco me quedan muchas más alternativas para llegar a esa gente.

El último episodio de este "drama" ha acontecido justo esta mañana. Me ha llegado un correo de Google con un aviso de violación de copyright musical en uno de mis vídeos, concretamente uno en el que grabé con una cámara en el salpicadero un viaje de vuelta desde el trabajo a casa. Sí, las dos canciones que se reclaman están ahí, sonando de fondo, porque son la música que iba escuchando durante el trayecto. Obviamente no pretendo lucrarme incluyendo en mis vídeos música de terceros, es sonido ambiente (y se escucha fatal). Así que, nuevamente, agacharé las orejas y eliminaré el sonido del vídeo.

Visto el percal, y puestos a quitar cosas, de momento he dejado de enlazar a la versión AMP, aunque eso me perjudique en el posicionamiento de los resultados de búsqueda. También voy a eliminar la publicidad del blog. Y no descarto eliminar más adelante el seguimiento de audiencia. Lo tengo más por curiosidad (por saber qué le puede interesar a la gente de lo que escribo) más que por los números en sí, ya que el blog no llega ni a 300 usuarios al mes. Si también me decidiera a eliminar la caja de comentarios (que tampoco usa casi nadie), creo que podría quitar el molesto aviso de cookies.

Llevo usando Internet desde mediados de los 90 y, quizás por eso, no me está gustando nada en lo que se está convirtiendo.


RetroMadrid 2018

No pensaba escribir esta entrada porque no entraba en mis planes hacer una crónica más o menos detallada del evento, como las hacía antaño, tanto para la revista MagazineZX como en este mismo blog. Sin embargo, ¡qué demonios!, para mí ha sido un evento importante en lo personal, y por qué no reflejarlo en este blog que, si algo es, es personal.

Como este año no hemos salido de puente, me he podido acercar hoy domingo a echar la mañana en RetroMadrid 2018. Y es que a las 12.30h hay programada una charla/coloquio con uno de los programadores más importantes de videojuegos de principios de los 80. Hablo de Jon Ritman, cuyas creaciones, Batman, Head Over Heels pero, principalmente, Match Day y su secuela Match Day II, me proporcionaron cientos de horas de diversión durante mi infancia.

He llegado a las 10.30h y lo primero que he hecho ha sido ir a conocer en persona a Javier García Navarro, con el que estuve charlando y que nos hizo un simpático selfie.

A continuación he aprovechado para estar un buen rato con la gente de RetroWorks, Javier Peña y Francisco Javier Velasco, y charlar con ellos sobre la nueva versión de Los Amores de Brunilda para MSX2, el artículo que publicamos en el número 12 de RetroManiac sobre The Sword of Ianna y algún que otro "salseo" sobre el panorama retro.

Estand de RetroWorks en RetroMadrid 2018
Estand de RetroWorks en RetroMadrid 2018

También he coincidido brevemente con Jesús Martínez del Vas, que me ha dedicado el libro "El mundo del Spectrum +", del que es co-autor, con una generosa ilustración.

Dedicatoria de JMV
Dedicatoria de JMV

Como siempre me ocurre, he primado hablar con la gente antes que jugar con las máquinas allí disponibles. Así que seguro que me he perdido algún juego interesante. Pero es que, casi sin darme cuenta, ha llegado la hora de bajar al auditorio para la charla de Jon Ritman.

He de reconocer que me ha costado un poco seguirla. Supongo que ver series en inglés te hace adaptar el oído al acento norteamericano, y el acento de Jon me costaba. Creo que me he enterado de bastantes cosas pero es ciertamente probable que se me haya escapado algún detalle, así que habrá que estar atentos a las reseñas que se publiquen en adelante para recopilar esos detalles.

Y, como decía, cual fanboy, finalmente me pude hacer una foto con uno de los ídolos de mi infancia, que con mucha amabilidad me firmó su juego Match Day II.

Jon Ritman en RetroMadrid 2018
Jon Ritman en RetroMadrid 2018

Comprando entradas de cine en los 80 y en la actualidad

Ayer escuchaba en el podcast de Vandal Radio y en él comentaban cómo había evolucionado el consumo de videojuegos en todos estos años, mientras que el de otros entretenimientos, como el cine, no había cambiado tanto. Eso hizo encenderse una bombillita en mi cabeza porque, si bien es cierto que la transformación no ha sido tan radical, sí que hemos disfrutado de una evolución, quizás no tanto en lo que es el disfrute de la película en sí como en el acceso a la sala de proyección. Comencemos la historia por el principio.

No fue la primera película que vi en el cine, pero recuerdo perfectamente ir a ver La Guerra de las Galaxias al cine Kursal en una “sesión continua”. En aquella época, a principios de los 80, había cines en los barrios (no existían los centros comerciales con el mismo concepto actual) en los que no solían proyectar películas de estreno —ese privilegio se reservaba para las salas de la Gran Vía y otras del centro de la capital—. Este formato de sesión continua consistía en la proyección de una o dos películas de manera continuada durante toda la tarde (como su nombre indica) de tal manera que tú comprabas la entrada y accedías a la sala en cualquier momento. Normalmente solías entrar un poco antes de que empezara la película que te interesaba, con lo cual veías el final de la anterior. Como veis, una manera muy peculiar que hoy, con todo el tema de los spoilers y demás, se me antoja muy extraña.

Con mis padres fui a ver un puñado de películas. Que recuerde a bote pronto, ET el extraterrestre, Annie, la ya citada La Guerra de las Galaxias, Gorilas en la niebla y Armas de mujer. Cuando ya tuve suficiente edad para ir al cine con amigos, empecé a coleccionar las entradas. Las primeras no eran más que pequeños tickets que el taquillero o taquillera tenía en un rollo e iba despachando. Nada de entradas numeradas, por supuesto. Recuerdo haber hecho buenas colas para comprar entradas, esperando pacientemente a que abrieran las taquillas, y también para entrar en la sala. Como no eran numeradas, el primero en entrar se hacía con los mejores asientos.

Entradas no numeradas
Entradas no numeradas

Recuerdo una anécdota que a mí me parece súper graciosa pero que es una soberana tontería, que fue ir con mi entonces amigo Gustavo a comprar entradas para Parque Jurásico. Nos acercamos los dos a la taquilla y, mientras uno movía los labios, el otro por detrás decía: “Por favor, ¿me da dos entradas para Jarque Purásico?” con la voz de Sergio Mas imitando a José Manuel Lara, por entonces presidente del Español. Si no sois de mi edad ni habéis escuchado el programa de radio Arús con leche, os parecerá una estupidez como una casa.

Más adelante llegaron los multicines y las entradas numeradas (no en todas las sesiones). Pero eso no te aseguraba el asiento, al menos en esos primeros años en los que el sistema informático todavía fallaba. Cuando inauguraron el cine UGC CIné Cité en Méndez Álvaro, a bombo y platillo, resultó que vendieron entradas duplicadas (los mismos asientos a varias personas). Así que esa noche nos quedamos compuestos, sin plan, y con cara de bobos. Y de bobos que éramos, nos conformamos con que nos dieran una entrada para cualquier otro día. Un desastre.

Entradas borradas, imposible saber a qué película corresponden
Entradas borradas, imposible saber a qué película corresponden

Como os he comentado, guardo las entradas de casi todas las películas que he visto. La mayoría de ellas ya ni se puede distinguir de qué película son, ya que suelen estar impresas con impresora térmica, y la “tinta” deja de verse con el paso del tiempo. Así que, cuando abrieron el primer Kinépolis, fue un soplo de aire fresco en ese sentido el detalle de imprimirte las entradas en unas bonitas cartulinas que solían tener carátulas de las películas que estaban en cartel. Esas entradas se conservan mucho mejor. Eso sí, algunas de ellas emplean el espacio de la carátula para un emplazamiento publicitario (de la publicidad en el cine ya si eso hablamos otro día, porque cada vez duran más los anuncios que proyectan antes de la sesión).

Entradas de Kinepolis, de cuando molaba coleccionarlas
Entradas de Kinepolis, de cuando molaba coleccionarlas

Como todo evoluciona, ya hace bastantes años que podemos comprar las entradas a través de Internet y seleccionar los asientos que más nos interesan de entre los que quedan libres. Queda ya muy, muy lejos aquella manida frase de: “por favor, me da dos entradas, que estén centraditas”. Ya podíamos llegar al cine y sólo imprimir allí nuestras entradas para acceder a la sala. Incluso podemos comprar entradas con meses de anticipación. Yo lo he hecho para los últimos estrenos de Star Wars, lo reconozco.

Y el último avance en mi experiencia, ya por terminar este relato, tuvo lugar el fin de semana pasado. Estábamos comiendo fuera y, de repente, pensamos en ir a ver Ready Player One. Sacamos el móvil y, desde el mismo, elegimos la sesión, los asientos y pagamos las entradas. No solo eso sino que, con el mismo terminal, pudimos acceder a la sala presentando un código de barras en la pantalla. Tremendamente cómodo y el golpe de gracia a mi colección de entradas.


Películas: Ready Player One

Hoy, en el día del libro, por llevar la contraria voy a hablar de una película, eso sí, adaptación de un libro.

Ready Player One es una novela de Ernest Cline que leí hará tres o cuatro veranos (y que no comenté por aquí). No me quedó claro en su momento si era una historia de amistad contada como excusa para "vomitar" una montaña de tópicos de la cultura pop de los años 80, o bien el atracón de referencias al cine, la literatura y los videojuegos de aquella época era el vehículo para narrarnos la historia de amistad. En cualquier caso, con dicha ambientación no era un libro que fuera a dejar pasar. Y, si bien no es el mejor que he leído (ni de lejos), me mantuvo entretenido durante unas cuantas horas.

Total que ahora que se ha estrenado la película, dirigida por el mismísimo Steven Spielberg, tenía el mismo impulso de verla que me llevó a leerme el libro, mezclado con cierta curiosidad por saber qué tal lo habrían adaptado.

Y precisamente en lo que entendamos por "buena adaptación" es donde está el quid de la cuestión. Porque, ¿qué es una buena adaptación? ¿Una en la que el libro se traslada a la pantalla escena a escena, plano a plano, prácticamente párrafo a párrafo? ¿O una que logre transmitir las mismas emociones que las experimentadas mientras devoramos las páginas pero con los códigos y el lenguaje propios del séptimo arte?

Yo me decanto por la segunda opción, y en este caso es la aproximación que se ha seguido, creo que con acierto. Primero porque la historia de fondo es la misma (un poco floja y estereotipada, la verdad, al igual que el libro), pero la manera en que se desarrolla difiere bastante. Tanto las pruebas que tienen que superar los protagonistas para conseguir "el objetivo", como la manera en que estos interactúan entre sí para llegar a tal fin, son diferentes en ambos casos. Y me parece bien porque trasladar punto por punto las pruebas del libro al cine hubiera resultado hasta aburrido.

También el contexto cambia. En el libro todas las referencias culturales están claramente orientadas a gente de más o menos mi generación. En la película, en cambio, se han introducido muchos elementos más modernos, orientados a un público más joven. Y es normal, se trata de llevar gente al cine y hacer taquilla. Obviamente el medidor de nostalgia, en mi caso, se ha quedado medio vacío de esta forma.

Si, por el contrario, somos de los de la primera opción, la película nos defraudará claramente. Pero es que hay pocas películas que consiguen una adaptación fiel, en ese sentido, de un libro previamente publicado.

Por concluir, se trata de una película entretenida que, probablemente, si no hubiera sido la adaptación de un libro con cierta tracción y estado dirigida por el Rey Midas de Hollywood, habría pasado más desapercibida. Por intentar citar algún aspecto sin destripar el argumento, la parte de la "realidad virtual" está bastante bien resuelta, pero la parte del "mundo real" podría haber tenido algo más de carga dramática, resultando demasiado plana y predecible en conjunto. Lo bueno es que creo que se puede llegar a disfrutar sin necesidad de ser un friki de la cultura pop tal y como era James Hallyday, el creador de Oasis.