El blog de Fede Álvarez

Videojuegos, libros, música, cine y nostalgia de los 80 y 90

macOS MIDI Thru

Estos días he estado trasteando nuevamente con mis teclados (musicales), a ver si me pongo al día. Hace unos meses apañé la habitación del ordenador para tener siempre conectados el Alesis QS8 como piano y teclado controlador, y el Kurzweil Micropiano, así como la pequeña mesa de mezclas y el ordenador, de forma que puedo ponerme a tocar de forma rápida sin necesidad de mucho montaje y desmontaje. Por desgracia, de momento no le he encontrado acomodo al Korg 01/W FD, que sigue guardado en el armario.

Como interfaz MIDI para el ordenador me compré un M-Audio MIDISPORT 1x1, pensando que no me haría falta más. Y la pega es que, como su propio nombre indica, sólo tiene una conexión de entrada y otra de salida. Así que, a priori, y por entendernos, no puedo tocar los sonidos del Micropiano desde el QS8, o al menos no sin arrancar el Logic y asignar los canales MIDI. Si me hubiera gastado un poco más de dinero en un MIDISPORT 2x2, parece ser que esa interfaz sí que soporta MIDI Thru con el ordenador apagado.

Una búsqueda rápida me llevó a una pequeña aplicación, MIDI Thru, que hace justo lo que necesito. Me obliga, eso sí, a tener el ordenador encendido, pero al menos no tengo que andar entrando en el Logic ni configurando nada. Me ha sorprendido que tenga una puntuación relativamente baja (2 sobre 5). Pero a mí, de momento, no me ha dado problemas, teniendo en cuenta lo simple de su funcionalidad.

Seguro que hay más aplicaciones por el estilo. Será cuestión de investigar. Y, para la próxima, estar más avispado antes de comprarme un cacharro que se me pueda quedar corto antes de tiempo.


No me vuelvo a comprar un libro técnico de papel

El título de esta entrada suena a pataleta, y en cierto modo lo es. También es un poco exagerado, porque la intención es llamar la atención.

Aprovechando las bondades de la jornada intensiva, por fin he podido hincarle el diente al libro "Symfony 5: The Fast Track", escrito por Fabien Potencier, creador del framework Symfony. El libro propone la construcción de una aplicación web muy sencilla (un libro de visitas) que sirve de excusa para repasar la mayoría de componentes que ofrece Symfony. De esa forma iremos descubriéndolos —apenas rascando la superficie— y nos podremos hacer una idea de todas las posibilidades que ofrece.

Desde luego que, para afianzar y ampliar conocimientos, parece un buen plan. Además que fue un libro que adquirí en febrero de 2020 y ya tenía ganas de ponerme con él a fondo. Pero, debido a esta demora, me estoy encontrando algunos inconvenientes.

Symfony 5: The Fast Track - primera edición en inglés Symfony 5: The Fast Track - primera edición en inglés

El libro fue escrito con la versión 5.0 en mente. Dicha versión apareció en noviembre de 2019 y dejó de estar soportada en julio de 2020. Más adelante aparecieron las versiones 5.1 y 5.2. Por ir al grano, la versión actual es la 5.3. Y no sólo eso, sino que hay otras librerías que también se tratan en el libro que, obviamente, después de casi año y medio han recibido sus actualizaciones, algunas con cambios más acentuados que otras. Para complicar aun más las cosas, la versión que dispone de un soporte extendido es la 4.4, que recibirá correcciones de bugs hasta noviembre de 2022 y de seguridad hasta noviembre de 2023.

Por tanto, si te pones hoy con el libro, lo más sensato parece usar la última versión disponible (la 5.3). Ya que vas a estudiar algo, que sea lo más reciente posible. Y eso nos lleva a que hay capítulos enteros del libro que están obsoletos. No digo líneas o párrafos concretos. Digo capítulos enteros. Afortunadamente, tenemos disponible una versión online del libro, versión que se va actualizando acorde a los cambios que se van produciendo en las distintas versiones de las librerías empleadas, así como en el propio Symfony. Pero, si nos vemos obligados a acceder a dicha versión digital, ¿para qué sirve el libro impreso, si no es para decorar (en el mejor de los casos) u ocupar un precioso espacio en la estantería (en el peor)?

Espero que entendáis ahora un poco mejor mi frustración y el porqué no tengo intención de comprar más libros técnicos de papel de este estilo. Me refiero a que la temática trate sobre algo que, por decirlo de alguna manera, siga vivo y en constante evolución. Otra cosa sería comprar uno que se centre en temas más abstractos, como patrones de diseño, arquitecturas, etc., o lenguajes de programación ya asentados, como podría ser el clásico libro de C de Kerninghan y Ritchie.

En cuanto al libro en sí, y ya que estamos hablando de él, la verdad es que me está gustando bastante. Pero hay algunos detalles que, aunque comprendo los motivos, me han desilusionado un poco. El primero es que, aun sabiendo que es un libro de Symfony, creo que abusa demasiado de la "magia" que nos ofrece el framework para automatizar y hacernos las cosas más sencillas. Es lógico aprovecharse de ello, pero estaría bien que explicase cómo funcionan los automatismos por debajo. Creo que así se aprendería más y mejor.

Otro detalle que me ha dejado un poco frío es que se apoya constantemente en Symfony Cloud para los ejemplos de despliegue y uso en producción. Es también normal, ya que es un servicio que forma parte del ecosistema y está totalmente integrado con Symfony, pero al ser de pago, supone una barrera de entrada quizás difícil de sortear cuando queremos simplemente aprender, queremos usar otras herramientas o, simplemente, no queremos pasar por el aro.

Es cierto que todavía no he acabado el libro; me quedan tres o cuatro capítulos. Igual me llevo una sorpresa y tengo que modificar mi opinión, cosa que haré encantado. En cualquier caso el balance es positivo. Y, como poco, ya me ha servido para anotar algunos temas sobre los que quiero y debo profundizar más, por curiosidad y para seguir intentando que mi rendimiento en mi trabajo sea cada día un poco mejor que el anterior.


Cómo extirpar el "condensador de la muerte" de una Xbox

Me alarmé bastante cuando me enteré de rebote de este tema, gracias a un comentario en el grupo de Telegram de RetroManiac. He de reconocer que no sabía nada, y mira que intento estar al tanto de este tipo de historias, sobre cómo modificar consolas y preservarlas de la mejor forma posible. La consola está operativa, aunque obviamente ahora la enciendo una ínfima cantidad de veces en comparación a cuando la compré allá por unas lejanas navidades de 2001. Muy de vez en cuando la pongo para jugar algunas partidas al Out Run 2 y poco más. La última vez, en septiembre de 2020. Sí, apunto cuándo fue la última vez que encendí cada uno de mis antiguos cacharros. Los condensadores, aparte de otros componentes electrónicos, suelen dar problemas con el paso del tiempo.

Por lo visto, hay un condensador en la placa base, el encargado de mantener la hora del sistema (en vez de usar la típica pila CR2032) que tiene una tendencia suicida a reventar y desparramar su ácido contenido por la placa, provocando un desastre que puede acabar con el funcionamiento de la propia consola. Si hacemos la búsqueda "Xbox death capacitor" encontraremos algunas referencias.

Lo primero que hice fue desarmarla lo antes posible y confirmar su estado de manera visual. Afortunadamente, aún no se apreciaba ningún rastro del posible desastre, así que sólo quedaba buscar un hueco en el que reservar media hora para poder realizar la intervención.

Cabezas Torx 10 y 15 necesarias para el desmontaje. Cabezas Torx 10 y 15 necesarias para el desmontaje.

En mi caso, al ser una consola versión 1.4 y con chip, la solución es bien sencilla: basta con extirpar el condensador, sin más. Para ello, una de las formas de hacerlo es localizar los puntos de soldadura en la parte posterior de la placa y calentarlos con la punta del soldador mientras sujetamos el condensador con unas pinzas y lo vamos moviendo de un lado a otro, con cuidado pero algo de tracción, haciendo vaivén hasta que termina por soltarse. Obviamente, sólo podremos hacerlo accediendo a dicha parte trasera de la placa, para lo cual deberemos desmontar la consola casi por completo. A continuación os cuento cómo:

Carcasa inferior de la Xbox. Carcasa inferior de la Xbox.

Lo primero que tendremos que hacer dar la vuelta a la consola y retirar los 6 tornillos de su parte posterior; 4 de ellos están ocultos tras los soportes de goma de las esquinas y, los 2 restantes, bajo sendas pegatinas. En mi caso, como ya había abierto la consola previamente para instalarle un modchip, dichas pegatinas ya estaban rotas.

Los 6 tornillos que sujetan la carcasa. Los 6 tornillos que sujetan la carcasa.

Volvemos a poner la consola boca arriba y podemos retirar la tapa superior. Quedarán a la vista la unidad óptica y el disco duro, que están colocados en sus respectivos soportes de plástico. Para poder retirarlos, lo primero es desconectar el cable IDE que va de la unidad de DVD al disco duro.

Cable IDE DVD y disco duro. Cable IDE DVD y disco duro.

Después deberemos sacar los 3 tornillos que inmovilizan los soportes de ambas unidades:

Soportes DVD y disco duro. Tornillo 1. Soportes DVD y disco duro. Tornillo 1.
Soportes DVD y disco duro. Tornillo 2. Soportes DVD y disco duro. Tornillo 2.
Soportes DVD y disco duro. Tornillo 3. Soportes DVD y disco duro. Tornillo 3.

Una vez lo hayamos hecho, si desconectamos el cable de datos que va a la parte trasera del disco duro, podemos retirar ambos componentes sin desmontar más cosas: uno hacia atrás y el otro hacia la derecha, de la manera que se indica en la imagen.

Apartamos el DVD y el disco duro para poder acceder a la placa base. Apartamos el DVD y el disco duro para poder acceder a la placa base.

Lo siguiente será desconectar todos los conectores que llevan cables desde los distintos componentes a la placa base. Hay 7 que están marcados en la siguiente imagen.

Conectores a la placa base que debemos desconectar. Conectores a la placa base que debemos desconectar.

Por último, tendremos que retirar los tornillos que sujetan la placa base a la carcasa. Son 10 y están marcados en la siguiente imagen.

Tornillos que sujetan la placa base a la carcasa. Tornillos que sujetan la placa base a la carcasa.

Una vez con la placa en nuestras manos tendremos total acceso al condensador maldito. Hay varias formas de extirparlo; yo lo he desoldado empleando la técnica que explicaba más arriba.

El condensador de la muerte. El condensador de la muerte.

Así queda la placa una vez hemos desoldado el condensador. En mi caso he tenido tanta suerte que no ha sido necesario limpiar nada. En caso de que haya vertido algo de ácido, y la avería no sea definitiva, se puede limpiar con un bastoncillo impregnado en alcohol.

La placa base liberada de su silencioso asesino. La placa base liberada de su silencioso asesino.

Un primer plano del condensador.

Carcasa inferior de la Xbox Carcasa inferior de la Xbox

Y ya estaría. Ahora hay que volver a montar la consola siguiendo los pasos anteriormente citados en orden inverso. Aunque yo recomiendo conectar los cables y comprobar que funciona antes de atornillar y cerrar.

La consola funciona como siempre liberada del yugo del condensador de la muerte. La consola funciona como siempre liberada del yugo del condensador de la muerte.

Si tenéis una Xbox, no dejéis pasar mucho tiempo sin revisarla y extirpar este componente. Quien sabe si ya podría estar dañada. Ojalá que no y que tengáis la misma suerte que yo he tenido en esta ocasión.

Actualización 20.07.2021

Tras compartir con ellos este post, los compañeros del grupo de Telegram de RetroManiac me hacen algunas precisiones que creo que son relevantes.

Aunque "condensador de la muerte" es un nombre muy llamativo, el componente en realidad es una pila. Una pila como las que se usan en los ordenadores para mantener en hora el reloj cuando están apagados. Por eso es ácido lo que lleva dentro y es tan peligroso si se derrama.

Es un mal que, por lo visto, también puede llegar a afectar a otras consolas, como Dreamcast, PS2 o GameCube. En realidad, casi a cualquiera que tenga un reloj interno cuya hora se quiera mantener.


Poniendo una pantalla IPS a la Game Boy

Como restaurar la Game Boy Color me salió bien, después de haber visto ya varios ejemplos de gente que lo había hecho, este mes decidí tirar la casa por la ventana y comprar en AliExpress una pantalla IPS para la Game Boy. Creo que es el pedido más caro que he encargado en dicha tienda con diferencia (me ha salido por 50,50€).

Tenía dos posibles consolas "donantes": la Game Boy "original" que gané en La Quinta Marcha en el año 90, y otra igual que, sinceramente, no recuerdo de donde saqué; intuyo que alguien que quería deshacerse de ella me la reglalaría. El caso es que en ambas la pantalla se ve bastante mal, y la carcasa de la "mía" está en peor estado (lógicamente, ya que le di buen tute en su momento, jugando con ella en la playa y todo). Además, el canal derecho de audio falla intermitentemente. Por tanto, aunque por nostalgia quería que mi Game Boy fuera la donante, finalmente ha sido la otra.

El kit con la pantalla IPS viene con una carcasa y botones nuevos. Por lo que, en realidad, sólo se necesita lo que sería la placa base de la Game Boy, y la electrónica del conector de cascos. Todo lo demás es nuevo.

Game Boy restaurada con pantalla IPS Game Boy restaurada con pantalla IPS

No he documentado fotográficamente el proceso que, por otra parte, no es nada complicado. En unos 15 minutos da para desmontar la consola, extraer la placa base y montar la nueva. Son 6 tornillos exteriores con cabeza Tri-Wing y 4 interiores con cabeza de estrella. El kit también trae los dos destornilladores necesarios, así que no tenemos que preocuparnos de nada. Lo que me resultó más difícil fue conectar los dos cables-cinta: el que va de la pantalla a la placa de control, y el que va de dicha placa a la placa principal (la de la Game Boy original, para entendernos).

Queda por ver qué consumo de batería tiene la nueva pantalla, aunque me han comentado que es similar al de la pantalla que venía de fábrica. Obviamente, la calidad de visualización no tiene nada que ver. Los juegos se ven de fábula, y ya no tenemos que dejarnos la vista ni buscar una fuente de luz potente para jugar. Mis cansados ojos lo agradecerán. Eso sí, para jugar en exteriores mantengo mi Game Boy Color con su pantalla de fábrica. Las pantallas retroiluminadas, por mucha potencia que tengan, siempre se ven mejor en interior que a plena luz del día.

Siendo sincero, ha sido una compra totalmente superflua, ya que con la Game Boy Advance retroiluminada puedo jugar perfectamente a los juegos de Game Boy, con la misma calidad de pantalla y de una manera más ergonómica (por lo menos para mi gusto). Pero bueno, un capricho que me he querido dar, sin más.

PS: No pongo el enlace de la página de compra porque ya no existe. He encontrado otra similar que dejo aquí como referencia, aunque no sé cuánto durará. Como es una copia exacta de la original, con serigrafía y todo, igual a Nintendo no le hace mucha gracia y va demandando a estas páginas de cuando en cuando para que dejen de vender.


¡Me han regalado un MSX2!

En los años 80 había cuatro plataformas que, con más o menos cuota, se repartían el mercado de los microordenadores en España, con el permiso de otras opciones más minoritarias. Dichas plataformas eran ZX Spectrum, Amstrad CPC, Commodore 64 y MSX. De pequeño tuve un Spectrum y, cuando empecé a coleccionar retroinformática, uno de mis objetivos era hacerme con, al menos, un ejemplar de cada. Es una meta que ya conseguí hace muchos años, afortunadamente. Porque si tuviera que ponerme ahora, tendría que invertir muchísimo más dinero. De hecho, recuerdo haber comprado el Spectrum +3 y el Commodore 64 no demasiado caros, algo así como 60€ el primero y 40€ el segundo. El Amstrad CPC 6128 que tengo es de mi amigo Miguel Jiménez. Pero el MSX que poseo, un Sony HitBit 75P, la verdad soy incapaz de recordar cómo llegó hasta mis manos.

Como no dispongo de un reproductor de cintas funcional, estuve tiempo jugando sólo a los 4 ó 5 cartuchos que tengo (que no están nada mal). Hasta que me lié la manta a la cabeza y compré el MegaFlashRom de Manuel Pazos. Es una suerte de "Everdrive" en el que podemos, mediante una tarjeta MicroSD, cargar tanto juegos en formato cartucho como en disco, además de algunas otras funcionalidades. Me las prometía muy felices con la idea de poder disfrutar de títulos como el mítico Metal Gear. Pero, ¡ay, ignorante de mí! Resulta que muchos de los juegos más relevantes del estándar japonés no son compatibles con la primera versión, sino con los MSX2, más potentes y más caros.

Esto debió de ser allá por 2013, y en aquel mismo momento me propuse comprar un MSX2. Aunque resultó ser un propósito poco firme en realidad. El tiempo ha ido pasando y todo el material retro se ha ido encareciendo hasta límites obscenos en algunos casos. Recientemente hice, digamos, un "último intento" de localizar algún ordenador MSX2 en venta. Encontré uno en Wallapop por 220€, y escribí al vendedor a ver si aceptaba negociar el precio. Tenía pensado ofrecerle 200€, que ya es más del doble de lo que me hubiera costado si me lo hubiera tomado en serio en 2013. En cualquier caso, muchísimo dinero para algo que, con suerte, voy a usar 2 ó 3 veces al año, como mucho. Antes de contactar con el vendedor le pregunté a mi amigo Pedrete, conocedor de la plataforma MSX, para que me comentase qué le parecía el ordenador en venta. Y ahí quedó la cosa.

Esta mañana ha llamado el cartero al telefonillo. No estaba esperando nada, y pensé para mis adentros: "una multa no puede ser, que tampoco salgo de casa". La duda duró lo que tardó el cartero en subir a casa. Y cuál fue mi sorpresa al verlo salir del ascensor con una caja en un carrito. Eso sí que no me lo esperaba.

Cuando metí la caja dentro y vi el remitente, enseguida empecé a elaborar una teoría. En la etiqueta venía el nombre de mi amigo Pedrete, y si habéis leído los párrafos anteriores, dos más dos son cuatro.

MSX 2 Philips NMS 8250 MSX 2 Philips NMS 8250

Efectivamente. Dentro de la caja venía un MSX2. En concreto, un Philips NMS 8250. Que, por resumir, era el MSX2 que tenía Pedrete antes de comprarse un Panasonic FS A1. En coña le dije que, ya que tenía dos, que me vendiera el antiguo. Y va el mamón y me toma la palabra. No sólo no me lo vende, sino que me lo regala. He intentado pagárselo pero no se deja. Con tiempo tendré que urdir alguna argucia para compensarle.

MSX 2 Philips NMS 8250 - CPU MSX 2 Philips NMS 8250 - CPU

Desafortunadamente, el ordenador ha llegado un poco cascado por las esquinas. Es a lo que te arriesgas al hacer un envío de este tipo. Pero bueno, de antemano ya no estaba en buen estado, y no es nada que no pueda arreglarse con un poco de pegamento. Por lo demás funciona perfectamente. Es un buen trasto, tanto de tamaño como de peso. Como se puede ver en la foto, tiene "forma de PC". Es decir, la CPU por un lado y el teclado por otro. Si puedo elegir, me gustan más los microordenadores que llevan todo integrado en el teclado. Pero siendo un regalo, no tengo queja ninguna.

MSX 2 Philips NMS 8250 - Teclado MSX 2 Philips NMS 8250 - Teclado

Ahora ya no tengo excusa para no ampliar la guía de uso del MegaFlashRom que escribí en su momento y que, por motivos evidentes, se centraba exclusivamente en los MSX primitivos, quedando en el tintero muchas funcionalidades interesantes.

Actualización 20.05.2021

Qué mejor manera de estrenar el ordenador que jugando a Mutants From The Deep, lo último de Locomalito y Gryzor87.

Mutants From The Deep Mutants From The Deep

Restauración de una Game Boy Color

Hace un montón de años, en plena fiebre por hacer crecer mi colección de videojuegos retro, compré una Game Boy Color. No recuerdo la fecha exacta, ni a través de qué plataforma hice el trato (eBay o algún foro, que en esa época Wallapop todavía no existía). Sí que recuerdo que quedé con el vendedor en la zona de Conde de Casal. Incluso recuerdo que me comí un par de sandwiches de Rodilla mientras esperaba. No me resultó especialmente barata, 45 € con caja. Juraría haber visto alguna en el Cash Converters por 15 € más o menos. Hace años, por descontado. Ahora están mucho más caras, ahora todo lo retro está carísimo.

No es que la haya usado demasiado, la verdad. Tuvo su momento en mis viajes en metro para ir a trabajar, donde recuerdo haber jugado a títulos como Star Wars Racer, Pokémon Pinball o Castlevania Adventures. Así que debió de ser por los años 2003-2004, que era cuando trabajaba en Arturo Soria. Luego la he usado también un par de veranos en la piscina. A plena luz del día es como mejor se disfruta de su pantalla.

El caso es que ha llegado hasta el día de hoy con ciertos achaques, algunos de los cuales ya tenía desde el momento que la compré, como ese botón Select "mordido" del que mi amigo Miguel siempre se mofa. El altavoz no funcionaba y la tapa de las pilas estaba rota (un clásico). Si bien, como digo, no estoy seguro de que estuviera así cuando la compré, o bien ha sido producto del paso del tiempo.

El botón select fruto de mofa, ya retirado de la consola El botón select fruto de mofa, ya retirado de la consola

Me dio por mirar en AliExpress, ese lugar donde se vende de (casi) todo. Y resulta que, por poco dinero, he podido comprar repuestos para todo lo que estaba roto: una tapa nueva para las pilas, un nuevo juego de botones, que he aprovechado para ponerlos de color azul en vez de los negros que traía, y un altavoz nuevo. En total, 5,81 €, gastos de envío incluidos, y puesto en casa en poco más de 15 días.

Por poco más de 6 ó 7 € venden carcasas nuevas, con su juego de botones y destornilladores. No vi necesario sustituir la mía, ya que no estaba mal. Pero también es una opción. Las hay de muchos colores y hasta el modelo de Pikachu.

La sustitución también es sencilla. Hay que abrir la consola, que lleva 6 tornillos de estrella de 3 puntas (Tri-Wing, gracias Google). Afortunadamente tenía el destornillador adecuado entre todas las herramientas que he ido atesorando durante los años.

Game Boy Color - Tornillos exteriores Game Boy Color - Tornillos exteriores

También es necesario soltar la placa, esta vez con 3 tornillos de estrella "normales", para poder desoldar el viejo altavoz y soldar el de repuesto. Y poco más, en 10 minutos lo tienes apañado.

Game Boy Color - Tornillos interiores Game Boy Color - Tornillos interiores

Una restauración que ha sido muy barata y que ha dejado la consola como nueva.

Game Boy Color restaurada Game Boy Color restaurada

Juegos: Deadlight Director's Cut (PS4)

Desde que salió este juego en 2012 tenía ganas de catarlo. Reconozco que, como en la gran mayoría de los casos, estaba esperando a alguna rebaja para hacerme con él. Y, de hecho, lo compré en un Humble Bundle e intenté jugarlo (en la partición de Windows que tengo en el Mac), pero iba a pedales. La semana pasada, de casualidad, me dio por mirar en la Store de PlayStation y estaba para PS4 a un precio irresistible: 2,99€. Así que lo compré y me puse con él.

Se trata de una remasterización de la opera prima de Tequila Works para PlayStation 4. Es un plataformas de acción, en la línea de títulos pretéritos, de los que ya he hablado alguna vez en el blog, como Prince Of Persia, Another World o Flashback, o más recientes como Limbo o Inside, ambientado esta vez en una Seattle post-apocalíptica plagada de zombies (perdón, sombras).

Esta escena me recordó a una similar de Another World. ¿Será un homenaje consciente? Esta escena me recordó a una similar de Another World. ¿Será un homenaje consciente?

Visualmente el juego me ha parecido precioso. Incluso diría que desaprovechado, porque la acción trascurre en un plano frontal (es un juego en dos dimensiones), y todo el despliegue que se ve al fondo no deja de ser "adorno". Muchas veces nos dan ganas de movernos hacia esos fondos, pero no es posible en ningún caso. En el plano sonoro también raya a un gran nivel, tanto de banda sonora como de efectos.

La ambientación, sobre todo visual, está especialmente cuidada La ambientación, sobre todo visual, está especialmente cuidada

Me ha resultado curioso que, con el trabajo tan enorme de ambientación y fondos que tiene, no se hayan currado la animación para subir escaleras, y éstas se comporten como una simple rampa. Pero tampoco es un detalle que desmerezca el conjunto, ni mucho menos. Lo destaco más porque me ha llamado la atención que por otra cosa.

Escaleras en rampa Escaleras en rampa

Sin embargo el manejo, ¡ay!, se me antoja poco pulido. En este tipo de juegos es fácil morir si nos precipitamos al hacer un salto. O, en este caso, al haber zombies, si nos lo pensamos más de la cuenta y nos asedian. Hasta ahí, bien. Pero cuando sientes que te han matado porque el protagonista no responde como debiera, es que algo falla. Ocurre a menudo, y no me refiero al tiempo que emplea Randall en recargar la pistola o en sacar el hacha, eso forma parte de las reglas. Pero, insisto, cuando no hace caso a tus órdenes con el mando es muy frustrante.

Nos enfrentaremos a los típicos retos de saltar plataformas. También contaremos, en ocasiones, con armamento de fuego y un hacha, con la que enfrentarnos a las sombras o reventar candados que cierran puertas. No hay ningún puzle que nos haga pensar más de 1 minuto, ni tampoco caminos escondidos ni tener que retroceder a zonas ya visitadas. El juego es totalmente lineal, y moriremos más o menos veces dependiendo de los hábiles o torpes que seamos, pero en ningún caso supone un reto imposible.

Ningún juego sin su "momento Sokoban" Ningún juego sin su "momento Sokoban"

La historia se nos irá revelando según vayamos avanzando en escenas que no son vídeos ni CGIs, sino dibujos "con movimiento". Un recurso que ahorra presupuesto y tiempo de desarrollo, y que ya se ha visto en otros juegos (como, por ejemplo, Metal Gear Solid Peace Walker).

Ilustraciones animadas que sirven para ir hilvanando la historia entre fases jugables Ilustraciones animadas que sirven para ir hilvanando la historia entre fases jugables

Además, también cuenta con su ración de flashbacks y momentos oníricos. Tiene algún giro al final, pero tampoco es el gran relato (post-apocalipis zombie, lo de siempre).

Las clásicas escenas oníricas que ayudan a dar forma al argumento Las clásicas escenas oníricas que ayudan a dar forma al argumento

En el segundo acto, de repente, volvemos a "empezar de cero", sin armas. No es algo extraño, ocurre en muchos otros videojuegos, pero no sé porqué en éste me ha resultado algo forzado. Tiene su justificación porque nos hará enfrentarnos a unas cuantas pantallas de plataformeo y puzles pero, como digo, me ha cortado un poco el rollo, una vez que empezaba a pillarle el truco al armamento que había adquirido hasta el momento.

Segundo acto dedicado al plataformeo Segundo acto dedicado al plataformeo

A lo largo de las localizaciones encontraremos objetos coleccionables: páginas del diario de Randall, que si leemos nos darán más información sobre su historia, carnets de identidad de personas fallecidas y tres maquinitas (tipo Game & Watch) a las que, además, podremos jugar. No es demasiado complicado dar con todos; normalmente basta con apartarnos un poco del camino (y, al ser un juego 2D tan lineal, tampoco hay muchas posibilidades).

Esta maquinita sí que estaba bien escondida Esta maquinita sí que estaba bien escondida

Es un juego cortito, que me ha llevado poco más de 3 horas, repartidas en otras tantas noches. Si te pones con tiempo y ganas, y no eres tan torpe como yo, en una tarde te lo ventilas.

96%-92%-98%, porcentajes tras la primera pasada. No está mal 96%-92%-98%, porcentajes tras la primera pasada. No está mal

Después de terminarlo, hice una segunda pasada para recoger los coleccionables que me había saltado, que tampoco fueron demasiados. Para ello, podemos ir al selector de escenas e ir mirando en cuáles nos hemos dejado algo por recoger.

Podemos rejugar escenas sueltas. Esto sirve también como entrenamiento para el modo pesadilla Podemos rejugar escenas sueltas. Esto sirve también como entrenamiento para el modo pesadilla

Me he quedado a 3 trofeos del platino; está cerca pero no voy a ir a por él. Más que nada porque uno de los trofeos implica acabar el juego entero, de principio a fin, sin que te maten ni una sola vez. No es sólo el dominar lo suficiente el juego como para conseguir tal proeza, sino que la hazaña puede llevar 2-3 horas de partida, un tiempo que ahora mismo no me puedo permitir. Tampoco he probado el "modo supervivencia", que contiene los otros dos trofeos. Igual lo pruebo, por curiosidad, pero no creo que los consiga fácilmente.

Modos de juego Modos de juego

En resumen, es más o menos lo que creía, y de un género de juegos que me gusta. Pero me ha decepcionado un poco el control, esperaba algo más pulido. Es el segundo juego de Tequila Works que me termino, y diría que son productos artísticamente muy trabajados pero a los que le falta algo en las mecánicas y en el apartado técnico para terminar siendo sobresalientes.

Deadlight: final Deadlight: final

Cómo instalar Pi-hole para proteger nuestra privacidad

Hace ya años que algún compañero del trabajo me habló de Pi-hole, un desarrollo de software libre que permite bloquear las peticiones a una lista de dominios que podemos configurar a nuestro gusto. Hasta ahora me he apañado con Ghostery para dichos menesteres, pero Pi-hole va un paso más allá.

Este producto trabaja a nivel de DNS en nuestra red local y, por lo tanto, no es necesario que instalemos nada en nuestros equipos: ordenadores, móviles, tabletas, etc. El funcionamiento, explicado de forma sucinta y lo menos técnicamente posible, es el siguiente: a los dispositivos electrónicos, al conectarse a las redes, se les asigna lo que se denomina una dirección IP. Es un código de 4 números entre 0 y 255 que los identifica unívocamente. Es como si fuera su "número de teléfono". Pero, igual que no nos solemos aprender los números de teléfono de memoria, sino que los anotamos en una agenda (o, más bien, los tenemos anotados en la agenda del móvil), cuando en el ordenador queremos acceder a Google, por poner un ejemplo, no ponemos en la barra la dirección IP de Google, sino que tecleamos "www.google.es". Por debajo, el ordenador hace una consulta a un servidor DNS (Domain Name Resolver), que es el que se encarga de decirle al ordenador que www.google.es se corresponde con, por ejemplo, la direción IP 142.250.184.163, y es a esa dirección a la que se conectar.

Pues bien, Pi-hole lo que hace es implementar ese servicio dentro de nuestra red local, pero de tal manera que, si el dominio que le estamos pidiendo se corresponde con uno de la lista de bloqueo, no devuelve la dirección IP y, por tanto, nunca se efectuará la conexión. Existen listas públicas que se van actualizando constantemente, y que suelen contener dominios de rastreadores, servidores de publicidad, webs de phishing (que intentan hacerse pasar por otras legítimas para robar nuestros datos), sitios que distribuyen software malicioso, páginas pornográficas, etc. Y todo esto, como digo, sin necesidad de instalar nada en cada uno de los dispositivos que usamos en el hogar.

Para que todo funcione de forma transparente, además del servicio de DNS necesitamos habilitar otro, que se llama DHCP, y que suele prestarnos el router que tenemos en casa. Básicamente consiste en que, a cada dispositivo que se conecta a la red (WiFi o por cable) se le "presta" una dirección IP de forma temporal. Normalmente se le suele asignar siempre la misma, pero no es obligatorio salvo que lo indiquemos. Además de la dirección IP, se le dice al dispositivo cuál es la dirección IP del router y la dirección IP del servidor DNS. Como os podréis imaginar, tenemos que desactivar dicho servicio en el router y usar el que incluye Pi-hole, para poder decir a nuestros dispositivos de forma automática que Pi-hole también es el servidor DNS que deben utilizar. Esto debería ser posible de configurar en el router, pero normalmente suele venir capado para que sólo se puedan usar los DNS de nuestro proveedor de Internet.

En casa tengo algunos equipos que están siempre encendidos, como son un NAS o una Raspberry Pi que usamos con Kodi para ver series y películas. O, más bien, usábamos, porque ahora con las plataformas y las suscripciones, la verdad es que poco uso le damos. Así que esta Raspberry parece la candidata ideal para instalar Pi-hole en ella. El NAS sería otra opción, pero el modelo que poseo no dispone de soporte para Docker, así que lo descartamos. Pero si lo tuviera también sería una opción perfectamente válida.

En teoría la instalación es tan sencilla como ejecutar la siguiente línea:

curl -sSL https://install.pi-hole.net | bash

Xbian no está en la lista de sistemas operativos soportados. No obstante, es posible obviar la comprobación y completar la instalación. En mi caso, así lo hice, pero no llegó a funcionar del todo, y no fui capaz de descubrir la causa. Las peticiones DNS llegaban a Pi-hole, pero la respuesta de vuelta no, por lo que no se podía navegar desde los dispositivos.

Así que intenté la segunda opción, que es instalarlo sobre Docker. No voy a entrar a explicar lo que es Docker, daría para un blog entero, y no es el objetivo de este texto. Lo que sí, primeramente, necesité instalar Docker en la Raspberry Pi. Para ello, usé la receta indicada en este foro:

#!/bin/sh

#
# Script to install and check docker on XBian system
# Commands token from here:
#     https://docs.docker.com/install/linux/docker-ce/debian/#install-using-the-repository
#

# Update the apt package index:
sudo apt-get update

# Install packages to allow apt to use a repository over HTTPS:
sudo apt-get install \
    apt-transport-https \
    ca-certificates \
    curl \
    gnupg2 \
    software-properties-common

# Add Docker’s official GPG key:
curl -fsSL https://download.docker.com/linux/debian/gpg | sudo apt-key add -

# Set up the stable repository:
sudo add-apt-repository \
   "deb [arch=armhf] https://download.docker.com/linux/debian \
   $(lsb_release -cs) \
   stable"

# Update the apt package index:
sudo apt-get update

# Install the latest version of Docker CE and containerd, or go to the next step to install a specific version:
sudo apt-get install docker-ce docker-ce-cli containerd.io

# Check, of docker is already running, it should be

status docker

# Verify that Docker CE is installed correctly by running the hello-world image.
sudo docker run hello-world

Una vez instalado Docker, me basé en un par de referencias que encontré para escribir mi propio script:

sudo docker run -d \
--name pihole \
-e TZ="Europe/Madrid" \
-e WEBPASSWORD="$PASSWORD" \
-v "$HOME/.pihole/pihole/:/etc/pihole/" \
-v "$HOME/.pihole/dnsmasq.d/:/etc/dnsmasq.d/" \
--dns=1.1.1.1 --dns=1.0.0.1 \
--restart=unless-stopped \
--cap-add=NET_ADMIN \
--net host \
pihole/pihole:latest

Y ya estaría todo funcionando y sin necesidad de hacer ninguna instalación adicional. Este método de instalación ya incluye una lista de bloqueo, pero podemos añadir más sin ningún tipo de problema. La configuración se guarda en el disco local, en la ruta /home/xbian/.pihole, así que no hay problema si reiniciamos el contenedor, el propio servicio de Docker o la Raspberry.

La consola de administración de Pi-hole La consola de administración de Pi-hole

He probado a usar Kodi y aparentemente no se nota nada en el rendimiento, así que por ese lado también podemos estar tranquilos. El único inconveniente que he encontrado hasta ahora es que la interfaz web escucha el puerto 80, por lo que no podemos usarlo para otras cosas. Eso es por la opción "--net host", sin la cual el servicio DHCP parece no funcionar correctamente. En mi caso no es problema, pero si así lo fuera, habría que pensar alguna forma de solventarlo.

Referencias