¡VAPF!


¡Vete al peo, Fede!

Adiós, Flickr. Hola, Google Photos

Flickr es un servicio de fotos que nació unos meses antes de que yo comenzara este blog, en el ya lejano año 2004. En aquella época, no era tan sencillo como ahora disponer de un servicio gratuito donde subir fotos de cierto tamaño y calidad (en cuanto a resolución, no me refiero a la estética).

De hecho, creo que fue el primer servicio de Internet por el que pagué una suscripción. Y es que era muy goloso, por 60 euros al año (si no me traiciona la memoria) tener almacenamiento ilimitado para las fotos. No obstante, no subí todas, sino una selección de las que quería publicar. El resto están a buen recaudo (o eso espero) en mi disco duro.

La cuenta PRO la mantuve durante unos años, hasta que vi que no le sacaba partido y que me bastaba con una cuenta gratuita, cuyas condiciones eran prácticamente las mismas a cambio de visualizar publicidad.

Poco después de su nacimiento, la empresa fue comprada por Yahoo! Y, tras todos estos años, ya sabemos cómo ha acabado Yahoo!, así que el año pasado, Flickr fue vendida a SmugMug, que no sé ni a qué se dedican. Lo que sí que es cierto es que las condiciones van a cambiar una vez más y vuelve el límite de 1.000 fotos por cuenta gratuita. Así que ha llegado el momento de mover las fotos a otro lugar.

Como se trata de presentarlas a modo de álbum y poco más, he decidido usar Google Photos, que permite esa posibilidad. Durante estos últimos días he hecho la transición de manera totalmente manual. He resubido a Google aquellos álbumes que estaban referenciados desde este blog, y modificado a su vez las referencias para que enlacen a su nueva ubicación. El resto de funcionalidades (tags, geolocalización, gestión de derechos, etc.) las doy por perdidas. Ahora sólo me queda borrar la cuenta y despedirme con cierta tristeza y nostalgia, como cuando se da carpetazo a algo que forma parte de un pasado que viviste con intensidad.

Ya veremos a ver cuándo duran ahí las fotos. Porque hoy nadie se imagina un mundo sin Google, pero seguro que hace 10 años nadie se imaginaba un mundo sin Nokia. Las empresas, al igual que las personas, van y vienen. Os emplazo a comprobar quién aguanta más, si la empresa del buscador —y, más concretamente, su servicio de fotos— o mi humilde blog.

Por cierto, que por casualidad, y debido a mi curiosidad, he encontrado esta herramienta que permite crear un visor de álbumes para incrustar en páginas. Quizás lo utilice en algún momento en este blog.


Arqueología musical

La Navidad siempre suele ser época de nostalgia, aunque no la única. La última vez que hice arqueología en mis recuerdos fue en el mes de mayo.

Pero en esta ocasión, no se trataba de recuerdos informáticos, sino más bien musicales, aunque están relacionados de alguna manera. Creo que sería sobre el año 1996, aunque de la fecha no estoy seguro. Estaba estudiando mi carrera en la Facultad de Informática y, en aquella época, todavía trabajaba como pianista en una orquesta. En la Facultad había varios grupos culturales, organizados por temáticas. Uno de ellos era IDIM, dedicado a la Informática Musical (sí, también son las siglas MIDI al revés). Y por aquel entonces convocaron un concurso de composición de música por ordenador.

En aquellos años, además de tocar, hacía mis pinitos componiendo —pocos, la inspiración y la creatividad nunca han sido mis puntos fuertes. Pero para el concurso no hice una composición propia, sino que opté por versionar una de mi gran amigo Juanpe, un tema llamado Atlantis que había compuesto algunos años atrás en su Yamaha SY22. Pensando en esto me han venido a la memoria algunos sábados por la mañana que quedábamos en su casa para trastear con el ordenador y los sintetizadores. Pero eso daría, no para un post, sino para un blog completo.

Si los recuerdos no me traicionan, aquel tema lo grabé con mi Korg 01/W FD y usando en el ordenador el programa Master Tracks Pro. El sintetizador se conectaba al PC con una tarjeta MIDI Roland MPU-IPC-T. Como todavía tengo el fichero "fuente", a ver si algún día saco un rato e intento ejecutar el programa, conectar el sintetizador y ver qué ocurre. E intentar recuperar aquellas composiciones que yacen en el disco duro deseando ser recordadas.

No me enrollo más, os dejo con mi versión de Atlantis:

PS: Al concurso no presenté esta versión, sino una recortada, a lo "radio edit", para cumplir con las restricciones de duración.

PS 2: Por cierto, que al final no gané el concurso, y en esta ocasión sí que albergaba esperanzas de conseguirlo). No recuerdo si quedé segundo o tercero, y el premio fue una unidad lectora de CD-ROM.


Pequeños propósitos para este año

¿Qué sería de la vida sin las pequeñas cosas? Esos pequeños placeres, ese pequeño yate amarrado a ese pequeño embarcadero de esa pequeña mansión a la orilla de ese pequeño Lago Como...

Para este año me he propuesto algunas cosas que no son demasiado relevantes pero que me apetece afrontar y me veo capaz de cumplir, quizás como preludio de otros retos venideros con más enjundia.

Lo primero va a ser subir a la oficina por las escaleras al menos una vez al día. Está en un sexto piso y la escalera es un poco incómoda, ya que es interior y la iluminación no cuenta con detección de presencia. En otras palabras, hay que ir tocando el pulsador de la luz en algunos de los pisos. Aun cuando he estado en mi mejor momento de forma, parece que siempre me falta un poco el resuello al subir por unas escaleras. Si me lo tomo en serio, tengo curiosidad por saber si seguirá ocurriendo dentro de un año.

Lo segundo va a ser abandonar el “carril del WhatsApp” cuando vaya caminando por la calle. Esto es, nada de sacar el móvil cuando voy andando, salvo que sea por necesidad, como una llamada o un mensaje importante. ¿Y cómo sabré si el mensaje es importante? Bueno, la verdad es que no recibo mensajes apenas, y puedo mirar en el reloj de qué se trata sin necesidad de sacar el móvil. Este mini-reto es un primer paso a la hora de dejar un poco de lado el móvil; siento que le dedico demasiado tiempo en relación a lo que me aporta.

Y, por último, no comprar ningún videojuego durante 2019. Pensaréis: “claro, campeón, y eso lo dices después de haberte comprado God of War, Assassin’s Creed Origins y Red Dead Redemption II, que entre los 3 suman 92 horas de juego”. Pues sí, y aunque parezca una tontería, sé que este es el propósito que más me va a costar. Porque, aunque tengo una buena pila de juegos pendientes de ser disfrutados, siempre encuentro una buena excusa para comprar alguno nuevo. Aunque estoy intentando revertir la situación. Y, ojo, cumplir implicaría no asistir a mi cita anual con Pro Evolution Soccer.

La caza del último Black "Fraude" y el día sin IVA de Mediamarkt (aunque no lo compré allí)
La caza del último Black "Fraude" y el día sin IVA de Mediamarkt (aunque no lo compré allí)

No es que sea una lista demasiado interesante de propósitos para el nuevo año. Pero será divertido volver aquí el año que viene y comprobar qué ha ocurrido. En cualquier caso recordemos que, en esta vida, es importante tener unas metas, pero más lo es saber disfrutar del camino y la compañía.


Black Mirror: Bandersnatch

Parece una casualidad que justo ahora, viniendo de un año en el que he jugado a títulos como Juego de Tronos, Life Is Strange y Detroit: Become Human —y habiendo probado algún otro del estilo como Until Dawn—, el episodio especial de Navidad que Netflix ha preparado para una de sus series estrella (Black Mirror) sea un capítulo interactivo.

Y casi voy a empezar por el final, ya que no tengo claro que la televisión case demasiado bien con este formato. Me explico. Para empezar, no es un capítulo que puedas ver en tu televisor a través del Chromecast (que para nosotros es la forma más cómoda de hacerlo). Se necesita un dispositivo de entrada. En nuestro caso, para solventar esta limitación, tuvimos que conectar el portátil a la tele vía HDMI y llevarnos el ratón a la mesita del sofá.

Bandersnatch (Netflix)
Bandersnatch (Netflix)

Debido a que hay que tomar decisiones (en este caso, elegir entre un par de opciones) en tiempo real, la experiencia me resulta más disfrutable si estás viendo el capítulo en solitario. Si estás con más gente, a ver, tiene su gracia discutir entre una u otra opción, pero el tiempo para hacerlo es muy limitado (si no escoges nada, se toma una de las opciones por defecto), y también te saca un poco de tu introspección.

Por lo demás, bastantes cosas de las que comenté con los juegos citados anteriormente son aplicables aquí. Nuevamente las referencias a los libros de Elige Tu Propia Aventura. En el caso de Bandersnatch, eso sí, me da la impresión de no hay demasiados finales. En algunos casos, literalmente, llegaremos a una vía muerta y tendremos que reintentar desde un punto más atrasado. Aunque los puntos de corte entre escenas a la hora de tomar uno u otro camino prácticamente no se notan, viniendo de jugar a algo como Detroit, no tiene nada que ver. El videojuego gana por goleada.

Por otro lado, para los amantes de los videojuegos retro como yo, hablar de Bandersnatch (un videojuego que fue anunciado pero nunca lanzado) y de los programadores británicos de los años 80 (el apellido de Scott Ritman me suena de algo) es un buen reclamo para avivar nuestra curiosidad. Pero nada más allá. De hecho, si esa es tu principal y única motivación, más allá de un par de chascarrillos, y de la ambientación ochentera (a la que nuestra serie Cuéntame no tiene nada que envidiar, por cierto), acabarás bastante defraudado.

De hecho, más que aquello, lo interesante del capítulo es que es, de alguna manera, se autorreferencia, ya que la trama explora las dudas sobre el libre albedrío precisamente en un formato en el que los personajes están atados a las decisiones que puedan tomar los espectadores. Incluso hay alguna escena en la que se rompe la cuarta pared.

En fin, un experimento que no ha sido el primero ni, seguramente, será el último. Aunque, insisto, para mí el formato televisivo no es el más adecuado, teniendo en cuenta que ahí está el mundo de los videojuegos con un buen racimo de propuestas más interesantes en cuanto a que permiten una mayor flexibilidad a la hora de interactuar con los protagonistas de las historias.


Balance de 2018

Otro año más que se pasa como quien no quiere la cosa. Esto cada día rueda más rápido y no parece que vaya a aminorar. En fin, es la vida y tenemos que aprovecharla de la mejor forma que sepamos.

Por estas fechas, Sony celebra el quinto aniversario de su consola PlayStation 4 y, con motivo de dicha onomástica, permite a sus usuarios generar y compartir un vídeo con sus estadísticas a grandes rasgos. A continuación os dejo las mías.

Lo cual me lleva de nuevo a preguntarme que, si las compañías recopilan mis estadísticas de uso, cuánto tiempo y a qué juego, me gustaría que, al menos, las compartieran conmigo. A mí me gustaría tener acceso a ellas, solo por simple curiosidad.

Curiosamente, Microsoft también me ha enviado un correo electrónico con un supuesto acceso a mis estadísticas del año, lo cual ha resultado bastante patético porque creo que se limitan a Xbox One, y yo no tengo esa consola. Así que se podían haber ahorrado el envío y quedar así de mal. Nintendo, por su parte, ni está ni se la espera.

Me imagino que, de aquí a final de año, me llegarán también los típicos correos de Endomondo y Strava con el resumen anual de mi actividad física. Esta vez no me hace falta que me lo envíen para saber que he bajado el tiempo y el nivel de actividad respecto a años anteriores. Cuando lo hagan (si lo hacen), aprovecharé para incluirlos en este post. Os dejo el de Strava a continuación:

Por otra parte, este año he escrito 36 entradas en el blog, lo que supone una media de 3 al mes. Es una cifra superior a los últimos años exceptuando 2016. No está mal teniendo en cuenta el (poco) tiempo que le dedico, y soy perfectamente consciente de que no creo que vaya a volver a las cifras de casi 100 posts que alcanzó en su momento más álgido, hace más de 10 años. La mayor parte de ellas han sido dedicadas al análisis de algunos videojuegos que he jugado (15) y libros que he leído (6).

Haciendo balance de los propósitos del año 2018, veo que, en cuanto al enfoque del blog, sólo he fallado en lo de los viajes. Este año, y también en 2017, hemos conocido algunos destinos nuevos, como Lisboa, Lanzarote o Berlín, pero no los he comentado por aquí. Fotos sí que tengo para compartir, pero también me he dado cuenta de que no las he subido a Flickr. Y no creo que lo haga, ya que me suena que el servicio volvió (o volverá) a restringir el número de fotos para los usuarios que no somos de pago. Igual debería buscar alguna otra alternativa gratuita y mover ahí todas las fotos que quiero compartir públicamente.

Este año he eliminado la versión para Facebook Instant Articles, implementada el año anterior, por los motivos que comenté en mayo. Por esos mismos motivos no tengo claro que merezca la pena gastar tiempo en una versión para AMP. También he eliminado la publicidad del blog. Y, si este año consigo sacar tiempo para ello, también me gustaría sustituir el buscador de Google por uno propio. Siguiendo ese camino, sólo restarían el servicio de analítica (Google Analyitics) y el de comentarios (Disqus) como servicios de terceros.

Como propósito para el próximo año, me gustaría desengancharme un poco de las redes sociales, en especial de Twitter. Ser más proactivo y menos reactivo. Estar constantemente pendiente de las novedades supone una fuente de frustración para alguien como yo, con una innata curiosidad por aprender, ya que es imposible estar al tanto de todo lo que se cuece y ya no digamos dedicarle el tiempo suficiente para rascar un poco más allá de la superficie.

En cualquier caso, todo esto que he comentado hasta ahora tiene una importancia menor comparado con el reto que se presenta este próximo año, que va a ser el más importante al que nos hemos enfrentado en nuestras vidas.

¡Feliz Navidad y próspero 2019! Y muchas gracias por seguir ahí.


Juegos: Detroit Become Human (PlayStation 4)

En algún momento habría que abrir el debate sobre qué entendemos por un videojuego. Porque, atendiendo estrictamente al significado de las palabra vídeo y juego, este Detroit: Become Human cumple. Sin embargo, más que a aquellos primeros juegos que tuve la ocasión de disfrutar de niño (esos marcianitos, ese comecocos), se asemeja mucho más a aquellos libros de la colección Elige tu propia aventura, de la editorial Timun Mas, que devoraba también de crío.

Detroit: Become Human
Detroit: Become Human

Pues este juego es como aquellos libros pero llevado al extremo, con unos niveles de producción audiovisuales brutales. Es verdaderamente una película interactiva que sabe conectar con el jugador e implicarlo emocionalmente de una manera que pocos juegos consiguen. Trataré de explicarlo sin reventar la experiencia de juego. Porque, esta vez me anticipo al resto del análisis; este juego hay que jugarlo. Y más por los 20 euros que me costó en oferta en el Black Friday, un auténtico regalo.

A veces nos parecerá estar viendo una película
A veces nos parecerá estar viendo una película

Curiosamente durante este año he jugado a títulos con una mecánica parecida, como Juego de Tronos o Life is Strange. Sin embargo, sin desmerecer a ninguno de ellos (sobre todo al segundo, el primero es más ramplón), creo que este Detroit le pasa la mano por la cara a todos los demás.

Un juegos siempre mejora si aparecen mascotas
Un juegos siempre mejora si aparecen mascotas

Como he comentado antes, el juego consigue que empatices con los protagonistas desde el primer momento. Quizás será porque técnicamente es impresionante. De acuerdo, el desarrollo está lo suficientemente encorsetado en cuando a qué cosas podemos hacer (no es un mundo abierto) como para poder optimizar el rendimiento visual. Las animaciones faciales logran escapar por los pelos del valle inquietante, resultando lo suficientemente creíbles dentro del realismo del que están dotadas.

Los androides son simples siervos de los humanos, ¿o no?
Los androides son simples siervos de los humanos, ¿o no?

Quizás será por el tipo de historia que se está narrando, la clásica pregunta sobre si los androides tienen o podrían llegar a tener conciencia alguna vez. Pienso que la verdadera forma de disfrutar este juego es tomárselo en serio y tratar de responder a los diferentes dilemas que se nos plantean como si fuéramos nosotros mismos y, así, seguir avanzando hasta ver cómo concluye la historia según nuestros actos. Porque, a diferencia de los otros juegos que he citado anteriormente, aquí el camino tiene diversas bifurcaciones que, en función de lo que escojamos, nos llevarán a múltiples finales, bastante distintos unos de otros.

Las ramificaciones de la historia pueden llegar a ser bastante complejas
Las ramificaciones de la historia pueden llegar a ser bastante complejas

Y es curiosa la paradoja porque, no siendo un juego de mundo abierto, en realidad tienes mucha más capacidad de influencia en la historia que se relata. Estoy pensando en juegos de acción con un argumento más elaborado, como puedan ser The Last Of Us o Uncharted, u otros más libres pero también con una historia que contar, como los GTA, Red Dead Redemption, Tomb Raider, Assassin's Creed, etc. En todos ellos podemos hacer más o menos lo que nos venga en gana, pero siempre avanzaremos en el relato. Si tomamos una decisión errónea, perdemos en un combate o lo que sea, moriremos y/o tendremos que volver a afrontar ese reto concreto una y mil veces hasta superarlo. Aquí no hay "decisiones erróneas". Y si un personaje pierde en un combate, es posible que muera. Pero, como en la vida real, la acción continúa.

Algunas decisiones debemos tomarlas casi sin tiempo para pensar
Algunas decisiones debemos tomarlas casi sin tiempo para pensar

La mecánica del juego, decisiones aparte, está bastante guiada. En casi todo momento se nos irá indicando qué debemos hacer para "completar" una escena. Además de movernos más o menos libremente por los escenarios, podremos interactuar con ciertos objetos, hablar con los otros personajes e incluso protagonizaremos escenas de acción a base de QTEs (quick time events) que intentan convertir nuestro mando en una especie de interfaz física con el juego. Por ejemplo, para abrir una puerta casi siempre tendremos que girar uno de los sticks, como si lo hiciéramos con el pomo de la misma.

Encontraremos revistas que nos irán poniendo en situación sobre el mundo en que transcurre el juego
Encontraremos revistas que nos irán poniendo en situación sobre el mundo en que transcurre el juego

Como comentaba, técnicamente es una delicia. Como curiosidad, creo que es el primer juego, al menos que yo recuerde, en el que los protagonistas suben y bajan los escalones correctamente. En la mayoría de ellos se nota que es una textura superpuesta sobre una rampa.

Subimos las escaleras pasito a pasito
Subimos las escaleras pasito a pasito

Y también he de reconocer que es uno de los pocos en los que me he encontrado algún error que me ha sacado del juego. Aunque sólo me ocurrió una vez, así que lo doy como algo puntual.

Error NP-31846-2
Error NP-31846-2

En fin, que en una semana me he pulido el juego, pricipalmente porque es como una buena novela, que te engancha y quieres saber qué ocurre a continuación, y más cuando no está prefijado sino que depende de cómo te has ido comportando hasta el momento. No se ofrecen estadísticas de duración, pero calculo que habrán sido unas 12 horas.

Se me ha hecho raro escuchar a Mike Delfino en vez de al teniente Hank Anderson (Clancy Brown)
Se me ha hecho raro escuchar a Mike Delfino en vez de al teniente Hank Anderson (Clancy Brown)

Una vez terminado, llega el momento de no ser tú mismo, sino de intentar adoptar un rol diferente y ver qué ocurre. Sin embargo, si juegas de nuevo tienes que volver a ver todos los diálogos y cinemáticas, ya que no se pueden saltar ni pasar de forma rápida. Es como ver otra vez la misma película, solo que no es la misma exactamente. En ese sentido, explorar las diferentes bifuraciones no es una tarea tan sencilla como en aquellos libros que comentaba al principio, que podía llegar a devorar en una tarde.

Una vez terminado, podemos jugar cada capítulo por separado
Una vez terminado, podemos jugar cada capítulo por separado

Dejo por aquí anotado un enlace a una guía de trofeos que me puede venir bien por si, en algún momento, quiero conseguir el platino: https://www.playstationtrophies.org/forum/detroit-become-human/327103-detroit-become-human-platinum-walkthrough.html.

En fin, creo que es un juego que no puedes dejar pasar si tienes una PlayStation 4 (ya que, por desgracia, es exclusivo para esta consola). No se me ocurre ningún motivo por el que cualquier persona no podría disfrutarlo. Es más, hay un modo de juego menos exigente con las partes de acción para quienes se quieran centrar en la historia. Y si tienes la suerte de conseguirlo a precio rebajado, ni te lo pienses. Aunque, como dice mi amigo Pedrete, lo más seguro es que, después de todo lo que vendió en el Black Friday, dentro de unos meses será muy fácil encontrarlo en las cestas de juegos de segunda mano.


Juegos: Life Is Strange (PlayStation 4)

Seguimos sin perder las buenas costumbres. Life Is Strange, el título que nos ocupa, fue desarrollado con Unreal Engine 3 y lanzado en 2015 para la anterior y actual generación de consolas (excluyendo a Nintendo), ordenadores y dispositivos móviles.

Para que luego digan que las versiones de demostración no venden juegos (que no lo harán si el juego es malo, claro); en algún momento de 2016 descargué el primer capítulo completo, que en este tipo de juegos se suele ofrecer de manera gratuita. Si la mecánica te atrae y la historia te engancha, has de pagar por el resto (otros cuatro en este caso). Jugué y me gustó. Como tampoco me corría prisa, lo anoté como una futura compra interesante en caso de que en algún momento lo pusieran en oferta.

Life Is Strange
Life Is Strange

Dicha oferta llegó en enero de 2017, cuando lo adquirí junto con The Last Of Us: Left Behind. Pero en aquel momento andaba con Metal Gear Solid: The Phantom Pain, así que ahí quedó, en la biblioteca de juegos, a la espera.

Por fin en verano parecía un buen momento para ponerme con él, además en compañía de mi mujer. Juntos volvimos a jugar el primer capítulo (bueno, volví yo, porque ella venía de nuevas). Y, cuando fuimos a empezar el segundo, llegaron los problemas. Básicamente, la consola daba un error al descargar ese capítulo (sí los otros tres). Tras un intercambio de correos electrónicos con el soporte de PlayStation, la solución pasaba por acceder a la consola en modo recuperación y restaurar las compras (más o menos, para entendernos). El problema es que para acceder a ese modo hay que arrancar la consola manteniendo pulsado el botón de encendido, y el de la mía no funcionaba por otra historia que tengo pendiente de contar.

En cualquier caso, finalmente conseguí reparar la consola, gracias al amigo Jaime Soriano, y pudimos continuar con el segundo capítulo. Pero, ya en pleno verano, vacaciones de por medio, y el juego quedó abandonado entre Assassin's, Uncharteds y otras vainas. Y ahí estuvo hasta hace unas semanas. Tras terminar The Last Of Us, decidí darle una nueva oportunidad y, finalmente, completarlo.

AVISO. En esta ocasión las imágenes incluidas a partir de aquí contienen spoilers. Es un juego del que se ha hablado tanto que creo que a poca gente sorprenderán. Pero, por si acaso, estáis avisados antes de continuar leyendo.

Life Is Strange es un juego que, en su planteamiento, me ha recordado mucho a los títulos de Telltale, como Juego de Tronos, solo que con una factura de mucha mayor calidad en todos sus apartados.

La interfaz es minimalista pero funcional
La interfaz es minimalista pero funcional

El juego se apoya en una mecánica particular, que no es otra que la capacidad de Max (la protagonista) de volver hacia atrás en el tiempo. Dicha mecánica nos permite no solo corregirnos a nosotros mismos, sino también resolver algunas situaciones. Además, es el hilo conductor de la trama, por lo que no podría estar integrada de mejor manera.

Los números no se reflejan en el espejo. ¿<em>Bug</em> al canto?
Los números no se reflejan en el espejo. ¿<em>Bug</em> al canto?
No era un bug; todo tiene su explicación
No era un bug; todo tiene su explicación

También tendremos que hablar con el resto de personajes de la historia, interactuar con objetos y tomar decisiones que alterarán (aunque intuyo que no de manera notable) el curso de la narración. Como también ocurría en las aventuras de Telltale que citaba anteriormente, al finalizar cada capítulo se mostrará una estadística de las decisiones que han tomado el resto de jugadores, o bien nuestro grupo de amigos.

¿Qué ha decidido la gente en cada caso?
¿Qué ha decidido la gente en cada caso?

Gráficamente huye del fotorrealismo con un estilo gráfico que sienta muy bien y que le va a permitir aguantar dignamente el paso del tiempo. De hecho, podemos comprobar que sus diferentes secuelas, aun siendo más reciente, han apostado por ser continuistas en ese sentido.

Los gráficos cumplen su cometido con creces
Los gráficos cumplen su cometido con creces

Mención especial también para la banda sonora, que le sienta a este juego como un guante. Pensaba que había sido compuesta a propósito para el juego, pero parece ser un conjunto de canciones licenciadas, eso sí, con un gusto exquisito a la hora de escogerlas e integrarlas en las diferentes escenas.

Tenemos que hacer todas las fotos para obtener el Platino
Tenemos que hacer todas las fotos para obtener el Platino

Como colofón, si hacemos todas las fotografías "ocultas" en el juego, obtendremos el ansiado trofeo de Platino.

Platino conseguido
Platino conseguido

Una vez acabado, siempre te queda la duda de qué habría pasado si hubiera ido tomando otras decisiones a lo largo de la historia. Pero, salvo detalles menores, intuyo que siempre se llegaría al mismo final (de hecho, a alguno de los dos finales). Afortunadamente, podemos volver fácilmente a ese punto para visualizar ambos. Por lo demás, no me merece la pena la inversión de tiempo que debería hacer para explorar todas y cada una de las ramificaciones argumentales, cosa que sí solía hacer cuando devoraba de niño los libros de Elige Tu Propia Aventura.

¿Y tú, con qué final te quedas?
¿Y tú, con qué final te quedas?

Resumiendo, Life Is Strange es una aventura gráfica de ritmo pausado, mucho diálogo y con una historia interesante que contar. Sin embargo, y a las pruebas me remito, a mí me ha costado engancharme, aunque el final me ha gustado y me ha parecido bastante coherente con el mensaje que se quería transmitir. Eso sí, dejando a un lado la parcela narrativa, su jugabilidad no me ha enamorado. Es más, a veces me ha resultado un poco forzado tener que ir inspeccionando todos los elementos interactivos de los escenarios en busca de pistas o de poder desbloquear otros elementos ocultos a priori. Si fuera un libro o una película, lo recomendaría sin dudarlo. En cualquier caso, un claro referente en su género.


Juegos: The Last Of Us (PlayStation 4)

Yo sigo con mis juegos atrasados. Aunque este caso es incluso más extraño de lo habitual, porque lo normal es que lo hubiera colocado antes en la lista. Se trata de un título que ya tiene sus más de cinco añazos, aunque la edición concreta que yo poseo, que es la remasterización para PlayStation 4, fue publicada un año más tarde.

Como comentaba, Hace ya bastante tiempo que lo compré, y lo lógico sería haberlo disfrutado antes que Uncharted 4. Lo digo porque, visto en retrospectiva, se nota (y es lógico) que algunas mecánicas de este The Last Of Us las incorporaron a la última entrega de la saga de Nathan Drake. Sin embargo, esto es lo que tiene jugar a destiempo y en el orden en que me va apeteciendo. Eso sí, aunque éste que voy a comentar ahora es un gran juego, a mí personalmente me divierte más Uncharted. Quizás por la temática y el enfoque.

The Last of Us Remasterded
The Last of Us Remasterded

De hecho, empecé a jugar a The Last Of Us hace muchos meses, pero me ocurrió algo que también me ha sucedido con otros juegos. Por uno u otro motivo lo dejé aparcado durante un tiempo y, al retomarlo, no me quedó más remedio que volver a empezar. En este caso tampoco había avanzado demasiado respecto a la totalidad de la historia, pero un par de horitas o tres sí que le había echado. Total, que en menos tiempo de lo que pensaba llegué hasta el punto donde me había quedado y, de ahí hasta el final, esta vez sin abandonar.

Estamos ante un juego que premia el sigilo, pensar antes de actuar y economizar materiales y munición. Eso nos lleva a un ritmo de juego algo más pausado que en otras propuestas de acción en tercera persona, aunque no faltarán los momentos frenéticos. Quizás inconscientemente lo estoy comparando todo el rato con Uncharted, ya que la base técnica es la misma, aunque el enfoque es diferente. El planteamiento parece muy interesante; sin embargo, encontraremos algunas lagunas en su realización que iré comentando.

Las mecánicas más novedosas llevan asociados unos tutoriales que se nos irán presentando según proceda. De esta manera quizás los programadores han intentado facilitar la consecución de algunas acciones que pueden resultar no demasiado intuitivas de primeras.

The Last of Us - Estos tutoriales nos ayudan con algunas mecánicas
The Last of Us - Estos tutoriales nos ayudan con algunas mecánicas

En este juego la salud no se recupera por arte de magia escondiéndonos tras una esquina, y las (escasas) balas se gastan. Los objetos contundentes (palos, bates, estacas, etc.) se rompen al usarlos repetidamente. Por tanto, hay que inspeccionar los escenarios en busca de munición de reserva y materiales que nos irán permitiendo mejorar nuestro equipamiento. Esto se puede llegar a convertir en una "obsesión", con lo cual nos encontraremos a nosotros mismos haciendo clic enfermizamente en todos los rincones en busca de esos materiales. Además al final, de tanto ahorrar munición, llega un momento en el que no puedes recoger más objetos porque tienes el inventario lleno.

Como comentaba, el sigilo también es un pilar de la jugabilidad. Por desgracia, no hay una mecánica de cobertura que nos permita agazaparnos detrás de los objetos del entorno, sino que tendremos que hacerlo "a mano", posicionando al personaje detrás para que no nos vean, lo cual resulta un poco ortopédico en algunas ocasiones.

The Last of Us - Ojalá las coberturas funcionasen siempre así de bien
The Last of Us - Ojalá las coberturas funcionasen siempre así de bien

La habilidad que tiene Joel para escuchar tras los muros y detectar a los enemigos es una buena sustituta de lo que vendría siendo el radar o la habilidad de marcar a los enemigos en otros juegos similares. Esta faceta sí me ha parecido un acierto.

The Last of Us - Escuchando a los enemigos
The Last of Us - Escuchando a los enemigos

Eso sí, tendremos que evitar la natural tendencia a acabar con todos los malos; podemos intentar pasar de largo a costa de no obtener un botín en forma de objetos recogidos. Lamentablemente, en algunos puntos será obligatorio enfrentarnos y acabar con ellos para poder avanzar. Pero, como digo, el juego no consiste en matar a todo bicho viviente.

En cualquier caso, el título sí que logra transmitir esa sensación de angustia y de desesperación, de mantenerte oculto y muerto de miedo rezando para que no te pillen y tengas que (mal)gastar las pocas balas que te quedan. De hecho, en lo emocional el juego va de menos a más, no solo por la narrativa en sí, sino por la variedad de situaciones a las que nos enfrentaremos, que harán que vayamos empatizando más y más con los protagonistas. En concreto, hay un giro argumental casi al principio que te deja un poco roto y que, sin lugar a dudas, marca el desarrollo posterior de la trama.

Y hago especial hincapié en la variedad, ya que la encontraremos tanto en las escenas de acción, muy cambiantes según el tipo de enemigo al que nos enfrentemos, huyendo montados a caballo, resolviendo puzles, manejando también a Ellie o con algunas peleas con "jefes finales" bastante memorables, como la de David (que incluso se hace un poco corta).

The Last of Us - A lo Batman
The Last of Us - A lo Batman

Artísticamente se nota la de billetes que le han tenido que echar para recrear un mundo post-apocalíptico de esta manera.

The Last of Us - Ahí hay pasta invertida en diseñadores y modeladores
The Last of Us - Ahí hay pasta invertida en diseñadores y modeladores

Para hacer la historia más inmersiva y mejorar la empatía con los personajes, podremos ver a Ellie contar unos chistes peores que los de Chiquito de la Calzada (y sin su gracejo andaluz) o contemplarla jugando a los dardos.

The Last of Us - Ellie practicando puntería
The Last of Us - Ellie practicando puntería

Eso sí, parece que el dinero no era infinito. Aquí tuvieron que hacer corta-pega de periódicos:

The Last of Us - Últimas ediciones del Copy&Paste Tribune
The Last of Us - Últimas ediciones del Copy&Paste Tribune

Técnicamente, en lo visual y sonoro, está a la altura de casi todo lo que hace Naugty Dog. No obstante, me sorprendió encontrar este bug que me impedía avanzar en un momento bastante temprano del juego, y que me obligó a tener que reiniciar en el punto de control.

Este bug me obligó a reiniciar la partida en el punto de control
Este bug me obligó a reiniciar la partida en el punto de control

También dispone del modo foto que ahora está tan de moda (no sé si el original lo tenía), así que he sacado alguna captura chula.

The Last of Us - Una bonita instantánea de la decadencia
The Last of Us - Una bonita instantánea de la decadencia

Una vez terminada la historia principal, como siempre quedan un montón de trofeos que no me voy a molestar en intentar obtener. Lo que sí que recomiendo es jugar a Left Behind, que es una extensión de la historia en formato DLC y que nos permite ahondar en la personalidad de Ellie. Por un lado podremos vivir parte de su pasado y, por otro, lo que sucede en un momento en el que Joel está herido en la trama. Incluso seremos testigos de dónde consiguió ese libro de chistes, y participaremos en algunas mecánicas muy curiosa, como la del homenaje a las máquinas arcade (no digo más porque es sorprendente).

Por terminar de probar todo, esta vez le di un tiento al modo online. Me sorprendió que a estas altura todavía hubiera gente jugando, y no solo la hay sino que, obviamente, juegan muy bien. Así que, aunque la propuesta me parece muy interesante, ponerme a un nivel razonable para poder disfrutar me supondría dedicar una cantidad de horas que no me puedo ni quiero permitir.

The Last of Us - Los jugadores online tienen mucho nivel
The Last of Us - Los jugadores online tienen mucho nivel

Me ha llamado la atención la posibilidad de que tus compañeros de equipo te revivan cuando estás agonizando. Algo que he visto en algún otro juego reciente como Battlefield V.

The Last of Us - O me curáis o moriré
The Last of Us - O me curáis o moriré

Por concluir, The Last Of Us es un juego que forma parte de la historia de los videojuegos, no solo por sus mecánicas sino por la historia que nos cuenta (el final me ha encantado) y el desarrollo de los personajes. Hoy día se puede encontrar con facilidad a un precio no demasiado elevado. Si no lo has jugado y te van los juegos de acción en tercera persona, no puedes dejar de probarlo. Eso sí, no te frustres con los chasqueadores.

Completar el juego me ha llevado 14 horas casi clavadas, más otras 3 para el DLC Left Behind.

The Last of Us - Estadísticas de juego
The Last of Us - Estadísticas de juego
The Last of Us - Más estadísticas de juego
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A continuación incluyo una serie de capturas en las que se pueden ver homenajes, voluntarios o involuntarios, a otros juegos y elementos de la cultura popular. ¿Echáis alguno en falta?

The Last of Us - Estos carteles de películas me resultan familiares
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The Last of Us - ¿Conocéis estos juegos de tablero?
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The Last of Us a lo Red Dead Redemption
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The Last of Us a lo Tomb Raider (los nuevos)
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The Last of Us: Left Behind a lo Street Fighter II
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The Last of Us: Left Behind a lo Zelda Majora's Mask
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