Estas navidades mi novia me regaló una Gameboy Advance. En principio he de reconocer que no me esperaba el regalo, y que me fastidió un poco ya que estaba esperando a la salida de la nueva Nintendo DS (que, como sabréis, es compatible con los juegos de Gameboy Advance). Estuve incluso tentado de descambiarla, para qué nos vamos a engañar.

Pero tras pensarlo un poco, recapacité. Y buena parte de culpa de ese cambio de opinión la tuvo ese personajillo rubio con aire infantil y ropa verde que responde al nombre de Link. El dependiente de la tienda le recomendó a mi novia que acompañara a la consola con este juego como punto de partida. Y acertó de pleno.

El juego nos ha enganchado de tal forma que hemos llegado a establecer turnos para compartir la consola entre mi novia y yo, y eso que ella no es muy jugona (de hecho las pocas veces que se pone a jugar conmigo se cansa rápidamente). Pero esta vez ha sido distinto. Yo he estado como un mes liado hasta que he conseguido acabarlo, y ella todavía está en ello.

El juego es una aventura con vista cenital y gráficos del estilo de la Super Nintendo, muy coloristas y detallados, lo que es una nueva muestra de que no son necesarios millones de polígonos tridimensionales texturizados para hacer un juego divertido. Es mi primer juego de Zelda, pero presupongo que el punto de partida es más o menos el mismo. Manejamos a Link y debemos salvar al mundo; en este caso concreto, debemos salvar a Hyrule de los planes perversos de Vaati.

No quiero desvelar detalles del argumento, que aunque no muy profundo sí que tiene dos o tres sorpresas agradables. El mundo que debemos explorar es bastante amplio y el desarrollo de la aventura no es para nada lineal (más bien todo lo contrario), con muchos "objetivos secundarios", lo que enriquece aún más la experiencia de juego.

Tendremos que dedicarmos a buscar y/o comprar objetos que nos ofrecerán nuevas posibilidades de acción, así como hablar con los habitantes de Hyrule, que nos darán pistas sobre las soluciones a los enigmas que se nos plantean. La aventura está dividida a partes iguales entre puzzles de inteligencia y luchas al más puro estilo arcade contra los típicos "monstruos finales", más grandes y peligrosos que el resto de enemigos a los que nos enfrentaremos.

Seguramente que mi próximo juego no será un Zelda, ya que me gusta variar, pero los dos títulos de Nintendo 64 que tengo pendientes, y alguno más que habrá por ahí han subido bastante en mi particular lista de espera.

Os lo recomiendo.