Han tenido que pasar unos pocos meses desde que los Reyes Magos me obsequiaron con este libro hasta que he encontrado un hueco para devorarlo. Y creo que he elegido un verbo bastante apropiado porque he dado cuenta de su lectura completa en apenas un par de jornadas.

El Mundo del Spectrum es un libro escrito por varios de los autores de la web del mismo nombre que nos invita a hacer un viaje en el tiempo hacia aquellos años 80 en los que la informática, hoy tan omnipresente en nuestras vidas, empezaba a introducirse en los entornos domésticos.

El Mundo del Spectrum

El libro, con un aspecto visual bastante interesante y de alguna manera engañoso, en cuanto a que contiene bastante más densidad de texto de la que puede dar a entender su colorista puesta en página, nos transporta hasta la infancia de Sir Clive Sinclair, para después contextualizar el contexto histórico del nacimiento del Spectrum. Nos narran cómo fue la llegada del ordenador a España y cómo se distribuyó también por otras partes del mundo. Se hace un repaso de las compañías y los títulos de software más importantes a nivel nacional e internacional, para terminar con unas breves pinceladas de la situación actual y cuál podría ser el futuro no escrito del ordenador. Complementa otras publicaciones como Genesis u Ocho Quilates para hacernos una mejor idea de los acontecimientos de aquellos años.

Yo era un niño de apenas 9 años cuando tuve mi primer contacto con un Spectrum en casa de mi vecino Isaac Romera en las navidades de 1984. Algunos meses más tarde, para mi comunión, me regalaron el Spectrum +. Fue la época de comprar ocasionalmente la revista Microhobby y teclear sus interminables listados en BASIC, mientras que la mayoría de los (pocos) juegos que llegaban a mis manos eran de dudosa procedecia. Vamos, que no eran originales. Leer las páginas de El Mundo del Spectrum es como abrir una ventana a mi infancia, pero una ventana con ojos de adulto. Porque en aquella época el ordenador era practicamente magia, y los programadores de juegos y redactores de las revistas, unos semidioses inaccesibles. Hoy te das cuenta de que aquello era un incipiente negocio, como otro cualquiera. Que la gente que estaba involucrada, o era muy joven y estaba empezando, o venían de otros negocios preexistentes. Que, a fin de cuentas, eran gente como tú y como yo, que estuvieron en el sitio justo en el momento adecuado y contaban con la motivación y/o el respaldo económico necesario para trabajar en una incipiente industria en la que muchos soñábamos con participar algún día.

Por supuesto, en aquellos años sabíamos muy poco de lo que era el Spectrum en Inglaterra, y nada de lo que suponía en otros territorios como la antigua Unión Soviética o Latinoamérica. No sabíamos nada de la historia de Sinclair, ni falta que nos hacía. Gracias a Internet hemos podido conocer a posteriori muchas de estas historias, pero en este libro aún se citan algunos detalles que yo, personalmente, desconocía.

Sin embargo, pese a lo placentero del viaje, he de reconocer que hay algo que me ha desencantado. Es un tema recurrente y que ya fue protagonista de ciertas discusiones en el pasado cuando, en el seno de la propia escena homebrew, se debatía sobre la conveniencia de dar el paso de lo amateur a lo profesional, y qué implicaciones debería tener dicha transformación. Y es que, en mi humilde opinión, este libro tal cual ha llegado a mis manos no estaba en condiciones de ser publicado. El texto está plagado de erratas, y no hablo de una o dos aisladas. No sé si no ha pasado por un proceso de corrección, si dicho proceso no ha sido realizado con el celo necesario o si ha sido lanzado con prisas. De verdad que lamento y me duele tener que decir esto, porque conozco personalmente a los autores y sé que le ponen pasión a su trabajo. Pero claro, ya no estamos hablando de un fanzine, un blog, una página web o una revista que se distribuye electrónicamente de manera altruista. Estamos hablando de un producto comercial, un libro impreso, que se vende en tiendas especializadas, y que tiene un precio que no es barato (y no estoy diciendo con esto que no lo valga). A lo que me refiero es a que ya no se trata de algo amateur y que, por tanto, se puede y se debe exigir una mínima calidad. Me consta que en la segunda edición se han corregido algunas erratas (no sé si todas), y no sé si ese hecho me hace sentir mejor o peor. Porque la existencia de una segunda edición se debe precisamente a que ha habido mucha gente, como yo, que ha apoyado la primera. Y te queda la sensación de que lo que recibes a cambio de tu apoyo es un producto inacabado o defectuoso.

Para terminar, centrándome en lo personal, tengo que confesar que para mí es un honor que mi nombre aparezca citado en una de las páginas como componente de uno de los grupos que contribuimos con nuestro granito de arena a dar un empujón a la escena homebrew del Spectrum en España en la primera década del siglo XXI; llámese Compiler Software, MagazineZX o Speccy.org. Éramos más o menos la misma gente con gustos comunes y haciendo lo que nos gustaba.

Y también es un honor y agradezco enormemente que tanto Javier Ortiz como Jesús Martínez del Vas tuvieran a bien emplear unos minutos de su tiempo a dedicarme personalmente este libro, lo cual tuvo lugar en la pasada Retro Pixel 2017.

El Mundo del Spectrum - dedicatoria de JMV

En concreto, quién me iba a decir que acabaría teniendo un dibujo dedicado de JMV, cuya obra conocí durante mi paso por la Escuela de Arquitectura de Madrid en el año 93 y en cuyo fanzine semanal el propio Jesús ya publicaba sus tiras cómicas. En verdad el mundo a veces es muy pequeño.

El Mundo del Spectrum - dedicatoria de Javier Ortiz

Si eres un entusiasta de aquella época, no dejes de visitar la web de El Mundo del Spectrum y, sobre todo, de escuchar su podcast, que encierra infinidad de joyitas en forma de entrevistas con protagonistas de aquella época.

PS: El próximo domingo 23 de abril se cumplen 35 años del lanzamiento en Reino Unido del Sinclair ZX Spectrum.