Hace ya más de un año que comencé a redactar esta entrada del blog. Normalmente, cuando termino un juego, intento escribir el comentario sin dejar pasar mucho tiempo y, preferiblemente, antes de empezar con otro, precisamente para que no me ocurra esto: que una entrada se quede pendiente durante tanto tiempo. Con algunos juegos ha sido así y es por eso que están en la lista de terminados pero sin su comentario correspondiente.

Sé que retomarlo ahora es un poco problemático en cuanto a que tengo parte del texto redactado y, para completarlo, tengo que tirar de un pequeño listado de notas y rellenar el resto de huecos de memoria que, como sabemos, en mi caso no es demasiado fiable. Pero voy a intentarlo porque creo que, una saga a la que le he dedicado innumerables horas de juego, merece la pena tener su hueco en este blog.

Por lo tanto, llego con año y medio de retraso a jugar este título, y más de dos a comentarlo, ya que fue lanzado en noviembre de 2014. Aunque no fue el primero de la ya veterana saga de videojuegos para la octava generación de consolas, sí que fue el primero desarrollado de forma exclusiva para la misma.

Al mismo tiempo que Unity se lanzó Assassin's Creed Rogue para las consolas de la generación anterior. De esta forma, Ubi Soft pretendería contentar de alguna manera a los usuarios que todavía no habíamos dado el salto. En aquel momento pensaba que jugaría a Rogue antes que a Unity, pero finalmente no ha sido así. Y tengo la impresión de haberme perdido parte de la historia, ya que le precede cronológica y argumentalmente.

En cualquier caso, llegar con tanto tiempo de retraso a un juego tiene su parte buena y su parte mala. Enseguida veremos por qué.

Assassin's Creed Unity Playstation 4
Assassin's Creed Unity Playstation 4


En la actualidad, desgraciadamente, se está extendiendo la mala costumbre de lanzar juegos que están rotos, necesitando parches el mismo día de salida para intentar solucionar los múltiples fallos que tienen. Ubi Soft perpetró con Unity un lanzamiento mediáticamente sonado en ese sentido, por lo mal que hizo su trabajo. Por lo tanto, en este caso la parte buena es que no me he gastado los 70 euros que costaba el juego en su lanzamiento para disfrutar sufrir una experiencia llena de bugs. No se han arreglado todos, pero sí la gran mayoría. Desde luego no es la esperpéntica experiencia de las primeras semanas. Y el juego me ha costado un tercio de su precio original. De hecho, sólo he necesitado reiniciar una misión una vez debido a que el personaje se había quedado enganchado en el escenario y no me podía desplazar en ninguna dirección. Sí que he visto multitud de glitches gráficos que, además de no llegar a las cotas de ridiculez que se han podido ver en algunos vídeos distribuidos por los jugadores en Internet (y que no son exclusivos de esta entrega de la franquicia, dicho sea de paso), no han afectado en absoluto al desarrollo de la aventura.


La parte mala de ir con retraso está relacionada con dos factores. El primero radica en la dificultad de librarte de los temidos spoilers. Si sigues la actualidad de los videojuegos, lees análisis, escuchas podcasts, es complicado mantenerte al margen de posibles sorpresas tanto argumentales como jugables. Cierto es que cada vez sigo la actualidad con menos interés, por lo que tampoco conocía demasiado del juego antes de enfrentarme a él, pero reconozco que puede no ser la situación de todo el mundo.


El segundo creo que es imposible de sortear, y está relacionado con el periodo de tiempo en que un juego, tras su lanzamiento, está "de actualidad" en la comunidad de jugadores. Es en ese periodo, casi siempre tras unos primeros días o semanas de problemas con los servidores, cuando el público está volcado y podemos encontrar más gente jugando. Dependiendo del tipo de juego y de qué experiencia multijugador ofrezca, y según lo tarde que lleguemos, podemos encontrarnos con tres situaciones. La primera: los jugadores ya han cogido experiencia, conocen mejor los trucos del juego y, además, sus avatares están mejor equipados, por lo que nos costará dar la talla. La segunda: pasado un cierto tiempo la mayoría de la comunidad habrá dejado atrás el juego y desplazado su interés hacia otros títulos más recientes, por lo que encontraremos poca gente jugando. Por último, si llegamos muy, muy tarde, es posible que el modo multijugador ya no esté operativo, por cierre de servidores o motivos análogos. En cualquier caso, creo que este tema da para una disertación más completa de lo que me voy a extender aquí.

El juego, como ya viene siendo costumbre en este tipo de producciones, empieza con misiones que sirven de tutoriales, permitiéndonos recordar las mecánicas jugables de la saga a la vez que familiarizarnos con las novedades en las mismas. De hecho, empezaremos con un prólogo en el que nuestro avatar será un templario, no un asesino. Esta sensación de prólogo se extiende al primer capítulo completo y la primera parte del segundo. Creo que son dos las sensaciones básicas que nos quedan tras estos primeros minutos. El salto a la nueva generación de consolas le sienta muy bien, pese a que los tiempos de carga entre capítulos son exageradísimos.

Assassin's Creed Unity Personajes en pantalla
Assassin's Creed Unity Personajes en pantalla

Es abrumadora la cantidad de personajes que vemos en movimiento en las calles de París, muy superior a la de entregas anteriores. Lamentablemente, nos damos cuenta de que es pura estética; los mimbres son los mismos. La interactividad con los enemigos y los objetos es similar (esta vez podemos cruzar algunos edificios por dentro cuando estemos huyendo de los enemigos), y las peleas siguen estando basadas en una mecánica de contraataque que no deja de recordarnos al mítico Prince Of Persia (Jordan Mechner, 1989). También siguen existiendo las atalayas, como seña de identidad del título, donde tenemos que encaramarnos para desbloquear los detalles del mapa. Las mecánicas de parkour parece que se han agilizado; sin embargo, yo me siento más torpe controlando al personajes. Seguramente será cosa mía.

Otro de los cambios es que, si bien no deja de ser un juego de acción, podemos afrontar algunas misiones en modo sigiloso. De hecho, será un requisito imprescindible para algunas de ellas. La mecánica de huir de los enemigos y que aparezca nuestra silueta en el último lugar en que nos vieron viene heredada de otra de las grandes sagas de Ubi Soft: Splinter Cell. Eso y el silbido para atraer a los enemigos, que yo diría que es el mismo.

La interfaz me sigue pareciendo demasiado intrusiva. Es cierto que se supone que estamos en el Animus, y que el HUD se puede configurar, pero se carga un poco el encanto de la recreación de los entornos, que son otra de las señas de identidad. En algún lugar leí, y estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación, que Assassin’s Creed es una de las sagas con mejores ambientaciones históricas desde el punto de vista artístico y de las que peor la aprovechan. En cualquier caso, creo que el problema radica en que muchas de las mecánicas de juego, como marcar a los enemigos, buscar tesoros ocultos, etc., se basan demasiado en la propia interfaz.

También se mantiene ese fondo de RPG, ya existente en anteriores entregas, mediante el cual tenemos que gestionar nuestra “economía” para ir adquiriendo nuevas armas, objetos y habilidades. Por otro lado, la cantidad de tareas que tenemos que realizar es ingente, marca de la casa. No obstante, me gusta el hecho de que se pueden simultanear las misiones principales con algunas de las secundarias y con la recolección de objetos. Ya que tenemos que recorre el mapa, qué menos que poder ser eficientes y poder aprovechar los viajes para hacer varias cosas.

Assassin's Creed Unity Mapa de París con las tareas
Assassin's Creed Unity Mapa de París con las tareas

La historia es bastante previsible, y los guionistas han reducido al mínimo la trama que se desarrolla en el presente (sin haber llegado a eliminarla del todo). El doblaje es francamente mejorable, aunque no llega a frustrarnos la experiencia.

Esta vez no he anotado cuánto tiempo le he dedicado, y el juego no lo indica, o bien no he encontrado dónde consultarlo. Lo que sí que se muestra es el grado de sincronización. En mi caso, habiendo visto el final de la historia, no llega ni al 50%, lo cual indica que hay demasiado contenido de relleno. En mi opinión, una forma artificial e innecesaria de alargar su duración

Assassin's Creed Unity Estadísticas de progreso
Assassin's Creed Unity Estadísticas de progreso

El DLC Reyes Muertos, que fue añadido como regalo por el “espectacular lanzamiento” del juego, añade alguna mecánica novedosa relacionada con el uso de una lámpara de aceite que podemos usar para espantar bichos y cuyo combustible se consume con el tiempo, pero tampoco es nada espectacular que no hayamos visto ya en otros juegos. Entretenido, sin más.


Por resumir mis sensaciones tras completar la historia principal del juego, haciendo un análisis lo más objetivo posible, creo que este juego tiene demasiadas lagunas para la saga que representa y ser una producción "triple A". No obstante, siendo honesto, me ha divertido mucho más que las dos anteriores entregas que he jugado, AC III y Black Flag, probablemente debido a la mezcla entre la historia, la ambientación y la introducción de las nuevas mecánicas. Por momentos me ha recordado a los títulos protagonizados por Ezio Auditore, y que no he llegado a comentar en este blog. Curiosamente, es mi vuelta a la saga en plataforma Playstation, después de haber empezado con Assassin’s Creed para PS3 y haber jugado al resto de ellos en mi XBox 360.


Espero que mi opinión haya sido lo suficientemente clarificadora como para que sepáis si os interesa jugar o no a este título. Y, si ya lo habéis disfrutado, también me gustaría leer vuestras impresiones en los comentarios.


Para finalizar, completo mi listado de los juegos de la saga y el tiempo que les he dedicado:

  • AC II - 79,57% (24'5 horas)
  • AC II Brotherhood - 46,04% (13 horas)
  • AC II Revelations - 58,69% (12 horas)
  • AC III - 37%  (15 horas)
  • AC IV - 62% (25 horas)
  • AC Unity - 44% (33 horas)