Seguimos con la temática Assassin, en esta ocasión con un juego que no he comprado, sino que me ha dejado mi buen amigo Miguel. La verdad es que, entre el coleccionismo de copias físicas y las descargas digitales, hemos perdido esa buena costumbre que es prestarse material, ya sean juegos, libros, discos o películas. Por una parte se alivia el espacio de almacenamiento necesario en nuestras ya atestadas estanterías y, por otro lado, podemos seleccionar mejor en qué gastamos nuestros finitos recursos económicos.

Assassin's Creed Rogue XBox 360

Assassin’s Creed Rogue se trata de una entrega que cierra la “trilogía norteamericana” y que, de alguna manera, sirve para dar continuidad a una saga que, simultáneamente, daba el salto a la nueva generación con Assassin’s Creed Unity. Se basa en el motor antiguo y eso queda patente tanto en su calidad gráfica y nivel de pulido como en sus escasas sorpresas en cuanto a la jugabilidad.

De hecho, el juego es prácticamente un calco de Black Flag, para lo bueno y para lo malo. En esta ocasión, nuestras aventuras transcurrirán en una incipiente ciudad de Nueva York, apenas reconocible respecto a lo que es en la actualidad, y el Atlántico norte. Para lo malo, nuevamente se vuelve a caer en el error de que es fácil avanzar en la historia principal sin mejorar nuestro barco, el Morrigan, hasta que, llegados a un punto, lamentaremos no haberlo hecho, ya que es necesario cierto nivel de armamento y defensa para poder superar una de las misiones.

Como principal novedad, la historia narra el viaje del protagonista desde el credo de los asesinos hasta su conversión en templario. La narrativa es interesante. Sin embargo, las mecánicas no cambian demasiado, salvo por el hecho de enfrentarnos a nuestros antiguos compañeros, que surgirán de la nada y tratarán de infligirnos la mayor cantidad de daño posible. Creo que se desaprovecha la oportunidad de haber hecho más patentes ciertas modificaciones a la hora de enfrentarnos a las misiones.

La “historia en la actualidad”, en las oficinas de Abstergo, basada en exploración y minijuegos, sirve como de costumbre para desbloquear extras en forma de audio y vídeo que nos permitirán conocer más a fondo los hechos acaecidos y la historia de los diferentes personajes que están librando esta guerra entre dos formas irreconciliables de entender la paz en el mundo.

Al final encontraremos un guiño que enlaza el relato con el comienzo de Assassin’s Creed Unity. De hecho, cuando analicé aquél, pensaba que las historias estaban más interrelacionadas y que podría haberme perdido ciertos detalles, pero finalmente ha resultado no ser para tanto.

La verdad es que lo he jugado más por completismo que por otra cosa. Con todo y con eso, consultando la web del Club Ubisoft (ya que el propio juego no ofrece la estadística), veo que le he dedicado 25 horas, casi el doble de lo que esperaba en un principio. Sinceramente, me da un poco de rabia ver que le he echado el doble de tiempo que a otros juegos que me han gustado más, como los de la trilogía de Ezio.

Mi dedicación a la saga hasta ahora ha sido la siguiente:

  • AC II - 79,57% (24'5 horas)
  • AC II Brotherhood - 46,04% (13 horas)
  • AC II Revelations - 58,69% (12 horas)
  • AC III - 37%  (15 horas)
  • AC IV - 62% (25 horas)
  • AC Rogue (25 horas)
  • AC Unity - 44% (33 horas)

Resumiendo. Si te gustaron las historias de piratas de Black Flag, aquí tienes unas cuantas horas más de disfrute. Si no, mejor dedica tu tiempo a otra cosa.