No son mis primeras vacaciones de verano en Francia, aunque sí lo son para mi mujer. Hace 9 años ya hice otro viaje con un planteamiento parecido por el sur-este del país galo. En aquel momento confiaba en mi memoria mucho más de lo que lo hago hoy día, y pensé que podría rescatar todos mis recuerdos para armar, a posteriori, un diario de viaje medianamente detallado e interesante. Obviamente no fue así. A la vuelta cometí el error de no poner por escrito mis pensamientos y dejé pasar el tiempo, por lo que tal empresa nunca llegó a materializarse.

En esta ocasión no volverá a ocurrir. Y creo que puede ser suficiente con tomar algunas notas al final de cada dia, con las ideas más importantes, y terminar de desarrollarlas una vez estemos de vuelta, para publicarlas en el blog como si hubieran sido escritas cada día.

Al final, entre unas cosas y otras, han pasado casi tres meses desde que volvimos del viaje hasta que hemos conseguido tener las fotos clasificadas y, por fin, llega el momento de poner orden en aquellas notas, completarlas y publicarlas por si le sirven de referencia a cuaquier persona que pretenda realizar un viaje similar. Intentaré dar una idea de cuánto se tarda en llegar de un sitio a otro, cuánto tiempo llevan las visitas principales y qué nos han parecido los alojamientos y los establecimientos de hostelerías elegidos y/o encontrados más o menos al azar. Para ello, hay que tener en cuenta algunas premisas de las que partimos nosotros a la hora tanto de organizar como de emprender el viaje, y el enfoque que quisimos darle:

  • Aunque vamos de turismo y nos gusta visitar cosas, también son nuestras vacaciones de descanso. Esto quiere decir que no madrugamos en exceso y nos lo tomamos con calma. Es decir, probablemente se podrían haber visitado los mismos lugares en menos tiempo.
  • A la hora de seleccionar los hoteles nos hemos guiado más por las valoraciones de los clientes y la ubicación que por el precio. Tampoco es que hayamos optado por reservar suites en hoteles de 5 estrellas, pero no nos hemos ido directamente a lo barato. Para este viaje, afortunadamente, no teníamos unas grandes restricciones de presupuesto. Creo que globalmente hemos acertado, aunque algunos alojamientos han resultado mejores que otros, lo iremos comentando en el resumen de cada jornada. A la hora de evaluar nuestras impresiones, hay que tener en cuenta que el hotel lo usamos para descansar y asearnos; tampoco le pedimos una mayor oferta de servicios que no vamos a utilizar. Sólo hay que tener en cuenta dos cosas: desde la distancia es complicado elegir, y la gente puede llegar a ser demasiado puntillosa a la hora de dejar sus impresiones en una página web. Adicionalmente, un mayor precio no es (siempre) directamente proporcional a una mejor calidad.
  • Nos defendemos medianamente en inglés y chapurreamos como podemos algo de francés. Cuando vamos a un país extranjero, intentamos comunicarnos en su idioma. Así lo hicimos en Italia aunque no teníamos ni idea. No pretendemos que nos hablen en nuestro idioma por obligación, por muy turísticos que sean los lugares. Evidentemente se agradece que nos intenten poner las cosas fáciles a la hora de comunicarnos, pero no somos de esos que se indignan cuando el idioma español no es ni una opción.
  • En esta ocasión viajamos con nuestro coche particular. Aunque me gusta conducir, para los desplazamientos largos anteponemos la rapidez y la comodidad, por lo que vamos a hacer uso de todas las autopistas (de pago) que podamos. Como comentaba anteriormente, para este viaje no vamos mal de presupuesto, así que preferimos cambiar dinero por más tiempo para visitar lugares, descansar o, simplemente, para realizar una conducción más relajada.
  • Siguiendo con los desplazamientos, una vez en los destinos no somos de ir con el coche a todos lados. No tenemos problema en dejarlo aparcado en un lugar más o menos bien ubicado y movernos a pie durante toda la visita. Uno de los días llegamos a caminar casi 20 kilómetros.
  • En cuanto a las comidas, no solemos ir de turismo culinario. Al menos no en este caso. No solemos hacer ascos a probar alguna de las especialidades locales, pero primamos más la practicidad. En ese sentido, preferimos optar por algo conocido o algo rápido; a fin de cuentas el objetivo es visitar los lugares. Durante este viaje no nos hemos ceñido a los horarios de comida de Francia, lo cual nos ha ocasionado algún pequeño problema.

A continuación se enlazan los resúmenes de las distintas jornadas del viaje:

Por si no os apetece leer, en Flickr tengo un álbum con las fotos del viaje.

Normandía 2016 - álbum de fotos en Flickr

Y también hemos hecho una lista de reproducción en Youtube de la banda sonora de este viaje, por cortesía de Virgin Radio. Fue la primera emisora que sintonizamos y ya no dejamos de escucharla hasta el final.

Cambiando un poco de tema, en peajes nos hemos gastado una pequeña fortuna. Al final no hemos contabilizado todos los pagos pero, a modo de referencia, lo que nos costó cruzar la mitad de España y Francia, desde Madrid hasta Caen, fue:

  • AP-1 Burgos: 12,05€
  • AP-1 Vitoria: 12,33€
  • Sucesivos desde Irún hasta Burdeos: 2,35€ + 1,70€ + 3,50€ + 3,60€ + 2,40€
  • Sucesivos desde Burdeos hasta Caen: 32,30€ + 20,70€ + 3,60€

Lo que hace un total de 94,53€. Si le sumamos la gasolina y la parte proporcional del desgaste del vehículo, es probable que empecemos a valorar el precio de los billetes de autobús/tren/avión con otros ojos. De todas formas, es indudable que la libertad que te da el coche propio a la hora de moverte no te la da ningún otro medio de transporte. Por la comodidad y rapidez que ofrecen, ni siquiera nos hemos planteado en esta ocasión usar las carreteras nacionales, lo cual nos hubiera supuesto ahorrar esos aproximadamente 200 euros (teniendo en cuenta algún desplazamiento adicional y el viaje de vuelta) a cambio de pasar más tiempo en la carretera y una conducción, en teoría, algo más peligrosa.

La conducción por autopista en Francia es tan cómoda que se hace aburrida. Son carreteras de 2 ó 3 carriles por sentido que suelen estar flanqueadas por arboledas que constituyen una barrera natural. La gran mayoría de conductores respeta el uso del carril derecho como lugar habitual para circular y usa los restantes para adelantar. Aunque vayan a más velocidad de la permitida (130 km/h), no te dan las luces si intentas usar uno de esos carriles para adelantar, sino que te facilitan la incorporación.

Pienso (y esto ya es una opinión personal) que alguna zona sin límite de velocidad haría más bien que mal. El trazado de las autopistas no parece transcurrir pegado a poblaciones, y tampoco suele haber zonas de trazado sinuoso o curvas peligrosas. En cambio, nos encontramos algunas vías de circunvalación que tienen un límite de velocidad a 70 km/h que, por trazado y/o peligrosidad aparente, no está justificado a mi modo de ver.

Cada cierta distancia encontraremos áreas de descanso y áreas de servicio. Suelen estar señalizadas las distancias a las siguientes que encontraremos en la ruta, así como las marcas de las gasolineras y los precios de los carburantes. En este sentido, los precios son sensiblemente más caros que en las estaciones de servicio de las ciudades. En las carretaras nacionales, los precios se sitúan en un término medio.

En cuanto a los conductores, tardamos varios días en escuchar el sonido de un claxon. Fue en Bayeux, ante un coche que estaba saliendo marcha atrás de un aparcamiento. Es cierto que no hemos estado en ninguna ciudad con un nivel de tráfico como pueda tener Madrid, pero la conducción en ningún caso ha sido difícil ni agobiante, pese a no conocer la zona y a que hay que acostumbrarse un poco a la señalización. Tampoco hemos notado que nos hayan tratado diferente por llevar un coche con matrícula extranjera.

En cuanto a la orientación, Google Maps y su sistema de descarga de mapas para uso sin conexión ha sido nuestro gran aliado este viaje. Eso unido a la disponibilidad de WiFi en todos los hoteles (creo que es un servicio más que necesario hoy en día) nos permitió ir planificando los desplazamientos día a día con toda comodidad.

Para finalizar, un par de curiosidades. En Caen fuimos a hacer la compra a un Carrefour Market. Los precios no eran mucho más caros que en España, salvo en determinados productos, como las frutas y verduras. Por poner un ejemplo, unos tomates de pera, que puedes encontrar en España por menos de 2 euros el kilo, aquí estaban a casi 5.

También nos hemos dado cuenta de que, para los peatones, se usa habitualmente una superficie asfaltada a modo de acera, en vez de baldosas cuidadosamente colocadas. Quizás sea una solución menos estética, aunque intuyo que es más barata de mantener.